Amenazas telefónicas contra un policía

De la Redacción de El Litoral

Una denuncia por amenazas fue radicada ayer por el sargento de policía Rodolfo Di Terlizzi, cuyo hijo apareció ahogado en aguas del río Salado en marzo de este año. Es la segunda vez que una voz desconocida se comunica con él para mortificarlo desde la desaparición del chico.

Fue ayer a la tarde, precisamente a las 18.11, cuando sonó el teléfono celular de Di Terlizzi, que en ese momento se estaba bañando. El llamado fue atendido por la mayor de sus hijas, que ni bien aceptó la llamada anónima escuchó una voz masculina que le advertía: "ya perdiste un hijo, si tu mujer no deja de romper las pelotas vamos por más".

La amenaza destinada al padre estaba referida a la actividad que su esposa Alicia viene desarrollando desde hace cinco meses, participando de las reuniones y marchas de la Asociación de Víctimas Inocentes, junto a muchas otras familias santafesinas.

Si bien se desconoce el origen de la llamada, la familia cree que podría tratarse de la misma persona que llamó a los pocos días de desaparecido Gustavo, el 4 de marzo pasado.

Ese día Di Terlizzi denunció que su hijo Gustavo, de 18 años, no había vuelto a casa tras haber ido a bailar la noche anterior. Nueve días más tarde, dos pescadores lo encontraron flotando en el río Salado en jurisdicción de Santo Tomé.

Según la autopsia ordenada por el juez de Instrucción Séptima, Diego Andrés de la Torre, el chico falleció por "asfixia por inmersión", aunque nada se dice acerca de si fue inducida o no.

Entre medio, el miércoles 7 de marzo, el sargento atendió una llamada anónima -con voz masculina y a su celular- que le decía: "viste hijo de puta qué feo es estar lejos de un ser querido".

Para Alicia "las denuncias nunca fueron investigadas a fondo" e incluso acusó a los jefes policiales de entonces, de haber minimizó la cuestión diciendo que tal vez se había ido con una chica.

En cuanto a los llamados anónimos dijo que nunca se pudo conocer con exactitud de dónde provino el primero.

En cambio, contó que tres meses atrás hubo otra llamada. En aquella oportunidad fue al teléfono fijo de la casa de Peñaloza al 8800, en la que una voz femenina incriminó a un profesor de Santa Rosa de Lima como supuesto autor del crimen. Pero finalmente la pista condujo a una imputación infundada.

A pesar de las amenazas Alicia asegura que no la van a detener tan fácilmente y garantizó su presencia, mañana en French y General Paz, en la marcha de vecino para pedir justicia por la señora Delia Martín de Hernández, asesinada de 15 puñaladas el domingo en Guadalupe.

No obstante, los Di Terlizzi se encuentran preocupados por sus otros seis hijos, a pesar de tener una custodia en su domicilio. El matrimonio tiene cinco mujeres de 2, 5, 10, 13 y 17 años, que viven con ellos; y un varón de 21 que está emancipado.