El embajador de Polonia en Irak resultó hoy herido leve en un ataque con explosivos contra el convoy en el que viajaba y en el que también murió un militar polaco y otras cuatro personas resultaron heridas, informaron fuentes policiales.
Según las fuentes, tres artefactos explotaron de forma casi simultánea en el céntrico barrio bagdadí de Arsat al paso del convoy y al menos tres de los heridos son personal de la embajada.
"Hubo otras víctimas en el convoy", que fueron evacuadas inmediatamente hacia la Zona Verde, un sector protegido por fuertes medidas de seguridad en el centro de Bagdad y bajo control del ejército estadounidense, según las mismas fuentes.
El portavoz del Ministerio polaco de Relaciones Exteriores, Robert Szaniawski, había anunciado poco antes que el embajador de Polonia en Irak había sido herido en Bagdad al registrarse una deflagración al paso de su vehículo.
"Probablemente se trate de la explosión de una mina. El embajador resultó herido, pero pudo partir del lugar por sus propios medios", declaró Szaniawski. "Puedo decir que el embajador es capaz de caminar sin ayuda de nadie, así que esperamos que las heridas no sean graves", explicó Szaniawski.
"El asunto es aún muy reciente y las informaciones nos llegan gradualmente, sólo sabemos que lo más probable es que la fila de coches entrara en un trampa con minas", añadió Robert Szaniawski.
El embajador polaco en Bagdad, Edward Pietrzyk, antiguo general del ejército de tierra, tiene 58 años y desempeña funciones diplomáticas en territorio iraquí desde hace medio año.
El diplomático fue trasladado a un hospital del ejército estadounidense, aunque su vida no corre peligro, explicaron fuentes sanitarias.
En el momento del ataque, el convoy se dirigía a la embajada polaca en Arsat, uno de los barrios más lujosos de la capital iraquí.
Las fuentes explicaron que el convoy estaba protegido por miembros de una empresa de seguridad privada, como suele suceder con los representantes diplomáticos en Irak, pese a la polémica suscitada en torno a la compañía estadounidense Blackwater, involucrada en tiroteos con iraquíes.
Uno de los vehículos quedó completamente calcinado tras el ataque contra el convoy.
La policía selló el área tras las explosiones y desvió el tráfico de vehículos a otras calles, a la vez que comenzó una operación de búsqueda de los sospechosos por los alrededores.
Polonia mantiene un contingente de 900 soldados en Irak y es responsable de la División Multinacional Centro-Sur, ubicada en la conflictiva provincia de Babel, donde sirven también los destacamentos de El Salvador y Rumania, entre otros países.
Se prevé que las fuerzas de Polonia permanezcan al menos hasta final de año, aunque los resultados de las próximas elecciones polacas del 21 de octubre podrían modificar el calendario.
Las últimas encuestas señalan que más del 80 por ciento de los polacos son contrarios a la presencia de su ejército en territorio iraquí, mientras que el 78 por ciento rechazan el despliegue de tropas polacas en Afganistán.
A pesar de este rechazo popular, Polonia es uno los más firmes aliados de EE.UU. en Europa y posiblemente acogerá el futuro escudo antimisiles que Washington pretende instalar en el este de Europa.
Por su parte, el primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski, lamentó hoy el atentado sufrido por el embajador polaco Edward Pietrzyk y afirmó que se podría haber producido un ataque así, aunque el ejército de Polonia no estuviese desplegado en este país.
"Desafortunadamente la situación en Irak es complicada y cualquier embajada en Bagdad puede ser atacada, aunque no cuente con soldados en la zona", explicó Kaczynski, defensor de la permanencia de las tropas polacas en territorio iraquí.
Rechazo
El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, manifestó hoy su rechazo a que sean ejecutados durante el mes de ayuno musulmán de Ramadán tres altos colaboradores del ex presidente Sadam Huseim, condenados a muerte por la matanza de miles de kurdos. "No queremos apresurarnos en cumplir las penas capitales o llevar a cabo algo que pueda ser interpretado como una acción de represalia", remarcó Maliki en una rueda de prensa en Bagdad.
Diecisiete personas murieron y 23 resultaron heridas por agentes de la compañía privada de seguridad estadounidense Blackwater en el polémico incidente que llevó al gobierno iraquí a ordenar la suspensión de las actividades de la empresa, informa hoy The New York Times.
Esa cifra de muertos es muy superior a la que hasta ahora se había facilitado -nueve fallecidos- sobre el tiroteo ocurrido en la plaza Al Nusur, en Bagdad, el pasado 16 de setiembre y que causó gran conmoción entre la población y las autoridades de Irak.
En su página web, el diario publica hoy, al día siguiente de la comparecencia del propietario de Blackwater ante el Congreso estadounidense, un relato sobre lo ocurrido citando a testigos presenciales, investigadores iraquíes y funcionarios de EE.UU.
Según The New York Times, el incidente comenzó cuando un agente de la compañía privada disparó al coche de un médico que viajaba con su madre y que desconocía que una bomba había estallado cerca de un convoy de cuatro vehículos de Blackwater.
El médico murió en el acto y su vehículo siguió circulando sin control, desviándose en dirección al convoy. Los agentes comenzaron a disparar indiscriminadamente, matando a la madre del médico y a algunos civiles que se encontraban en la zona en ese momento.
Tras ese primer tiroteo, los agentes de la empresa privada de seguridad se pararon a unos cuantos cientos de metros y volvieron a disparar, indica el diario.
El rotativo asegura que esta versión de los hechos "no se ajusta a la explicación inicial ofrecida por Blackwater de que sus guardias habían respondido proporcionalmente a un ataque en las calles alrededor de la plaza".
En su momento, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, calificó el suceso de "acto criminal" y prometió juzgar a los culpables, mientras el gobierno ordenó la suspensión de actividades de Blackwater, aunque por el momento la compañía sigue operando en Irak.
Varias investigaciones tanto iraquíes como estadounidenses se han abierto a raíz del incidente, que ha puesto en tela de juicio las actividades de Blackwater en Irak.
El propietario de la compañía, Erik Prince, aseguró que sus hombres actuaron en defensa propia en su comparecencia ayer ante un comité del Congreso de EE.UU. que investiga las actividades de las empresas de agentes de seguridad privada y otros contratistas que operan en Irak.
EFE-AFP