La Asociación de Artistas Plásticos Santafesinos celebra su octogésimo aniversario con una serie de actividades programadas entre las que se inscriben el "Undécimo Salón Primavera" tradicionalmente abierto a consideración pública el día 21 de setiembre, precisamente en el día en que el calendario señala como Día del Artista Plástico. Este hecho se ha producido en las Salas del Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas, con extensión de adhesión al espacio expositivo de la Sucursal Bica Cooperativa y Bica Cambio, todas de Santa Fe, las que coauspician el Salón de marras.
Una larga nómina de participantes, algunos bisoños "`prima facie" se detallan en el desplegable de mano, con preeminencia de la Sección Pintura por sobre las secciones Dibujos, Grabado y Escultura, territorios éstos de mayor exigencia en los procesos y los resultados estéticos. En el impreso, se detallan las distinciones conferidas por el Jurado en acción, las que totalizan el número de seis entre premios en metálico, distinciones y menciones.
El número de obras en exhibición cubre literalmente los muros de las salas, sin espacios de descanso visual ni solución de continuidad en la secuencia exhibida, de modo que resulta imposible evitar las contaminaciones y superposiciones entre imágenes próximas. El criterio de selección, cualquiera fuese su tenor y que implique la admisión y participación aparece en exceso laxo y permisivo, sin encontrarse un hilo conductor que suponga otra cosa que la bonhomía. Nunca más claro queda el juicio del título, pruebas al canto, que las intenciones no alcanzan para construir un discurso plástico que atrape la atención, permita la fruición y estimule el pensamiento reflexivo. Se subraya que es absolutamente lícito y remarcable el hecho de destinar tiempo, desvelos y recurso pecuniarios conducentes a la noble tarea de construir signos y símbolos que en su entramado remitan a las vivencias y a la experiencia humana en sí, en suma, el Arte Visual. No es sobre este punto sobre el que se reflexione.
Quien hace público su trabajo asume el riesgo (debiera asumir, en todo caso) que quien expone se expone a la opinión de terceros; la que en modo alguno resulta vejatoria o de manifiesta animadversión. Se opina sobre los resultados a la vista no se juzga a las personas. Y en esta oportunidad, estos resultados son magros, cualitativamente hablando. La idea de que el Dibujo, la Pintura y otros lenguajes se sostienen en el relato visual de una emoción o el pensamiento, o una idea noble, cuando no en una ocupación para el tiempo libre es subsumir el arte plástico en un rol subalterno y mediatizador sin valores intrínsecos ni "abecedario propio".
Hay quienes pintan en soledad, quienes lo hacen grupalmente en talleres o academias en el deseo de aprender y compartir para descubrir y construir un itinerario expresivo que contenga y proyecte en el entramado social. En este orden, queda el interrogante acerca de los niveles de exigencia de aquellos espacios de aprendizaje para con los concurrentes ya que la justificación a todo y por razones cuasiterapéuticas termina por igualar hacia abajo, cualitativamente hablando. La palmadita -la palmoterapia-, complaciente y amical, gratifica más que el llamado de atención, mas siempre es una forma de mentir piadosa.
Así las cosas, el Jurado de este 11� Salón Primavera, integrado por Norma Guastavino, Hugo Lazzarini y Salvador Massa distinguió a los participantes que a continuación se señalan, con los reconocimientos establecidos.
El Premio Adquisición Municipalidad de Santa Fe de la Vera Cruz se le adjudicó a Lidia Prause por su obra "La Espera II", apartado Dibujo, elaborado a lápiz carbón.
La pieza expuesta se destaca del conjunto del salón por méritos reales que, no obstante, no están a la altura de otros trabajos conocidos de la autora. El dibujo expuesto está construido por contrastes balanceados de luces y sombras, con una arquitectura de composición cerrada que privilegia zonas expresivas de un modo tal que desequilibra el conjunto. El oficio de la autora en el manejo de texturas visuales y acentos lumínicos, de regodeo en la peligrosa curva del oficio ya internalizado, se manifiesta por la preponderancia de la anécdota referenciada en el título antes que algún nuevo desafío plástico.
El Premio Adquisición Legislatura de la Provincia de Santa Fe fue concedido a Roberto Migdal por su obra "Extinción aborigen", una pieza tridimensional en la que se mixturan materiales de vinculación forzada que no se ordenan hacia la unidad expresiva buscada.
El Premio Fundación Santa Fe de la Vera Cruz se le otorgó a Gladys Giúdici por una obra de escasa significación plástica en el contexto del salón y en el de la autora en sí misma. El premio Rotary Club de Santa fe lo obtuvo Inés Gasparotti por su pintura en acrílico que no supera el ejercicio destacado que es común en la galardonada, trabajo que lleva por título "Buscando el cielo". La Mención A.A.P.S. le correspondió a Doris Blaser por el óleo "Lenguaje del mar", abstracción libre de acentos cromáticos contrastados. La Segunda Mención de A.A.P.S. la obtuvo Lucrecia Calvo por su obra de técnica mixta "Nueva etapa".
Domingo Sahda