Rodolfo Rondán fue inhumado esta mañana, pero el arma que le dio muerte no aparece todavía. Rondán murió a causa de un balazo que le dio en la cabeza cuando arreciaban los violentos enfrentamientos del domingo, en barrio San Lorenzo.
La muerte de Rondán compromete al agente penitenciario Luis Antonio Solís (49), imputado de homicidio en sede policial. Pero Solís no es el único investigado. Con relación a ése y otros graves delitos supera la decena el número de Maraqueros buscados por sus nombres y apellidos.
El último domingo Solís estaba en su casa de calle Amenábar al 4100 cuando un tal Pasculi llamó a su puerta y le pidió ayuda. El hombre necesitaba traslado urgente a un centro médico porque tenía tres balas incrustadas en el cuerpo.
El guardiacárcel actuó de acuerdo a las circunstancias y Pasculi pudo recibir asistencia en un hospital público, pero la actuación del penitenciario cayó mal a Los Maraqueros, quienes buscaban ajustar cuentas con Pasculi.
Eso explicaría el ataque que la temible banda de barrio San Lorenzo lanzó contra el domicilio del penitenciario y su grupo de familia. En esos momentos violentos y confusos Solís salió en defensa de uno de sus hijos que estaba siendo golpeado.
El penitenciario empuñó la pistola reglamentaria. Solís -según fuente policial-, disparó al aire y enseguida lo hizo contra la horda enfurecida, "hasta agotar el cargador".
Entonces también el guardiacárcel fue alcanzado por tres balazos que lo derribaron y dejaron a merced de Los Maraqueros. Estos, cuando lo vieron caer en la vereda se acercaron y lo patearon hasta que lo dejaron por muerto.
Los agentes de la Subcomisaría 10a. que acudieron en socorro del guardiacárcel herido pudieron ver que en el lugar de los hechos también Rodolfo Rondán había caído con un balazo en la cabeza.
En la escena la policía encontró una pistola 22 que habrían perdido Los Maraqueros, pero no hallaron la pistola Bersa Thunder provista a Solís por el Servicio Penitenciario.
Hasta el momento los agentes de la Sección Homicidios de la URI han practicado numerosos allanamientos domiciliarios con intención de capturar a los involucrados en el ataque contra Pasculi primero y contra la casa de Solís, después.
También buscan los pesquisas a otros posibles implicados en la muerte de Rondán, en la agresión infligida a Solís y en los posteriores ataques lanzados a la Subcomisaría 10a. y un móvil de prensa que, con un equipo periodístico, ingresaba al lugar del hecho.
Los agentes trabajan con instrucciones para apresar a los Maraqueros, pero también para recuperar la pistola del guardiacárcel, pieza clave en la investigación de los hechos.
José Luis Pagés