Organizado por la Fundación Libertad
Con un discurso opositor al modelo arrancó un congreso de economía
Obeid aprovechó la tribuna del Congreso para destacar los logros de su gobierno en materia económica. Foto: Agencia Rosario

El presidente de la entidad lanzó duras críticas contra la economía. Dijo que el país no sólo se está quedando fuera del mundo sino que retrocedió en cuanto inversiones. También que es en Argentina donde menos crecieron las exportaciones.

Con fuertes críticas al modelo económico productivo, comenzó ayer en Rosario el Tercer Congreso de Economía Provincial Santa Fe 2015 Desafíos y Oportunidades, organizado por la Fundación Libertad y que contó con la presencia del gobernador Jorge Obeid, el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, y el vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Víctor Cabanellas.

El presidente de la Fundación Libertad, Gerardo Bongiovanni, dijo en su discurso que "a los argentinos nos cuesta ver al país inserto en el mundo" y aseguró que "los números absolutos indican que hubo crecimiento económico en los últimos años, pero si nos comparamos con el resto del mundo nos damos cuenta de la realidad: nos estamos quedando atrás de todos y afuera del mundo. Es imperioso dejar el aislamiento y tomar la decisión de integrarnos al mundo, abrir nuestra economía y también quebrar esa tendencia cultural que tiende a cerrarnos y aislarnos".

"Es cierto que bajó el desempleo y cayó la pobreza, pero los indicadores están recién en el nivel de 2001. La pobreza afecta al 31,4 % de la población contra el 20 % de Chile, un país ejemplo en la lucha contra la pobreza", dijo, comparando uno de los países modelos de la Fundación.

También sacó a relucir un clásico de los economistas liberales: la ineficiencia del gasto público, en este caso para diferenciar las provincias ricas de las pobres: "La diferencia de ingresos entre las provincias pobres y las ricas es de 45 veces, contra la diferencia de 4 veces que se registran en los países desarrollados. Y no es problema de falta de gasto público, sino de su ineficiencia, ya que subió un 150 % entre 2001 y 2006".

Inversiones

En otro orden, Bongiovanni dijo que, comparado con otros países de la región, Argentina está retrocediendo en inversiones: "El país estuvo segundo por quince años en el ranking de países de América Latina a la hora de recibir inversión extranjera directa, pero en el 2006 cayó al quinto puesto y este año podemos quedar sextos al ser superados por Perú".

Bongiovanni aseguró que el crecimiento de las exportaciones argentinas, pasaron de 26 a 46 mil millones entre 2001 y 2006, fueron las que menos subieron en América Latina: "Aumentaron un 75 % contra el 230 % de Chile, el 200 % de Brasil y el 238 % de Perú. Esto quiere decir que el país pasó de representar el 1,6 % del comercio mundial en 1960 al 0,41 % de 2005. Y en materia de exportaciones, pasó de representar el 3,25 % mundial en 1948 al 0,38 % mundial en 2004.

Finalmente, dijo que Argentina está "desaprovechando un contexto económico internacional muy favorable, con un crecimiento del comercio mundial que se multiplica por cinco" y, entre los factores que inciden sobre ello mencionó la falta de institucionalidad, seguridad jurídica y reglas claras de juego por parte del gobierno nacional.

Llach destaca las oportunidades

Según el ex ministro de Educación de Fernando de la Rúa, el mundo emergente tiene chances como nunca ha tenido en la historia de la humanidad por cuatro razones: gran oferta de trabajo a bajos salarios (en Argentina está en 3,5 euros el costo laboral); incorporación al consumo del 50 % de la población mundial; el amplio margen de catch-up, es decir, las tecnologías bajan de precio todos los años, permitiendo grandes aumentos de productividad. La cuarta razón son las políticas económicas mucho más sensatas que en el pasado. En este sentido, es optimista con respecto a la durabilidad del contexto mundial favorable que se vive en la actualidad.

A continuación, se preguntó sobre el perfil productivo de la Argentina, la compatibilidad en el desarrollo de los sectores agropecuario e industrial, la asignación de los recursos y la inversión en capital físico para explotar al máximo este contexto. En este último punto, citó que nuestro país invierte 20 % de su producto, pero debería aumentarlo al 24 %.

Consideró que un programa macroeconómico, concretamente antiinflacionario, es indispensable para lograr un crecimiento sostenido. También manifestó que hacen faltan inversiones, las que obviamente requieren reglas de juego claras y estables.

Las tareas que tiene Argentina en materia educativa son fundamentales por razones, económicas, humanas y sociales. Los niveles de escolarización son relativamente altos con respecto a otros países, pero, cuando se analiza la calidad educativa, nos encontramos un 20 % ó 25 % por ciento por debajo de los países desarrollados. Por cierto, las escuelas donde concurren los alumnos de menores recursos en su mayoría son las de menor calidad (escuelas pobres para los más pobres).

Asimismo, resaltó la falta de articulación entre la educación y el mercado laboral. El problema es creer que porque se votaron leyes se ha resuelto el problema de educación, pero, en realidad, recién comienza el camino por recorrer.

También señaló la importancia de generar controles y hacer un seguimiento del funcionamiento de las escuelas y organizaciones vinculadas con la educación. Esto representa un desafío para los gobiernos provinciales.

Por otro lado, la investigación y el desarrollo en la Argentina son una gran debilidad y, por lo tanto, un desafío pendiente. Debería irse a un esquema donde se prioricen los sectores de innovación y tecnología, de manera que se aspire a un mayor nivel de calificaciones que mejoren la productividad y los salarios.

Es decir, la Argentina debería integrar el crecimiento económico con el desarrollo social, para lo cual será necesario contar con políticas de Estado de largo plazo.

Razones de una venta

El presidente del frigorífico Quickfood, Luis Beumele, participó del Congreso de Economía provincial y explicó las razones de la venta de sus activos a la empresa brasileña Marfrig.

"La falta de reglas estables no ayuda para que la industria argentina haya podido crecer fuerte como quizás era la oportunidad, pero también se da la coyuntura favorable del lado brasileño, que tiene una moneda fuerte, financiamiento a largo plazo y accesible", explicó al portal de negocios Punto Biz.

"Allá se otorgan créditos a 10 años, que en la Argentina no hay. Nosotros tenemos un mercado de capitales muy débil, y sin financiamiento no se puede crecer y estar a la altura de los desafíos", resaltó Beumele.

Es más, insistió en que "esa financiación es lo que les permite a Brasil tener espalda para pensar en el largo plazo, donde la Argentina está llamada a ser un jugador global de más importancia, y soportar -mientras tanto- las medidas coyunturales perjudiciales, como la prohibición de las exportaciones, que a las compañías argentinas se les hace difícil superar".

Beumele dijo que Argentina no puede escapar a la tendencia del mercado mundial, que es el de concentrarse para tener mayor capacidad de negociación y presión en los mercados internacionales para colocar sus productos. Y puso un ejemplo propio: "Nosotros nunca pudimos ingresar a Brasil con Paty, pero ahora se abre la posibilidad".

Finalmente, dijo que, entre los planes de Marfrig, "está el de proseguir con un proceso inversor muy grande, quizás mayor que el que nosotros podíamos pretender con las espaldas mucho más chicas que tenemos".

Gabriel Rossini