"Estábamos todos los que teníamos que estar", dijo Jorge Bortolozzi, director del Servicio Penitenciario de la provincia. La afirmación se refiere a que ayer por la tarde, mientras dos legisladoras recorrían la cárcel federal de Coronda con autoridades judiciales y del Ejecutivo provincial, un interno aprovechó el descuido de la guardia y se escapó saltando una verja.
El viernes, alrededor de las cuatro de la tarde, Carlos Fozarolli se fugó del penal y todavía no pudo ser localizado. Es un rosarino de 25 años, del barrio La Tablada, y está condenado desde 2004 por robo calificado y uso de arma. Si bien tenía "buena conducta", no corría para él régimen de salidas transitorias ni de libertad asistida, ya que su pena concluye recién en 2012.
El director del Servicio Penitenciario contó que el preso "pidió permiso para buscar agua", y en un descuido de la guardia y mientras transitaba "entre la conserjería y la ronda, saltó una verja" y salió a la calle para escabullirse en las inmediaciones.
Lo llamativo del caso es que "fue visto por un centinela que está en una garita, cerca de la panadería, a unos 150 metros". El carcelero "avisó a la guardia" y de inmediato iniciaron una persecución que todavía no dio sus frutos.
Bortolozzi, a cargo del servicio desde hace tres años, destacó que "lo interesante de esta fuga es que es la primera vez que ven a alguien fugarse". Y descargó parte de la culpa en "el empleado penitenciario" desatento, que "tiene que saber que el interno aprovecha la ocasión que ve posible".
Ayer, las diputadas Alicia Gutiérrez (ARI) y Mónica Peralta (UCR), ambas integrantes de la Comisión de Derechos y Garantías, visitaron el pabellón N° 7 para ver cuáles eran las condiciones de vida de los internos.
Acompañaron a las legisladoras el juez de Instrucción de la Quinta Nominación, Darío Sánchez; su secretario, y el fiscal en turno; además de las autoridades del penal.
Todos estaban en Coronda por un hábeas corpus solicitado previamente, por una serie de fallas en el antiguamente denominado "pabellón de disciplina".
Aprovechando su presencia "le pedimos colaboración al juez" y luego a la policía, "para poder allanar domicilios de personas radicadas en Coronda, que tienen relación con los internos".
La búsqueda se extendió "durante dos horas y media con resultado infructuosos". No obstante, "la Unidad Regional XV dispuso anoche un operativo cerrojo en la ciudad y el departamento San Jerónimo", para evitar que el fugado vaya más lejos.
Para facilitar la tarea policial "se dio a conocer la foto" del evadido junto con sus "datos y señas particulares".
Bortolozzi reconoció que más allá del movimiento atípico en la cárcel, "la fuga es injustificada y obedece a un error humano". En ese sentido recordó que es la segunda vez que ocurre en muy poco tiempo, haciendo referencia al caso de Ariel Eduardo Martínez (33) que se fugó el 26 de setiembre cuando pidió permiso para ir al baño.
Con respecto a la denuncia que hicieron las legisladoras Gutiérrez y Peralta sobre el pabellón N° 7, Bortolozzi explicó que "antes era un lugar de castigo" y se lo llamaba "pabellón disciplinario". No obstante, en ese lugar "no hay ningún interno sancionado", sino que "son los llamados alojados, que tienen problemas de convivencia con todos los internos". Y sólo ocasionalmente "se envía a los internos que tiene que estar aislados por peleas o los sancionados de manera preventiva".
En febrero de 2005 tenía 20 celdas, en las que llegó a haber 53 internos. Desde fines de abril de 2005, "cuando me hice cargo junto con el juez de Ejecución, Julio César Arri, desalojamos ese pabellón y lo clausuramos, porque vivían de a tres por celda".
En poco tiempo "se recuperó el edificio y se dispuso uno celda para baño con agua caliente". El 24 de mayo de 2005 fue rehabilitado. Allí quedaron 19 celdas, y cuando las diputadas entraron había 16 internos (uno por celda). A partir de la visita trasladaron a cinco internos a distintas dependencias de la provincia y dejaron sólo a once.
Juliano Salierno