En mayo salió de la cárcel de Las Flores
El remisero atacado por una mujer fue un violador serial
Como informamos en nuestra edición de ayer el remisero herido por una prostituta -él dijo que ella lo asaltó para robarle sus pertenencias -, cumplió condena por violar a no menos de cinco mujeres en 2001.

Cuando el país se debatía en medio de la más terrible crisis económica, Hugo Compagnucci, próspero comerciante de 48 años de edad, supo sacar ventaja de las necesidades que padecían muchas jóvenes santafesinas.

Pero aquel abusador, apenas denunciado por una de sus víctimas, cayó en manos de la policía y fue llevado a la Justicia. Procesado por su presunta responsabilidad en una decena de delitos sexuales fue condenado, finalmente, a nueve años de prisión. El juez de ejecución penal Alejandro Echarte, lo halló culpable en cinco de los muchos casos investigados.

El individuo en cuestión es Hugo Compagnucci, el remisero que anteanoche llegó al hospital público con dos profundas y graves heridas punzantes en pecho y espalda.

El hombre aseguró que los puntazos le habían sido infligidos por una prostituta que intentó robarle sus pertenencias, cuando al volante de un remís la llevaba como pasajera en dirección a un motel de Monte Vera.

La versión ofrecida por el hombre ante agentes de la Seccional 9a. entraría en contradicción con los hechos referidos por la joven, de 19 años de edad, ante el sumariante de la Subcomisaría 11a.

Ella dijo que armada de una navaja resistió el ataque de un remisero que quiso abusar de ella armado de un revólver de grueso calibre.

Dada la similitud y la simultaneidad de los sucesos referidos por el remisero y la joven prostituta en sedes policiales diferentes, el jefe de la URI concluyó que ambos remitían a un mismo episodio y dispuso la unificación de las actuaciones sumarias en la subcomisaría donde la mujer planteó su denuncia.

El hombre, malherido, fue llevado por una unidad del servicio de emergencias 107 al hospital José María Cullen, nosocomio donde quedaría internado, pero privado de la libertad, detenido bajo cargos como tentativa de violación y privación ilegítima de la libertad.

La chica de la avenida entregó su navaja y contó a los policías que la entrevistaron, que ella se había defendido del ataque del chofer con una navaja porque al llegar a un descampado él la encañonó con un arma de fuego e intentó abusarla, además de quitarle el dinero.

El hombre que la noche del miércoles iba al volante de un Fiat Uno afectado a una empresa de remises del presidencial Guadalupe dijo, por el contrario, que ella lo atacó e hirió por la espalda para huir con su dinero, el teléfono celular y las zapatillas.

La escena y las circunstancias referidas por ambos protagonistas no pueden menos que recordar los abusos perpetrados en el 2000 por Hugo Compagnucci.

Entonces las denuncias de las víctimas del comerciante fueron en un todo coincidentes y lo presentaron con el perfil de un típico violador serial.

Mentira cruel

A todas sus jóvenes víctimas atrajo el comerciante con una mentira cruel, el ofrecimiento de trabajo en circunstancias aciagas. A todas en entrevista personal ofreció llevarlas a conocer su futuro lugar de trabajo. A todas cargó en su camioneta Blazer 4x4 y las llevó a la vecina Santo Tomé.

También a todas esas incautas y desprevenidas mujeres violó Compagnucci mientras les aplicaba el cañón de un arma en la cabeza. A todas abandonó después en cualquier descampado e indefectiblemente a todas amenazó de muerte para que no se atrevieran a abrir la boca.

Pero un día una de ellas venció el miedo y habló, denunció y señaló al cobarde con datos precisos. La policía lo apresó en su casa, cuando menos lo esperaba. Luego, aparecieron las otras víctimas que reconocieron la camioneta y las armas con las fueron amenazadas. Compagnucci terminó tras las rejas.

Ahora, Hugo Compagnucci, el denunciante de la prostituta que -según él-, lo atacó por la espalda, había salido de prisión en mayo de este año. Con algunos años de cárcel el hombre pagó por aquellos crímenes y, una vez que recuperó la libertad, volvió al trabajo.

Ahora, inocente o culpable, tras el grave incidente que lo involucró la noche del miércoles, el oscuro pasado de Compagnucci reaparece y resulta un dato insoslayable a la hora de interpretar una historia de graves denuncias cruzadas.

José Luis Pagés