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Ignacio Andreychuk[email protected]
La máxima aceleración en el juego no es garantía de éxito. Y ayer lo padeció Colón. Porque en ningún momento pudo clarificar sus intenciones de ataque y, por el contrario, erró su modo de operación ofensiva. El elenco de Astrada estuvo desorientado en determinados momentos, síntoma que hacía rato no aparecía. Pero, dentro del elevado números de imprecisiones y desaciertos que cometió el sabalero, lo que no se discute (más aún, se debe resaltar) es su candencia deportiva: en situaciones notoriamente desfavorables, el conjunto de barrio Centenario fue una y otra vez sin dar nada por descartado.
Por lo tanto, la situación se torna equitativa. Y el aplauso final de los simpatizantes fue la palmada exacta que necesita alguien que equivocó su proceder, pero que -se sabe- intenta incondicionalmente. Sí, es cierto que Independiente superó a Colón en todas las líneas del terreno y que tuvo la mejor interpretación de los hechos. Pero también es verdad que la única preocupación tras la derrota fue la de haber dejado tres puntos importantes en el camino con vistas a la búsqueda del protagonismo.
Astrada tiene bien en claro que este equipo puede revertir una presentación como la de ayer. "Sabíamos que esta cancha era complicadísima y tomamos todos los recaudos necesarios", fue el mensaje unívoco de los jugadores de Independiente, al finalizar el cotejo en el Brigadier López. Entonces, ineludiblemente, hay un marcado respeto hacia Colon y su forma de plantear los partidos, aunque el de ayer haya distado de los últimos.
Y hay cuestiones particulares: el pibe Merlo pasó de borrar a Palacio, de Boca, a perder una y otra vez ante Denis y compañía, de Independiente. Sólo es un ejemplo de los muchos -y paradójicos- que se vieron en este cotejo. Va otro: Grisales fue el héroe de la tarde noche del domingo pasado (metió un increíble pelotazo desde lejos en el último instante) y ayer no pudo con un mano a mano que habría modificado, posiblemente, todo el desarrollo posterior.
Colón juega bien, a pesar de ayer. Y lo que debe dejar tranquila a la masa sabalera es que, si no se puede contra la capacidad deportiva del rival en cuanto a la especificidad del juego, por lo menos habrá una llama que no se apagará hasta no agotar todas sus posibilidades. A veces, el protagonismo empieza a gestarse con el temperamento. Y el equipo de Astrada cuenta con este atributo.
En lo que va del presente Torneo Apertura, la escuadra rojinegra ganó cuatro partidos y perdió la misma cantidad. Falta el cotejo ante Gimnasia y Esgrima de La Plata, que se suspendió el último miércoles por mal estado del campo de juego (lluvia intensa).
Con respecto a las derrotas, Colón cayó como local ante Vélez, en la primera fecha, e Independiente, ayer. A su vez, las dos caídas restantes fueron ante Arsenal y Argentinos Juniors, como visitante. Es decir que el sabalero obtuvo exactamente el 50 por ciento de los puntos en juego, un número que no es para nada despreciable.
Luego de tres.
La derrota de ayer ante Independiente en el Cementerio de los Elefantes fue la segunda del actual certamen en condición de local. Colón venía de tres triunfos consecutivos en el barrio Centenario (Lanús, Central y Boca). Por su parte, el puntero del torneo sumó siete puntos de los últimos nueve que disputó.