Los cinco detenidos por el secuestro y la muerte del productor rural Francisco White fueron procesados con prisión preventiva por el delito de secuestro extorsivo seguido de muerte, informaron fuentes judiciales.
Si bien se conoció ayer, la medida fue dictada a última hora del viernes pasado por el juez federal de Junín, Héctor Plou, y recayó sobre los imputados Néstor Javier Tomás, Lidia Quiroz, Pablo Lejarza, Angel "Mere" Miranda y Claudio Gómez.
El juez Plou accedió al pedido del fiscal federal Eduardo Varas, a cargo de la investigación de la causa, y todos quedaron acusados del delito de secuestro extorsivo agravado por causar la muerte de la víctima, por lo que en un futuro juicio oral podrían ser condenados a la pena de prisión perpetua.
Según las fuentes, los cinco procesados permanecían hoy alojados en distintas dependencias policiales de Junín, pero ya están ordenados sus traslados a cárceles del Servicio Penitenciario Federal (SPF), donde cumplirán su prisión preventiva.
Los defensores de los imputados tienen tiempo hasta mañana para presentar su apelación.
El abogado Luis Correa, representante del boxeador Miranda y de Lejarza, manifestó a Télam su enojo por el corto plazo que tiene para apelar el fallo, "sin tener todas las pruebas a la vista".
"La autopsia aún no está incorporada a la causa y es la clave de ésta, porque para nosotros es importante saber cuándo murió White y cómo, ya que el juez y el fiscal, por la carátula, dan por sentado que se trató de un crimen y eso aún no está determinado", comentó el abogado.
Los forenses sólo determinaron que White murió entre el primero y el quinto día de su cautiverio y no pudieron establecer aún con certeza la causa de la muerte porque mandaron hacer estudios complementarios.
Sin embargo, una fuente de la investigación reveló a Télam que la principal sospecha de los médicos es que White, de 59 años, quien tenía problemas cardíacos y tomaba 14 medicamentos, murió de un pico de estrés a poco de haber sido capturado por la banda.
De los cinco procesados, los dos únicos que confesaron participación en el secuestro y declararon ante la Justicia fueron Tomás, hijo del dueño de un campo de la localidad de Banderaló, vecino al que tiene la familia White, y el último detenido, Gómez.
Los investigadores determinaron que White fue secuestrado la noche del 6 del mes pasado, al llegar a su estancia en Banderaló; llevado a la tapera donde lo dejaron maniatado con alambre, con la boca tapada con cinta y la cabeza cubierta con un pulóver y que allí murió o fue asesinado a poco de ser capturado.
La clave del esclarecimiento del caso fue la declaración de un testigo de identidad reservada, que aseguró que los ahora cinco procesados lo habían convocado para el hecho, pero que él no había aceptado.
La principal hipótesis que manejan los pesquisas es que White mantenía una relación con la prostituta Quiroz y que ella fue la entregadora.
De acuerdo con esta trama, la mujer avisó por teléfono a sus cómplices que White se retiraba de su casa hacia su campo tras mantener relaciones sexuales, luego de haber comido un asado en una peña.
Fuentes de la investigación estimaron que en la tranquera de su campo lo esperaban Lejarza, Miranda y Gómez, a quienes hasta ahora le atribuyen haberlo capturado y trasladado en su propia camioneta hasta la tapera de la ruta 188, a cinco kilómetros del centro de General Villegas, donde el 27 de setiembre pasado lo encontraron muerto.
Los investigadores creen que Gómez se llevó la camioneta para abandonarla en Junín, mientras Lejarza, Miranda y Tomás obligaron a White a realizar la única llamada telefónica del caso, en la que la propia víctima contó que estaba secuestrada y sus captores pidieron 250 mil dólares de rescate.
A partir de esa llamada, los secuestradores volvieron a comunicarse, pero mediante 25 mensajes de texto durante varios días, cuando White ya estaba muerto.
Las detenciones, realizadas el 26 de setiembre, precipitaron lo que la policía ya sospechaba; al día siguiente, se encontró el cadáver de White y se dio por esclarecido el caso.
Una de las principales pruebas es que en la casa que compartían Quiroz y Lejarza los pesquisas encontraron el chip del teléfono de White, con el que los captores mandaban mensajes de texto durante la negociación del rescate.
Télam