El Consejo Mundial de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) se reunirá mañana con carácter extraordinario para resolver el caso de espionaje a Ferrari que afecta a McLaren, equipo cuyo futuro en el Mundial de Fórmula Uno se debate en la capital de Francia. La FIA suspendió la semana pasada una reunión de su tribunal de apelación por una del Consejo Mundial al haber recibido una "nueva prueba" en el caso que puede estar relacionado con un intercambio de correos electrónicos entre los españoles Fernando Alonso, piloto titular del equipo, y Pedro de la Rosa, piloto tester de la escudería con sede en Woking.
Esta reunión es hasta ahora, el último capítulo de la investigación que la FIA abrió a comienzos de julio después de que se supiera que el ex responsable de diseño de McLaren-Mercedes, Mike Coughlan, había recibido documentación secreta por parte del ex ingeniero de Ferrari, Nigel Stepney.
Según la investigación, Stepney entregó a Coughlan información confidencial sobre el monoplaza de la escudería italiana de esta temporada, la F-2007. Además, según Ferrari, Stepney previno a Coughlan de que el equipo italiano utilizaría en el GP de Australia, un componente prohibido por el reglamento (fondo plano móvil).
El Consejo Mundial decidió el pasado 26 de julio no sancionar a McLaren, pese a quedar demostrado que tenía en su poder documentos confidenciales de sus competidores de Ferrari.
El Consejo Mundial de la FIA explicó en julio que "no hay suficiente evidencia" de que haya utilizado esa documentación "para interferir" de forma irregular en el campeonato. En cualquier caso, constató que el equipo alemán tenía información confidencial de Ferrari y le lanzó una seria advertencia: "Si en el futuro se demuestra que la información sobre Ferrari se ha utilizado en detrimento del campeonato", la FIA dijo que volvería a convocar a McLaren-Mercedes ante su Consejo Mundial, y entonces tendría que "afrontar la posibilidad de su exclusión no sólo del campeonato de 2007, sino también del de 2008". Y eso es lo que hizo.
El propio presidente de la FIA, Max Mosley, recurrió ante el Tribunal de Apelación esa decisión del Consejo Mundial de no sancionar a McLaren por espionaje a Ferrari. La apelación de Mosley es la que fue anulada la semana pasada y sustituida por una nueva reunión del Consejo Mundial para mañana, 13 de setiembre, tras haber conocido una "nueva evidencia".
Esta "prueba" puede tener su origen en un intercambio de correos electrónicos entre Alonso y De la Rosa. Además, la FIA envió una carta, que hizo pública este fin de semana en Monza, a los pilotos de McLaren en la que les exigía colaboración y que facilitasen cuanta información pudiesen suministrar.
Así, el equipo McLaren afronta mañana uno de sus días más trascendentes, ya que el Consejo Mundial podría sancionarlo con dureza y comprometer tanto su presente como su futuro en la máxima competición del automovilismo mundial.