Martes por la noche. La pantalla chica no ofrece mucho más que lo habitual. Lo de siempre. Más de lo mismo. Un informe de "Caiga quien caiga" revela que comprar tomates es más caro en una verdulería de Buenos Aires que en una de París. Ante la comparación, no hay más opciones que entregarse al juego de las ironías y al sarcasmo para asimilar algo que el sentido común encuentra meramente inentendible.
Ahora es miércoles y la cena está servida. Uno de los noticieros de la región titula: "Alertan por desabastecimiento y aumento de la leche". Otro dato que en las tierras del país fundado sobre las bases del modelo agroexportador resulta, al menos, incongruente. El sentido común se queda otra vez sin palabras.
Los cuarenta años de la muerte de Ernesto "Che" Guevara motivan una serie de emisiones especiales, documentales e investigaciones sobre la figura del rosarino. Desde Pacho O'Donnell que relata la "vida, obra, pasión y muerte de un hombre convertido en mito" en Telenoche (Canal 13), hasta Jorge Lanata que recorre pequeños pueblos bolivianos para contar cómo fueron "Los últimos días del Che", por la pantalla de The History Channel. Más allá de las diferencias de estilos y discursos, todo se exhibe frente a los ojos del televidente como una precipitación de testimonios, fotos, imágenes de antaño... En sí mismos, parecen tener mayor valor y significado que la propia historia que se re-construye. Así, el término "revolucionario" ingresa a la cadena de producción de la industria cultural. Y la pregunta inmediata que el sentido común elabora es �qué hubiese dicho el "Che"?
Entre flashes, cataratas de especiales fugaces, noticias que se aseguran el impacto aunque carecen de análisis y explicación, el sentido común vaga entre un canal y otro. Es cierto, no se puede esperar otra cosa de la maquinaria televisiva. Menos aún desde que el "Che" ya no ganará "El Gen Argentino". Algo tan absurdo como el precio que alcanzó el tomate.