-Lo que ha hecho el gobierno peronista es una vergüenza -dice Abel con el tono de quien emite un fallo.
-¿Y ahora por qué está enojado con los compañeros? -pregunta José.
-Y qué te parece, se están por ir y designan a los jueces a su gusto.
Con aires de componedor digo que el gobierno sigue siendo gobierno hasta el 10 de diciembre y, por lo tanto, le asiste el derecho de hacer lo que hace. Marcial me sale al cruce diciéndome que a partir del 2 de setiembre hay dos principios de legitimidad: el del gobierno que se va y el del que está por ingresar.
José espera que Quito sirva el café y se retire, para contestar. Según su punto de vista, el gobierno procede de acuerdo a derecho y, por otro lado, los candidatos propuestos son personas honorables.
-Tengo entendido que Erbetta es radical -informo.
-Es radical -confirma Marcial- pero se gana la vida defendiendo a los peronistas y trabajando para los estudios jurídicos de los peronistas.
-Sus antecedentes son impecables -señala José- fue un buen decano, es un hombre inteligente, a los únicos que se les ocurre cuestionarlos es a ustedes.
-Yo creo -dice Marcial bajando un poco la voz- que Erbetta es una cortina de humo, ponen una cara bonita para pasar a Frankestein de contrabando.
-¿Cómo es eso -pregunto.
-Porque nombran a quien hay pocas objeciones que hacerle, para meterlo a Bassó de quien sí se pueden decir muchas cosas.
-¿Por ejemplo? -pregunta José que disimula su impaciencia jugando con un cigarrillo en la mano.
-Tengo entendido que fue un juez de la dictadura, que siempre estuvo identificado con la extrema derecha del peronismo -interviene Abel.
La respuesta de José no demora en llegar: -No sé cuál es el problema que los radicales tienen con quienes colaboraron con la dictadura, cuando se sabe que en esos años prestaron jueces, intendentes y funcionarios al régimen militar.
Abel se sale de la vaina para contestarle, pero el que toma la palabra es Marcial: -Que algunos radicales hayan colaborado con la dictadura no quiere decir que ustedes estén obligados a hacer lo mismo.
No sé si es el solcito de la mañana, pero lo cierto es que estoy contemporizador: -Después de todo fueron algunos jueces designados en tiempos de la dictadura los que juzgaron a las juntas militares.
-No creo que sea el caso de Bassó -señala Marcial.
-No sé por qué hacen tanto lío por un tema que no tiene mayor trascendencia, me parece -dice José con una sonrisa burlona- que están buscando pretextos para justificarse en el futuro.
-Ya se sabe que para los peronistas la justicia independiente no es un tema importante, nunca lo fue -sentencia Abel.
-En homenaje a la historia -agregó- el golpe de gracia más importante que se le dio a la Justicia lo hizo el peronismo en 1946, cuando destituyó a la mayoría de los jueces de la Corte Suprema.
-Los destituyó -responde José- porque fueron los mismos que avalaron con su famosa acordada el golpe de Estado contra Yrigoyen.
-Golpe de Estado que lo tuvo a Perón como colaborador importante, tal como lo prueba la foto en la que se lo ve en un auto al lado de Uriburu.
-Perón era un pibe en esa época, pero en 1955 ustedes no eran unos pibes cuando avalaron los fusilamientos.
-No sé qué entendés vos por pibe -le contesta Marcial- en 1930, Perón tenía más de treinta años, para esa edad Napoleón ya había conquistado Europa.
-No comparto -dice José.
Erdosain