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A Gregor (Josef Ostendorf) no hay nada que le guste más que comer, cocinar y comer. Despliega toda su creatividad y vitalidad en la cocina de su exclusivo restaurante de tres mesas, donde los clientes pagan fortunas para degustar sus exquisitos y originales platos.
En sus ratos libres, pasea por un parque y suele detenerse en un bar al aire libre, donde trabaja una camarera, Eden (Charlotte Roche), con quien entabla una extraña relación.
Eden trabaja en el negocio de la familia de su esposo Xaver (Devid Striesow), quien en el mismo predio donde funciona el bar, da clases de natación y de bailes populares a ancianos. Es apuesto y viril, todo lo contrario de Gregor, que es obeso y desaliñado. Tienen una pequeña hija down, Leonie.
Los días martes por la noche, Xaver se encuentra con sus amigos en un local nocturno atendido por prostitutas. Allí pareciera canalizar todas sus frustraciones domésticas, es su vía de escape.
Eden, que parece atrapada en una vida abúlica y mediocre, decide tomarse para ella también los martes a la noche y concurre cada semana a la casa-restaurante de Gregor, donde él le hace probar platos extraordinarios preparados especialmente para ella, y conversan de todo un poco.
De ese modo, la muchacha descubre un mundo diferente a partir de los sabores. Ha tenido acceso a la "cocina erótica" de Gregor: sus magistrales recetas que también ha publicado en un libro. Así, siente que ha encontrado algo maravilloso capaz de cambiar y mejorar su vida, e intenta aprender a preparar algunas de esas comidas para compartir con su marido. De esta manera, su vida sexual mejora.
Aunque paralelamente, las cosas empiezan a resquebrajarse; primero, de manera sutil, pero luego decididamente se desbarrancan.
�Qué ha sucedido?
Lo que muestra Hoffmann con esta extraña película son las raras maneras como algunas personas intentan vivir sus vidas de manera satisfactoria y plena, aunque no respondan a cánones convencionales. En esa búsqueda, pueden entrecruzarse con otras personas y así nacen relaciones tan diferentes como los individuos que las protagonizan. Inusuales, extravagantes, atípicos, pero no por eso menos reales, auténticos o intensos. Individuos que no se conforman con las respuestas estereotipadas y buscan su lugar, amor y respeto, llevando a cuestas sus contradicciones, paradojas y peculiaridades.
La de Hoffmann es una mirada bastante particular. Cultiva una suerte de grotesco sublime, de refinado humor negro, de desgarradora esperanza, a partir de algo tan elemental y cotidiano como la comida y todo lo que ella pueda inspirar en las vidas de las personas.
Con esta extraña anécdota protagonizada por personajes a los que cualquiera consideraría perdedores, el director alemán consigue llevar al espectador a una experiencia también singular y desestructurada, a través de la cual, sin embargo, logra tocar cada uno de los grandes temas de la vida. Esas cosas que nos ocurren a todos, lindos y feos, ganadores y perdedores. Y en todo caso, advierte acerca de las sutilezas que diferencian una buena elección de una mala. O dónde podrían estar los verdaderos valores humanos.
Una película extraña, conmovedora e inquietante.
"Eden", Alemania/2006, color; hablada en alemán. Dirección: Michael Hoffmann. Con Josef Ostendorf, Charlotte Roche, Devid Striesow, Leonie Sep, Max Rüdinger. Guión: Michael Hoffmann. Fotografía: Jutta Pohlmann. Música: Christoph Kaiser y Julian Maas. Edición: Bernhard Wiesner. Presentada por Impacto. 98 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Calificación: Muy Buena'.