Télam
El juicio que se le sigue a ocho personas acusadas del contrabando a España de 60 kilos de cocaína en valijas despachadas en un vuelo de la empresa Southern Winds (SW), continuaba hoy con la declaración de una de las imputadas.
Se trata de Elena Toimil Batán, procesada como la destinataria de la droga despachada desde Ezeiza a Barajas, quien se encuentra internada en un sanatorio ubicado en Pueyrredón al 800.
Por la tarde, se iba a reanudar con la declaración del español González Villar.
Ayer, Fernando Arriete, un ex empleado de Southern Winds (SW) acusó a los antiguos directivos de esa empresa aérea, Juan y Cristian Maggio, de haber montado un complot en su contra para involucrarlo en el envío de 60 kilos de cocaína a España en un vuelo de esa firma y dijo ser inocente.
Se trata de Fernando Arriete, ex gerente de ventas de SW, quien fue el único de los ocho imputados que aceptó ser indagado en la primera audiencia del juicio oral que se inició para juzgar a los responsables del contrabando agravado de esa droga.
El debate fue iniciado a las 10.30 por el Tribunal Oral en lo Penal Económico (Tope) 3, que ordenó el ingreso de toda la prueba acumulada, entre ellas las famosas valijas, y luego leyó el requerimiento de elevación a juicio del caso.
Después, tres ex empleados de la empresa fueron llamados al estrado, pero se negaron a declarar.
Walter Beltrame, ex encargado de atención a pasajeros frecuentes; Claudio Baudino, ex supervisor de tráfico en Ezeiza y Ariel Tamburrini, ex jefe de base en Madrid, expresaron a los jueces que declararán más adelante.
Arriete, en tanto, habló durante más de tres horas y apuntó directamente a los hermanos Maggio por involucrarlo en la causa: "Acá hubo un complot en contra mío, pero yo quería que llegara este momento, estar acá en el juicio oral", afirmó.
"No sabía ni que existían estas valijas, no tenía nada que ver con el despacho de valijas", agregó.
Todos los imputados están procesados por el envío de 58,900 kilos de cocaína al aeropuerto de Barajas en cuatro valijas que salieron de Ezeiza el 16 de septiembre de 2004, sin destinatario, y que al llegar a Madrid nadie fue a recibirlas.
Beltrame está acusado de haber viajado dos días antes a Madrid a recibir la cocaína, pero siempre sostuvo que lo hizo para reunirse con un matrimonio español, José Ramón González Villar y Elena Toimil Batán, supuestos inversores de la empresa.
En la investigación, se determinó que ambos eran los destinatarios de la droga y ahora están detenidos y son juzgados aquí.