Por César Miño
Con una producción irregular, aunque impregnada de los rasgos distintivos de su historia, el Seleccionado Argentino de Rugby venció en la víspera a su par de Georgia por 33 a 3, en su segunda presentación en la VI Rugby World Cup , que hasta el 20 de octubre venidero se lleva a cabo en Francia, Gales y Escocia.
A la hora de analizar la inobjetable victoria conseguida por Los Pumas, resulta imprescindible destacar que, ante todo, se alcanzó el objetivo de ganar y con punto bonus; a lo que, sin dudas, se puede sumar el hecho de haber mantenido el ingoal invicto, con todo lo que ello representa.
Sin embargo, detrás de esta inmejorable realidad, que permite al cuarto equipo del mundo liderar el Grupo D (léase, el más complicado del certamen), subyace una actuación que distó de ser la ideal.
Sobre todo en el primer tiempo, lapso en el que Argentina logró imponerse por un casi imperceptible 6 a 3, producto de haber jugado en forma desacertada.
Como presagio de lo que ocurriría en esa etapa inicial, el match comenzó con un error en la recepción del kick-off, lo que derivó en el penal que al minuto permitió a Los Lelos sumar sus únicos 3 puntos del juego.
Acto seguido, la indeseada realidad evidenció otras falencias, como haber cometido un segundo penal antes del minuto cinco, lo que sin dudas corroboró que Argentina no encontraba el rumbo.
Pues bien, en un contexto donde todo se limitó a una durísima batalla de forwards, el desgaste provocado por la memorable actuación de Saint Denis en el partido inaugural, cuatro días atrás, resulta imposible de obviar, para intentar morigerar una actuación que evidentemente no conformaba.
Dentro de ese contexto, el final de esos cuarenta minutos proyectó un nítido dominio territorial, pero una errónea utilización de la pelota, producto de haber elegido el camino incorrecto para intentar prosperar ofensivamente.
Es que Los Pumas insistieron con el juego agrupado, lo que facilitó la tarea de la férrea defensa georgiana, más allá de provocar un previsible desgaste tanto propio como ajeno.
Desde los primeros momentos, el complemento evidenció una historia diferente, ya que la Argentina comenzó a prevalecer con autoridad en situaciones clave, como el scrum y los reagrupamientos, además de mantener la nítida superioridad que había tenido en el line-out, donde los europeos no saltaron, sino que priorizaron el contra-mauling.
Pero, amén de esto, se comenzó a utilizar el campo de juego en toda su amplitud, lo que no tardó en generar las brechas que inexorablemente condujeron el contenido hacia lo que todos esperaban.
Pese a que el cuarto try que otorgó el bonus tan ansiado llegó casi sobre el epílogo, quedó claro que pareció exagerado tener que esperar hasta ese momento para lograrlo.
Porque Los Pumas, lejos de alcanzar el rendimiento demostrado en el histórico debut, fueron muy superiores a su valiente adversario en la totalidad del complemento.
Por último, además de ensalzar la natural entrega y convicción denotada por todos y cada uno de los argentinos que tuvieron la posibilidad de jugar, surgen algunas actuaciones individuales superlativas.
Como las de Patricio Albacete, Juan Martín Fernández Lobbe y Felipe Contepomi, quienes tuvieron participación clave no sólo en los momentos más destacados del equipo, sino también cuando las cosas no salieron y, por ende, se requerían ejemplos para imitar.
En síntesis, pasó el segundo capítulo de esta atrapante "Novela Puma RWC 2007", la que mantiene intactas las esperanzas de transformarse en best seller, con el correr de las instancias.
Por ahora, está escribiendo con la suficiente nitidez los tramos que conformarán la primera parte de una obra a la cual aún le restan dos nuevos capítulos de suma importancia.
El match se disputó en el Stade Gerland de Lyon, ante 42.500 espectadores, con el referato del galés Nigel Owens.
El head coach argentino, Marcelo Hernán Loffreda, aseguró, tras la victoria ante Georgia, que Los Pumas "venían de un partido como el de Francia, que generó un desgaste mayor al habitual, por lo que jugar cuatro días después es complicado, porque no hay tiempo para recuperarse. Pero, así y todo, hoy (por ayer) hicimos un muy buen partido".
Luego, el sanisidrense señaló: "La cuarta posición que ocupamos en el ranking mundial no modifica para nada nuestra actitud. Aunque valdría agregar que ninguno de los grandes del mundo juega con tanta frecuencia como nosotros. En eso, nos perjudicaron".
Posteriormente, en cuanto al presente del equipo, precisó: "Superamos la primera mitad del torneo sin derrota, con un punto bonus, sin recibir tries y sin lesionados. Eso es muy importante y me pone muy contento, ya que sin dudas estamos ante una posición ideal. Es cierto que hoy estuvimos imprecisos en el primer tiempo, pero en el segundo, mejoramos", agregó.
Después, enfatizó que "Georgia jugó muy bien y hay que reconocerlo. Esto no hace más que ratificar que en un torneo como éste no hay partidos fáciles, como lo había demostrado Namibia ante Irlanda. Son equipos que tienen un valor agregado cuando juegan un Mundial. Hay que evitar distracciones. Hoy quedó claro. Respetamos desde ya, no hay que subestimar a nadie", adelantó.
Finalmente, destacó la respuesta física de sus dirigidos: ""Por suerte no hubo lesiones graves hasta ahora. Hoy se hicieron cambios para preservar a algunos jugadores; pero no tenemos que preocuparnos".
El Seleccionado de Tonga venció esta mañana a su par de Estados Unidos por 25 a 15, en partido correspondiente al grupo A del Mundial 2007 que marcó su debut en el certamen. El match se escenificó en el Stade de la Mosson de Montpellier y tuvo un parcial favorable a los tonganos por 13 a 3. Los puntos del vencedor llegaron merced a tries de Joseph Vaka (2) y Finau Maka, más dos penales y dos goals de Pierre Hola. Para los Eagles, hubo tries de Mike MacDonald y Louis Stanfill, además de un penal y un goal de Mike Hercus. Por la misma zona, mañana jugarán Inglaterra y Sudáfrica, en París.