Dos jóvenes oriundos de Pergamino y uno de Coronda fueron procesados por el asesinato del médico Rogelio Gómez, quien desapareció el 29 de agosto y fue encontrado muerto a la semana siguiente, en un camino rural.
El principal acusado tiene 24 años y se llama Cristian José Rodríguez. Está considerado como autor, junto a sus cómplices, de los delitos de hurto, robo y homicidio.
Todas estas imputaciones se agravan por haberse consumado con arma de fuego, con alevosía y por la participación de menores de edad.
La resolución firmada por el juez de Instrucción de la Octava Nominación, Jorge Patrizi, alcanza a Valeria Yanina Rodríguez, de 19 años, imputada "por los delitos de hurto -en caracter de coautora- y robo calificado por el uso de armas en calidad de partícipe secundario en concurso real".
Además existe un tercer implicado, que sería quien seleccionó a la víctima para luego dejar el plan en manos de la banda de Pergamino. Sin embargo, Enrique Fabián Gómez, corondino de 18 años, también quedó procesado "por el delito de robo calificado por el uso de arma en grado de partícipe principal".
El juez Patrizi ordenó la prisión preventiva para todos ellos y aceptó que la mujer fuera trasladada a una dependencia carcelaria de su lugar de origen.
La misma resolución dispone la "falta de mérito" para un hombre y una mujer de Coronda, detenidos por la policía del departamento San Jerónimo a los pocos días de encontrado el cadáver de Gómez.
En principio se los señaló como cómplices de la banda, pero el juez entendió que "en el estado actual del proceso no existen elementos de convicción suficientes para procesarlos, ni sobreseerlos".
Otras de las medidas ordenadas por el juez habría sido la devolución del auto Toyota Corolla, gris perla, que quedó a disposición de la Justicia en la ciudad bonaerense de Pergamino.
El auto fue encontrado en un barrio marginal de esa localidad, en manos de un chico de 17 años, que fue el primer detenido en el caso. A partir de allí comenzó a develarse el misterio de la desaparición y a conocerse los responsables.
El joven, conocido como "Dieguito", fue trasladado a los Tribunales de La Plata, donde se le tomaron las primeras declaraciones. A partir de entonces la policía dispuso operativos que culminaron con la caída del resto de la banda de Pergamino y su nexo de Coronda.
El chico viajó a Santa Fe para quedar a disposición de la justicia de Menores local, que hasta el momento lo mantiene detenido en la División Juvenil y a la espera de una resolución sobre su situación penal.
Con él también fue apresada su novia, una chica de 16 años, que tras declarar ante la jueza de Menores N° 1, Susana Giordano de Bilich, quedó bajo la custodia de sus padres, aunque no se la desvinculó por completo.
Rogelio Gómez tenía 58 años y vivía a la vera de la ruta 11, en el km 420. Desapareció el 29 de agosto, y lo encontraron en un camino rural, cercano al cementerio municipal, la madrugada del martes 4 de septiembre. Estaba atado de las extremidades, encapuchado y amordazado. Lo mataron de tres disparos, uno en el abdomen y dos en la cabeza.
Su hija denunció la desaparición cuando al entrar a la casa se encontró con todo revuelto y no halló rastros de él ni del coche. Fueron varios días de absoluto misterio, hasta que la policía bonaerense avisó de la aparición del auto en una villa de Pergamino.
A partir de ese momento las cosas comenzaron a resolverse vertiginosamente. Se produjeron detenciones, traslados y declaraciones. Entonces se llegó a saber que el mismo día en que Gómez fue secuestrado, dos parejas de jóvenes se alojaron en un motel de Coronda y a las pocas horas partieron en busca de la víctima.
No obstante, fueron los dos varones, Rodríguez y su sobrino Dieguito, quienes enfrentaron a la víctima; y aunque ninguno niega lo ocurrido, tampoco aceptan ser los autores del crimen.
Juliano Salierno