Otro caso impune
A un año de la muerte de María Inés Prieto
El 23 de septiembre del año pasado una vecina del barrio Fomento 9 de Julio descubría a su amiga muerta, en la cocina de su casa. Un año después los autores siguen sin descubrirse.

María Inés Prieto fue asesinada por autores ignorados, entre la noche del viernes 22 y la madrugada del sábado 23 de septiembre de 2006. Pasó un año desde entonces y sin embargo todavía no hay imputados por el crimen.

La trágica noticia se conoció el mismo sábado, alrededor de las once de la mañana, cuando una vecina llegó a visitarla, como lo hacía habitualmente. Entró a la casa y llegó hasta la cocina, donde se encontró con el terrible cuadro.

En el suelo y en medio de un charco de sangre yacía la señora Prieto, una jubilada de 60 años de edad, que vivía en barrio Fomento 9 de Julio desde hacía algún tiempo.

Según se pudo determinar la habrían matado con un cuchillo, con el que le infligieron una herida cortante en el cuello. Se presume que el ataque ocurrió alrededor de la medianoche del viernes y no se sabe si fueron una o más personas las involucradas.

Tampoco se sabe a ciencia cierta los motivos del crimen, aunque se presume que fue con intenciones de robo.

La víctima había sido vista por última vez durante la tarde del viernes 22, y recién al otro día su vecina la fue a visitar para tomar unos mates cuando se encontró con el cadáver.

Por el hecho intervino el Comando Radioeléctrico y el Cobem, que llegaron a la casa de calle Pedro Zenteno 3028. A la vivienda se llega a través de un extenso pasillo interno, que estaba con las luces encendidas a pleno día. Además, la puerta de calle estaba abierta cuando su amiga pasó a saludarla.

Carta del hijo

No había pasado más de un mes del caso cuando su único hijo, Martín Almozny, decidió romper el silencio y contactarse con los medios de la ciudad para pedir colaboración para el esclarecimiento del caso.

Hoy sigue sin respuestas favorables, aunque reconoce las limitaciones de la Justicia para investigar un crimen del que ni siquiera hay testigos, ni pistas firmes que conduzcan a los asesinos.

"El pasado 22 de setiembre tuve la desgracia de perder a mi madre con el valor agravado de que fue asesinada. Este lamentable hecho se produjo en Santa Fe, donde ella vivía, en su propia casa en horas de la noche. Recién hoy me decidí a romper el silencio y utilizar todos los medios posibles para que este crimen no quede impune y evitar que los asesinos sigan caminando a nuestro lado por la calle", escribió Almozny, el año pasado, en una carta dirigida a los medios.

También se encargo de pegar en toda la ciudad afiches con la cara de su mamá y un spot radial que hasta la fecha se escucha en algunas FM's de barrio.

La campaña buscaba que "el tema siga vigente", y "se entere cada vez más gente" de lo sucedido. Un año más tarde reitera el pedido de justicia, así como del esclarecimiento del crimen de su madre.