EFE
La decisión de los organizadores se puso de manifiesto hoy. Al finalizar el control de peso de las modelos la doctora Susana Monereo, especialista en endocrinología y nutrición, expresó su satisfacción por el hecho de que este año no haya tenido que retirar ninguna.
No obstante, de las cinco modelos -de un total de 69- que fueron rechazadas por la organización en la anterior edición de Pasarela Cibeles el pasado mes de febrero, sólo una se ha presentado en esta ocasión y ha superado la prueba al haber logrado un IMC de 18,2 mientras que antes lo tenía de 16.
Monereo explicó que esta joven, antes de ser pesada, le ha dicho que se iba a sentir "orgullosa de ella", le ha enseñado un certificado que demostraba que había hecho ejercicio físico todo el año, y le ha reconocido que ahora se siente mejor físicamente y ya puede cargar con el peso de una mochila, "cosa que antes no podía hacer porque no tenía fuerza".
Las otras cuatro jóvenes que fueron rechazadas en febrero no han concurrido a esta nueva edición de Cibeles.
La doctora aseguró que su percepción es que en esta cita de Pasarela Cibeles las modelos están "francamente mejor" que en anteriores ediciones, y señaló que las propias modelos "han dicho que se encontraban muy bien".
Entre la tarde de ayer y la mañana de hoy el equipo médico encargado de hacer pasar por la báscula a las modelos han pesado a un total de 56, aunque aún faltan por pasar este trámite otras cinco modelos que tenían previsto llegar de viaje hoy mismo.
Monereo aseguró que ninguna de las chicas tenía el IMC muy bajo, "como sí ocurrió en anteriores ediciones, que venían con una situación de delgadez extrema" y precisó que ellas mismas "han percibido su mejoría".
La directora de Pasarela Cibeles, Leonor Pérez Pita, expresó también su satisfacción por el hecho de no haber tenido que rechazar a ninguna modelo por tener un peso excesivamente bajo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que una persona sana debe tener un IMC que se sitúe entre el 18 y el 25.
Esta edición de Pasarela Cibeles, en la que los principales diseñadores españoles presentarán sus propuestas para la primavera-verano 2008, es la tercera en la que organización obliga a sus modelos a pesarse para demostrar que no tienen un peso excesivamente bajo, algo que creen puede influir negativamente en la población y ser causa de problemas relacionados con la anorexia.
Aunque todas las modelos que han realizado hoy este control médico se mostraban reacias a hablar sobre su experiencia con el peso, alguna de ellas -que no han querido dar su nombre- reconocían que la medida no les agrada, ya que -dicen- se puede estar muy delgada por tener esa constitución y tener una salud perfecta.
Tras su cita con la báscula, una modelo aseguraba que esta medida no le gusta porque "a una modelo hay que mirarla por su físico, no por lo que pese", aunque una compañera suya no compartía esta opinión y pensaba que "no es bueno transmitir una imagen excesivamente delgada".
París para la colección de hombre y ahora la capital británica para la propuesta femenina: la firma española Armand Basi desfiló hoy por primera vez en la Semana de la Moda de Londres, con una explosión de volumen y color que caracterizó su apuesta para la temporada primavera-verano 2008.
"Londres es imaginación y proyección internacional. Queríamos que Armand Basi no se asociara sólo a una firma para hombre, sino que tomara fuerza la colección de mujer y, para ello, no había mejor sitio que aquí", destacó hoy su director artístico, Lluís Juste de Nin, al terminar el desfile.
Para la primera colección que presenta en la recién inaugurada "London Fashion Week", Juste de Nin apostó por el original diseñador alemán Markus Lupfer, por ser "poco comercial y entender desde un principio que Armand Basi se proponía, sobre todo, distinguirse".
Y lo consiguió subiendo sobre la pasarela una colección imaginativa que gira en torno a las contradicciones, sobre todo en los materiales: lisos contra texturas, fuerza contra suavidad y lo natural versus lo manufacturado.
"Imaginé una mujer joven, divertida y urbana, con toque masculino que resaltara la feminidad". Así explicó Lupfer cuál fue su inspiración para la nueva colección, que definió como "una explosión de color", que parte de los grises con inyección de negro para jugar con sombras fluorescentes de naranja, verde y rosa.
Influenciado por tendencias tan diversas como los guerreros samurái, el expresionismo abstracto de Jackson Pollack o el minimalismo, Lupfer se arriesgó con la raf franjada y coloreada, los plásticos con burbujas y las sedas fruncidas para vestir a una mujer urbana que se atreva con la última prenda clave: el pantalón Harén, caracterizado por ser amplio y cómodo.
Con una veintena de modelos, el diseñador alemán, pero afincado en Londres, parte de la textura de estos tejidos para combinarlos con sus opuestos, desde lisas sargas de algodón tejidas y cestas tejidas con papel hasta redes de seda estructurada.
Presentada en el céntrico Victoria House de Londres, la colección busca la exclusividad manual pero con tejidos sintéticos, mezcla los ángulos rectos con las ondas y el relieve, el diseño geométrico, las técnicas del modelo de corte japonés y las transparencias.
Se trata de una línea que enfrenta, cara a cara, lo masculino con lo femenino: destacan los detalles románticos en los fruncidos y las puntillas, que se oponen a las formas más estrictas de las siluetas masculinas.