Violencia y represión
Birmania, el último fósil que subsiste en el sudeste asiático
Miles de ciudadanos sufren en sórdidas prisiones, mientras el gobierno intenta atraer inversiones extranjeras bajo la promesa de un país que sólo es una pantalla.
A pesar de la agresión del gobierno, miles de activistas se manifiestan en las calles en contra de la junta militar. Foto: EFE. 

EFE

Con el fusil en una mano y en la otra engañosas promesas de prosperidad, los generales que rigen Birmania (Myanmar) han conseguido convertir a este país asiático en el último fósil viviente del sudeste de Asia.

Muy pocas cosas han cambiado en Birmania desde que en 1995 la Junta Militar comenzó a desarrollar la "política de la zanahoria", emulando el modelo chino, con la finalidad de atraer la inversión extranjera, que en vez de sacar a la población de la miseria ha reforzado el poder de los generales.

Desde entonces, el régimen militar ha inaugurado presas y pantanos, autorizado la construcción de decenas de hoteles para turistas extranjeros, y permitido la apertura de karaokes y de otros tipos de locales, para socavar las aspiraciones democráticas.

"Lo que nosotros exigimos es una apertura política", dijo un ex estudiante universitario desmoralizado, "pero la Junta Militar sólo nos da karaokes, discotecas, hoteles para turistas y proyectos de construcción de carreteras".

Hace una década, Rangún era una capital moribunda.

Ahora también lo es, pese a que por las calles circulan coches y autobuses, los edificios públicos lucen menos moho y muchas residencias del centro de la ciudad reciben de vez en cuando una mano de pintura.

A diario, los medios de comunicación -todos controlados por el Estado- divulgan las mejoras que llevan a cabo los generales y mienten a la población con informaciones que enfatizan la buena marcha de la economía nacional, cuando el erario público está al borde de la bancarrota.

Con su gestión económica, el gobierno que preside el general Than Shwe ha logrado este año disparar la inflación hasta el 40 por ciento e impulsar una avalancha de inmigrantes hacia las mayores ciudades y de emigrantes en dirección a la vecina Tailandia y a otros a países de la región.

A pesar de que la precariedad económica y de que el kyat, la moneda local, no vale nada, la gente de a pie comenta que el Consejo de Estado para el Desarrollo y la Paz, la denominación oficial de la Junta Militar, amasa fortunas tras haber conferido el papel de elite social a los hombres de uniforme, sus mujeres, sus concubinas e hijos.

Sórdidas prisiones

Entretanto, miles de activistas políticos languidecen en las sórdidas prisiones, en donde de vez en cuando las autoridades los sacan en cuadrilla para que la prensa estatal los fotografíe mientras contribuyen al desarrollo nacional picando piedra en las canteras.

Entre los cautivos del régimen, se encuentra la laureada con el premio Nobel de la Paz y líder de la Liga Nacional por la Democracia, Aung San Suu Kyi, quien desde que regresó a su país, en marzo de 1988, ha vivido casi 12 años sometida a arresto domiciliario.

La jerarquía budista, desoída por decenas de miles de monjes que el pasado 17 de setiembre emprendieron las marchas pacíficas que alentaron la movilización masiva contra la Junta Militar, se mantiene fiel al régimen, después de muchos años de generosidad de los dirigentes, que han colmado de regalos a los templos y algunos de abades que aprecian tener un televisor o un aparato de alta fidelidad.

En Birmania, dicen los ciudadanos de a pie, no hay escasez de fondos para financiar favores y adquirir nuevo armamento porque todos los lucrativos negocios petroleros, pesqueros, mineros, madereros y hoteleros firmados con las compañías extranjeras pasan por las manos de los generales.

Detención

La responsable de la Liga Nacional para la Democracia (LND) en la ciudad de Mandalay, Win Mya Mya, fue detenida anoche por los cuerpos de seguridad, en relación a las manifestaciones gubernamentales que desafían a la Junta Militar de Birmania (Myanmar) desde hace más de un mes.

Su hermana Tin Win Yee dijo que estaban esperando que fueran a detenerla y que tenía preparado un petate con ropa para llevarse con ella en cuanto la policía llamase a la puerta de su casa en Mandalay, a uno 600 kilómetros al norte de Rangún.

Benedicto XVI reza por la paz

El papa Benedicto XVI reclamó hoy una solución pacífica para el conflicto en Birmania, solicitó la construcción de un mundo más justo socialmente, especialmente en África, y pidió que se rece por el diálogo de las dos Coreas, durante el tradicional rezo dominical del Ángelus.

"Sigo con gran recelo los gravísimos acontecimientos de estos días en Birmania y deseo expresar mi cercanía espiritual a esa población en el momento de esta dolorosa prueba que está atravesando", dijo el Pontífice.

Y añadió: "Mientras rezo de forma solidaria e intensa invito a la Iglesia a que también lo haga y espero vivamente que se encuentre una solución pacífica por el bien del país".

También pidió que se rece "por la situación en la península coreana, donde algunos importantes desarrollos en el diálogo entre las dos Coreas hacen esperar que los esfuerzos de reconciliación que se llevan a cabo puedan consolidarse en favor del pueblo coreano y en beneficio de la estabilidad y la paz en toda la región".

Japón envía un delegado

El gobierno de Japón envió hoy un delegado a Birmania para requerir a la junta militar que investigue a fondo la muerte de un periodista nipón durante las protestas pro democráticas de los últimos días, informó la agencia local Kyodo.

Mitoji Yabunaka, adjunto del ministro de Asuntos Exteriores Masahiko Komura, pedirá al gobierno birmano que dialogue con los representantes del movimiento democrático del país para terminar con la violencia.

Está previsto que el enviado nipón se entreviste a lo largo de dos días con el ministro birmano de Asuntos Exteriores, Nyan Win, con el ministro de Interior, Maung Oo, así como con otros líderes del régimen birmano.

"Quiero exigir explicaciones", aseguro Mitoji Yabunaka justo antes de partir para Rangún, vía Bangkok, y añadió que le pedirá a la junta militar "que dialogue con el movimiento pro democrático".

Tras la visita del enviado japonés a Birmania, el gobierno nipón decidirá cómo proceder y si finalmente opta por llamar a su embajador en Birmania y suspender de forma temporal la ayuda técnica que ofrece a este país, como se ha llegado a barajar.

Por su parte, la Agencia de la Policía Nacional de Japón anunció ayer su interés por realizar una nueva autopsia al cuerpo del periodista Kenji Nagai porque está estudiando la posibilidad de investigar el incidente como un caso de asesinato si se confirma que el reportero fue disparado desde una corta distancia.

No obstante, la investigación japonesa depende de la cooperación de la junta militar birmana, ya que podría negar una repatriación rápida, alegando que su propia investigación continúa abierta.

El periodista japonés Kenji Nagai, de 50 años, murió el pasado jueves de un disparo durante los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.