Llegan cartas

Caballo, el mejor esclavo del hombre

Señores directores: A quienes amamos a los animales nos angustia ver los carros tirados por caballos, día y noche, haciendo kilómetros cargados en forma excesiva. La situación del caballo no ha perdido vigencia en las calles de nuestra ciudad y muy por el contrario cada día son más los animales que circulan, a pesar de que existe la Ley Nacional 14.346 de Protección Animal en plena vigencia.

Pero dado que estamos tratando este tema, vale informar del sufrimiento que implica para el caballo tirar atado de un carro. Dejar de suponer que un animal como éste es capaz de aguantarse todo.

Para comenzar, el estado general de estos animales es lamentable; extremadamente flacos, abatidos y tristes. Los entendidos dicen que "sin patas, no hay caballo", sus cascos son muy delicados y seguramente no tienen herraduras, lo que deriva en pezuñas gastadas por el asfalto. Las pezuñas se parten, se agrieta el vaso y se abre hasta llegar a la carne que está dentro del vaso y por consiguiente se infecta, obviamente con un insoportable dolor. Pero ante el dolor, los caballos no gritan, sólo hacen señales levantando su pata herida o, ante el acoso del látigo, se las arreglan como pueden y siguen trabajando hasta terminar mancos, quebrados, desfallecientes.

Se ven animales que sangran por su boca debido a un freno mal puesto, tirante o improvisado. Otros largan espuma debido al estrés y a la sed.

Por otra parte, es increíble la imaginación humana para inventar los arreos usando alambres, trapos, sogas y cables para sujetar los cueros rotos que provocarán úlceras, peladuras y heridas, y consecuentes infecciones. La imaginación es inalcanzable cuando del carro se trata; ya no vemos los sulkys con dos grandes ruedas de madera, sino carcasas de autos o camionetas viejas, no con dos pero sí con cuatro ruedas de goma y esto de por sí es pesado e inapropiado para que lo arrastre un animal.

Cuando veamos un caballo sujeto a un carro, con la cabeza baja, inmóvil de cansancio, como ausente y presa de la resignación, mirémosle a los ojos implorándonos piedad, y pensemos que no siempre estuvo así. Que este estado es fruto del maltrato de todos.

Si el perro es el mejor amigo del hombre, al caballo bien se lo podría definir como el mejor esclavo del hombre.

Durante centenares de años, han tenido que arrastrar pesadas cargas al servicio de la ambición humana, para ser premiados en la vejez con un viaje al matadero.

La interminable explotación del caballo por el hombre se ha debido al sorprendente deseo del animal de colaborar con sus compañeros humanos y de hacer todo lo posible por complacernos... Al caballo le ha sido muy caro ser generoso. ("Guía para comprender a los caballos", de Desmond Morris).

�Quién se encarga de proteger al caballo?

Indiana Grilli - DNI: 12.375.255.