El asesinato de Delia Martín cuidadosamente investigado

El jefe de la URI, comisario Juan Faustino Ruiz, dijo que "en principio" la muerte de la vecina de Guadalupe Delia Martín, podría explicarse "como un crimen cometido en ocasión de robo", porque así lo sugiere el cuadro que junto al juez instructor, José Manuel García Porta, pudo observar en el lugar del hecho.

En esa dirección -aún cuando no descartan otras pistas para llegar a la verdad de lo sucedido en la casa de calle Piedras el domingo último- avanza la investigación policial. Aunque por el momento los logros son escasos, sino inexistentes, los encargados de la pesquisa creen que lograrán el objetivo de dar con el o los asesinos, en poco tiempo más.

Entre otras diligencias, tres hombres mayores, albañiles de toda la vida, aportaron sus testimonios en sede policial, ayer a la tarde. Algún tiempo atrás ellos trabajaron en la casa de la víctima, reconstruyeron la vereda y realizaron otras refacciones, no obstante poco y nada de interés habrían aportado éstos al esclarecimiento del caso.

Precisamente el dinero -unos siete mil pesos que la víctima guardaba en la casa y que no fueron descubiertos por quienes le dieron muerte- habría estado destinado al pago de distintas tareas de mantenimiento de la vivienda que la mujer tenía previstas.

Primeros pasos

La pesquisa iniciada la noche del domingo transita recién los primeros tramos, pero ya se afianza la hipótesis de robo, aunque se descarta que los ahorros de Delia Martín Vda. de Hernández fueran el objetivo perseguido por los ladrones que ingresaron en su casa "al boleo", como una escala más de un raid delictivo que habían iniciado en la casa de al lado.

Aparentemente, los delincuentes que robaron en el domicilio de un joven matrimonio pasaron a la casa de Delia saltando por sobre un tapial. En forma simétrica, el desorden observado en un inmueble se refleja en el otro. Un hilo conductor une esos puntos: el rastro que dejó el paso de dos o más hombres, el desmoronamiento de algunos ladrillos y huellas impresas en el piso del patio trasero, donde algunas plantas y aberturas aparecieron rotas.

El crimen que sacudió a los vecinos de Guadalupe y renovó el reclamo en demanda de mayor seguridad se dio en un espacio cerrado, sin testigos, entre dos viviendas, cuyos moradores estaban ausentes, en un caso, y de fiesta, en el otro.

El brutal asesinato de Delia Martín, una mujer mayor, de 77 años de edad, además de haberse consumado en un sitio apartado a la vista de cualquiera, ocurrió probablemente en las primeras horas de la mañana, cuando llovía y la mayoría de las personas dormían plácidamente.

Este asesinato que por su ferocidad recuerda otro espantoso episodio criminal como fue la muerte de García, anciano vecino del barrio Siete Jefes, habría ocurrido cuando la víctima que se creía sola en su domicilio y los delincuentes que creyeron entrar en una casa vacía tropezaron y se sorprendieron mutuamente.

La lluvia de puñaladas que se abatió sobre la desafortunada mujer la silenció rápidamente. Ella cayó muerta en el antebaño donde, sus familiares primero y los funcionarios después, la encontraron con la mano extendida a escasos centímetros del cepillo de dientes y no muy lejos de un cuchillo ensangrentado.

El jefe de la URI, Juan Faustino Ruiz, aseguró que el crimen se investiga en profundidad. La sociedad quiere ver que los asesinos terminen tras las rejas.

José Luis Pagés