El ex capellán Christian Von Wernich dijo que "en dos mil años de historia ningún sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Romana violó los sacramentos", y negó así toda responsabilidad personal e institucional en los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar (1976-83). "Si queremos llegar a la verdad, hagámoslo con paz, con reconciliación y en la verdad, porque un corazón preñado de malicia es un corazón que no entiende lo que Dios quiere y lo que el hombre necesita: reconciliarse", enunció Von Wernich a la manera de una homilía, al declarar por última vez ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1.
El sacerdote hizo uso de su derecho a pronunciar las últimas palabras ante el TOF 1 de La Plata, que ventiló en un juicio oral y público los delitos atribuidos a Von Wernich como presunto partícipe de la represión ilegal, durante la cual fue confesor del entonces jefe de la Policía Bonaerense, Ramón Camps.
Antes de dar a conocer el veredicto, el TOF 1 escuchó al ex capellán, que no centró su discurso en los crímenes de la dictadura sino en cuestiones genéricas atinentes a "la paz", "la reconciliación" y "el perdón de los pecados". "La paz trae, en el corazón del hombre, oportunidad de pensar libremente, quita todo aquello que molesta y que puede ser algo incómodo para pensar libremente", señaló.
Amparándose en la doctrina católica, agregó que "Cristo dijo: `Señores, ustedes están mal, tengan paz y, cuando la tengan, van a poder transmitirla, compartirla, hacerla suya (...) hay algo importante que quita esa paz en el corazón del hombre: el pecado. Entonces Dios dijo: vayan y perdonen los pecados y los pecados que ustedes perdonen serán perdonados y los que retengan serán retenidos' ".
"El hombre que quiere reconciliarse con el hombre necesita paz. Si no la tiene, va a transitar con un corazón herido, con un corazón lamentablemente lleno de problemas y de circunstancias negativas", advirtió el ex capellán.
E insistió: "Si tenemos paz, podemos reconciliarnos y si no tenemos paz, no nos vamos a reconciliar nunca. �Quién quita la paz? �Quién hace que el hombre no se reconcilie? El demonio".
Von Wernich sugirió que testigos fueron mendaces al declarar en su contra ante el TOF 1, pero se abstuvo de acusar de modo directo y, en cambio, recordó el verso 15 del Salmo 7 de la Biblia.
Según explicó, el texto bíblico "dice que testigos falsos, el demonio, están en la mentira, no están en la verdad; están preñados de malicia concibiendo la maldad y dándonos la mentira entre sus corazones".
Seguidamente, el cura exhortó a "sanar el corazón herido" y "llegar a la verdad con reconciliación".
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, aseguró hoy que el gobierno nacional está satisfecho por la condena a reclusión perpetua al sacerdote Christian Von Wernich, porque "se alcanzó la verdad".
"Siempre creímos que había que terminar con los tiempos de impunidad y que había que someter al debate jurisdiccional los crímenes que fueron parte del genocidio que asoló la Argentina", dijo Fernández.
El funcionario habló tras compartir una cena con legisladores y ministros en homenaje al gobernador electo de Chaco, Jorge Capitanich, en un restaurante porteño.
En ese sentido, Fernández sostuvo que en el caso de Von Wernich había "cómplices y autores que se habían alejado de la acción de la Justicia, pero la Justicia pudo hacer el juicio con todas las garantías".
"Siempre es triste rememorar hechos tan horrendos, pero la verdad es que uno tiene la íntima tranquilidad de que por las políticas de este gobierno, estos casos pudieron ser juzgados y los acusados, condenados", enfatizó.
""Tengo la tranquilidad de que un personaje tan nefasto ha merecido la condena que en justicia correspondía", comentó.
Respecto de la posición de la Iglesia sobre este caso, el ministro coordinador afirmó que "Von Wernich fue cómplice de los asesinos y muchas veces fue un coautor de crueles asesinatos y tenía además la condición de sacerdote, después cómo la Iglesia actúe, no soy yo quien debe decirlo".
Fernández evaluó que este fallo "es un éxito" para la Argentina para que éstos no queden impunes y destacó que "un personaje de la particularidad de Von Wernich no podrá seguir transitando las calles como si nada hubiera pasado".
"Me parece que cuando conocemos la verdad y se hace justicia, eso es un éxito de la Argentina. El gobierno tomó medidas que los argentinos reclamaban que se tomaran, pero como sociedad todos tenemos que estar muy contentos de que la justicia haya imperado", concluyó.
El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, que impuso reclusión perpetua al cura Christian Von Wernich, fue el mismo que hace poco más de un año condenó a la máxima pena al ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz.
Además, como en el proceso anterior, los jueces del TOF 1 -Carlos Rozanski, Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo- aplicaron en el juicio que concluyó la figura del "genocidio".
Los magistrados del TOF 1 intervinieron en el caso del sacerdote, luego de que se declararan incompetentes sus colegas del TOF 2 platense.
Sucede que esos jueces interpretaron que los casos del ex policía, lugarteniente de Ramón Camps, y el del cura no podían escindirse porque los crímenes a esclarecerse formaban parte de un mismo plan ejecutado por la dictadura militar.
El TOF 2 había dicho que el caso del cura "no puede analizarse de manera aislada, sino en un contexto general de un momento particular de la historia del país, y como tal debe ser juzgado".
El planteo sostuvo entonces que "existe absoluta coincidencia entre los lugares y modos ilícitos de actuación que se han valorado" y "los hechos imputados al sacerdote guardan íntima conexión con la causa antes mencionada (Etchecolatz), ya que los delitos que se juzgan en ambas son consecuencia de un plan ejecutado por distintas personas confabuladas entre sí, perteneciendo el procesado a la organización".
Von Wernich nació el 27 de mayo de 1938 y fue durante la dictadura el capellán de la Policía Bonaerense, encargado de "visitar" los centros clandestinos de detención del denominado "circuito Camps", para obtener información de "los cuadros medios y altos de los subversivos y averiguar cómo tenían armada la organización", como él mismo lo definió años atrás.
Una tarea que durante el juicio que culminó ayer, ocultó bajo el eufemismo "prestar servicios sacramentales" a los detenidos, pero que las decenas de testigos que desfilaron por el tribunal prefirieron caracterizar como "un eslabón más de la tortura".
El primer religioso condenado a reclusión perpetua por delitos cometidos en el marco de un genocidio fue detenido en 2003, luego de la anulación de las leyes del perdón. La Justicia determinó ayer que deberá pasar el resto de sus días en el Penal de Marcos Paz.
DyN