En ese misterioso lugar pintado con líneas de cal, punto de penal y medialuna, estuvo el quiebre del partido. En la vieja "18", donde alguna vez el "Narigón" Carlos Bilardo dijo que "es allí donde uno se da cuenta cuando un delantero vale millones de dólares y otros apenas un puñado de pesos". En esos valiosos 36 metros, por más que muchas veces el partido aparezca equilibrado en los otros restantes 68 metros de hierba, no hubo equivalencias entre el puntero del campeonato y el dueño de casa.Allí, en las áreas, este enrachado Independiente de Pedro Troglio se abusó de un desconocido Colón de Leo Astrada. Porque como lo reconoció, con mucha grandeza, el propio entrenador sabalero en la rueda de prensa: "Es la primera vez que un equipo nos supera ampliamente en lo que va del campeonato".
De todos modos, esa superioridad a la que hace referencia el "Jefe", fue mucho más alevosa en las áreas que en el juego en sí. Porque, aún con ausencia de figuras en su juego colectivo, Colón con su vergüenza deportiva a cuestas fue capaz de encerrarlo a Independiente en su campo, secuestrarle la pelota y hacerlo figura a Assman con un puñado de revolcadas que hicieron olvidar rápidamente a Ustari.
El partido había arrancado equilibrado, con los livianitos y juveniles volantes de Independiente haciendo mejor pie en el campo mojado -llovió toda la semana en Santa Fe- que los volantes de Colón. Pero si bien los del puntero la tenían un poco más y mejor, no lastimaban. Pudo lastimar "Totono", quien quedó mano a mano después de un toqueteo perfecto, pero el colombiano le quiso poner el moño al regalo de espacios: cara a cara con Assman decidió "cucharearla" y la pelota se fue por arriba del travesaño. Definir de punta o patear fuerte no hubiera asegurado el gol, mucho más con la tardecita inspirada que terminó teniendo el heredero de Ustari que fue descubierto por "Pepé" Santoro en las divisiones inferiores. Lo que pareció, a la distancia, es que quedaba poco espacio entre la cabeza de Assman y el travesaño para que la pelota se levantara y cayera adentro del arco como quería el héroe contra Boca. Después, lo tuvo Gandín y se fue por arriba.
A la vuelta de la esquina, sin pensarlo, lo que Colón no hizo en los primeros 15 minutos, Independiente lo hizo después y encontró facilidades impensadas para esquivar el embrujo del Cementerio de los Elefantes, el mismo que había sufrido en carne propia el Boca de Russo hace una semana. Fueron dos errores fatales en menos de 15 minutos, demasiado para lo equilibrado y parejo que es el fútbol moderno. En el primero, dio la sensación de que si Tombolini hubiera estado rápido de piernas, la hubiera tirado al lateral, sin provocar el córner (�fue córner?). A esas dudas, se agregó la fatalidad del pibito Merlo, que venía de romperla contra Boca: no sólo que lo sacó sino que la dejó servida de cabeza para Matheu. El segundo, fue un verdadero compendio de errores individuales: 1) distraído Jerez, como toda la tarde, con la marca de Ismael Sosa; 2) miradas improductivas entre Jerez y Píccoli, pidiendo off side, cuando el de Independiente estaba perfectamente habilitado; 3) mal cálculo de Tombolini, en tiempo y distancia, cuando Sosa se la cruza a Denis; 4) falta de reacción de Píccoli, cuando la pelota se levanta y Denis la termina metiendo prácticamente con el taco.
Semejantes errores en tan poco tiempo -pasaron exactamente 12 minutos entre un gol y otro- hubieran aniquilado a cualquiera. Pero la falta de definición de Independiente en tres contragolpes clarísimos y el auto-gol de Rodríguez lo mandaron a Colón con vida al vestuario en el entretiempo. Ese 1-2 apretado era una mentira por donde se lo mire. A pesar de estar perdiendo, lo mejor que le pasaba a Colón estaba en la chapa del resultado parcial. Sin embargo, Colón no supo y tampoco pudo aprovechar que Independiente le abrió una moratoria al partido.
Los golpes de Independiente fueron mortales para Colón... a pesar de estar a un solo gol en el resultado. Y así como jugadores importantes no aparecieron como seis días antes contra Boca, también Astrada entró en la confusión. El cambio solitario de Capurro por Romero fue insuficiente para lo mal que se estaba jugando. Y los otros dos cambios -Centurión primero y Cardetti- tardaron demasiado.
De todos modos, el concepto generalizado del partido no varió en nada: Independiente no lo bailó con la pelota a Colón, pero lo mató adentro de las áreas. Porque en ese complemento, Assman fue figura determinante y Tombolini la fue a buscar adentro en la única contra que le quedó a Independiente para liquidar la historia.
Antes del 3-1 que puso el ex "Tanque" sabalero, Assman se lo sacó a Rivarola por arriba y hubo dos del colombiano Grisales: un tiro libre que pasó cerca y una gambeta hacia afuera que le quedó para la zurda pero se le fue arriba. Después del 3 a 1, Assman siguió igual: una volada increíble al chileno Quinteros, una con las manos a Rivarola y otra más a "Pirulo" con un reflejo de piernas cuando parecía vencido.
Increíblemente, con Colón jugado a descontar dos goles en Santa Fe, los cambios dejaron a los cuatro defensores en el fondo y a los dos volantes de contención en el mediocampo. Tampoco hubo ingenio desde el banco para torcer el rumbo del partido con los cambios. Salió Iriarte, que estaba con más aire que Esteban González y el batallador "Teté" terminó en una pierna, tirado en un costado de la cancha.
Se lo busque por donde se lo busque, el camino para explicar el resultado estuvo en las áreas. Porque en el trámite en sí, hubo tenencia de pelota y reparto de situaciones equilibradas. Pero el puntero Independiente puso en campo por Santa Fe un arquero figura y un "9" goleador, algo que a Colón le falta desde hace tiempo. Entonces, el equipo de Troglio tuvo en Assman y Denis lo que Colón viene necesitando a gritos.
Porque mientras Tombolini aportó dudas, Assman sumó tapadas. Y porque de los 9 goles que tiene Colón en 9 fechas, uno solo fue marcado por un delantero quedando mano a mano adentro del área (Gandín a Rosario Central). El resto se divide en dos tiros libres a Lanús (Gandín y Centurión); dos a Tigre (Gandín de media distancia y "Teté" desde al lado después de un rebote); uno de Romero a la carrera contra Rosario Central; un bombazo de Cardetti a Argentinos en La Paternal, el recontra-bombazo de "Totono" a Boca y un auto-gol de Rodríguez ayer frente a Independiente.
En realidad, no hay demasiados misterios: Colón no tiene goles de sus delanteros adentro del área, porque no tiene delanteros de área. El único es "Tito" Ramírez y ni siquiera va al banco. Los otros cuatro -Gandín, Quinteros, Cardetti y Enría- no son ese "9" típico de referencia en el cuadro grande.
Los aplausos y el reconocimiento de la gente de Colón fueron el premio para la entrega de un equipo que no se entregó nunca y siguió buscando el descuento hasta el final. Como dijo Astrada, por primera vez un equipo lo superó ampliamente al suyo en este torneo. Ayer, Colón chocó con Independiente: en el área propia, chocó con Denis; en el área de enfrente, chocó con Assman.