La Justicia ordenó dejar en libertad a las dos personas detenidas la tarde del miércoles en barrio Chaqueño, por no encontrar pruebas que los vinculen al homicidio consumado el domingo último, en una vivienda de Piedras al 6700 del barrio Guadalupe.
El miércoles en un operativo policial la sección Homicidios atrapó a una pareja de hermanos a quienes se los intentó incriminar en la muerte de Delia Martín de Hernández (77).
El muchacho de 19 años, apodado "Coche" cayó en el cruce ferroviario de calle Larrea, con un bolso de mano que contenía algunas prendas de vestir manchadas con sangre. Tenía vendas que le cubrían pecho y abdomen ocultaban algunos sugestivos raspones o heridas cortantes, lo que lo transformó inmediatamente en sospechoso.
Sin embargo, y tras estar detenido 24 horas, el juez de Instrucción, José Manuel García Porta, constató que fue herido en otra circunstancia. "Coche" declaró haberse lastimado en un intento de robo, pero que no era el asesino.
Si bien quedó libre se le extrajo sangre en el Servicio Médico Forense, para realizar un estudio de ADN, y así deslindar completamente su responsabilidad.
En cuanto a su hermana, apresada en una casa de calle Pavón, recuperó la libertad a las pocas horas y se le formó una causa por "tenencia de arma de guerra", lo mismo que a su pareja, que hasta ayer se encontraba prófugo.
En la requisa se halló una pistola 11,25 que alguna vez perteneció al parque de armas de la Marina y un cuchillo como los usados por las fuerzas especiales, denominado "punta de lanza", el que también presentaría manchas de sangre. No obstante ninguno de estos elementos fueron usados en el crimen.
En busca de otras vías que lleven a los asesinos el juez García Porta dio anoche orden de allanamiento, pero los resultados fueron negativos.
Lo llamativo del caso es que nadie haya oído los gritos producto del brutal ataque. Delia murió de 15 puñaladas en el interior de su vivienda y según se cree, habría intentado resistir.