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"La ley de los profanos"

Subtitulado "Delito, justicia y cultura en Buenos Aires (1870-1940)", "La ley de los profanos" reúne una serie de ensayos sobre "los saberes de la ley, el delito y la justicia de quienes no son sus especialistas", de ahí la expresión "profanos", ya que no detentan el conocimiento especializado en tales materias y sin embargo no se privan de comentar, denunciar o actuar en base a las "nociones de lo que es justo o injusto que circulan `fuera de los templos' -por analogía, fuera de los espacios consagrados (académicos, científicos, jurídicos) en los que se diseña la ley se debaten las doctrinas jurídicas o científicas que la sustentan-; por fuera de los circuitos institucionales en los que se define lo que es un delito, quién es el transgresor y cuál la naturaleza de su mejor castigo", escribe Lila Caimari, la compiladora del volumen que acaba de publicar el Fondo de Cultura Económica. "La violación de la ley, la estela de secuelas que produce son otra ventaja para observar hábitos sociales, órdenes económicos, jerarquías raciales, concepciones jurídicas".

Máximo Sozzo se ocupa de la forma de retratar al homo criminalis, en "Esencialismo y diferencia en las representaciones `profanas' del delincuente" en la revista Criminal (Buenos Aires, 1873); Sandra Gayore ocupa de "Calumnias, rumores e impresos: las solicitadas en La Prensa y La Nación a fines del siglo XIX"; Mercedes García Ferrari de "`Una marca peor que el fuego'. Los cocheros de la ciudad de buenos Aires y la resistencia al retrato de identificación"; Pablo Piccato de: "Guión para un engrupe: engaños y lunfardo en la ciudad de México"; Pablo Ansolabehere de "El hombre sin patria: historias del criminal anarquista"; Lila Caimari de: "`Suceso de cinematográficos aspectos'. Secuestro y espectáculo en el Buenos Aires de los años treinta", y Ariel de la Fuente, de "Borges, la ley y el crimen la literatura argentina y el western estadounidense".