Un vecino de calle Lamadrid gestionó en varias oportunidades la poda -en realidad, un "despeje de líneas"- de un árbol ubicado frente al 6812 de esa arteria, algunas de cuyas ramas superiores amenazaban los cables del tendido eléctrico. Lo hizo primero ante la Municipalidad, desde donde lo derivaron a la EPE; allí -después de escuchar su demanda- le advirtieron que el servicio estaba tercerizado. El día que llegaron los "podadores" él no estaba en su domicilio para controlar el trabajo. Cuando regresó, el árbol estaba casi "desnudo", sólo quedaban el tronco y algunas ramas. Indignado, el vecino se comunicó con El Litoral para relatar lo ocurrido y especular sobre lo que será su casa el próximo verano sin la protección de la fronda.