Una conocida abogada del fuero local prestó declaración indagatoria en el Juzgado de Instrucción Penal de la Séptima Nominación, en una causa en la que se investigan una serie de estafas denunciadas.
Si bien no se pudo precisar la cantidad exacta de presentaciones judiciales, se estaría hablando de menos de 20, aunque en mayo de este año un significativo número de acreedores privados denunciaron públicamente la profesional recibió importantes sumas de dinero a cambio de jugosos intereses y nunca devolvió el capital inicial.
La mayoría de los damnificados, que podría superar el centenar, se sintieron engañados en su buena fe, motivo por el cual sólo algunos instaron la acción penal.
Lo que ocurrió fue que un proceso de quiebra dejó a los depositantes en riesgo de perderlo todo, cuando la titular transformó la quiebra en concurso de acreedores.
Los que entregaban su dinero recibían pagarés contra la entrega del efectivo; comprobantes que resultan de escaso valor en la verificación de crédito en el concurso de acreedores, que se tramita en el Juzgado en lo Civil y Comercial N° 3, del juez César Daniel Cantero.
El abogado Edgar Haidar, quien se encargó de asesorar a los damnificados, explicó que el primer paso fue denunciar lo sucedido en fiscalía N° 1. Luego "hubo una requisitoria de instrucción" de parte del ministerio público, que derivó en la indagatoria de la profesional.
Para los denunciantes las operaciones que hacía la abogada se corresponden más al funcionamiento de "una mesa de dinero" que con una "actividad particular" de carácter lícito, dijo Haidar.
Además, como "se desconoce el destino del dinero", los damnificados directos se animaron a hacer la denuncia penal "por posible estafa".
Sin embargo, a la hora de ratificar sus declaraciones ante el juez, hubo quienes se desvincularon de la causa. Sucede que los prestamistas también podrían haber incurrido en alguna falta, dado que la mayoría era conciente de la diferencia existente entre lo que pagaba la banca oficial y la particular, y lo que implica participar de esa banca clandestina.
Entre una y otra los intereses llegaron a ser hasta diez veces más altos en lo que ellos denunciaron como una mesa de dinero.