| |
El Parlamento turco autorizó hoy al gobierno a realizar incursiones militares en el vecino Irak contra los rebeldes kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), anunció el presidente del congreso, Koksal Toptan.
La moción que autoriza durante un año al gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, a atacar las bases de los separatistas recibió el aval de todos los partidos políticos excepto el pro kurdo DTP (Partido por una Sociedad Democrática).
De los 526 diputados presentes, 507 votaron a favor y 19 en contra, precisó Toptan.
El viceprimer ministro Cemil Ci�ek, que defendió el texto, insistió en que cualquier intervención tendría como único objetivo el PKK, que lucha desde 1984 contra el poder central turco, y que Ankara no tiene ningún interés territorial en Irak.
Los portavoces de los grupos opositores Partido Republicano del Pueblo (CHP) y Partido de Acción Nacionalista (MHP) criticaron al gobierno por no haber solicitado antes este permiso y pidieron al ejecutivo del islamista moderado Recep Tayyip Erdogan que "no dude" en usar la autorización militar.
Tanto el CHP como el MHP lamentaron que la autorización incluya sólo como objetivo las operaciones militares al PKK y no contemple acciones contra la administración kurdo-iraquí que, según ambos grupos, da protección a los rebeldes kurdos.
Erdogan advirtió ayer de que el objetivo de las acciones militares sería "sólo" el PKK y añadió que "el pueblo iraquí es nuestro vecino y la posible operación no va contra objetivos civiles".
El el grupo pro kurdo del Partido por una Sociedad Democrática (DTP) y un independiente de izquierdas votaron contra la moción presentada hoy, alegando que llevará a Turquía al caos de Oriente Próximo y que la solución al conflicto kurdo se debe encontrar dentro de Irak y con políticas pacíficas.
Ayer, Erdogan manifestó que "la paciencia del pueblo turco se ha agotado", aunque aclaró que una operación militar contra el PKK no será lanzada inmediatamente tras recibir el permiso del Parlamento.
El vicepresidente iraquí, Tarek Al Hachemi, abandonó hoy Ankara convencido de que el gobierno turco cooperaría con Bagdad para manejar el problema de la presencia de los milicianos del PKK en el norte de Irak.
"He conseguido lo que quería de Ankara. Hay una atmósfera nueva para eliminar la crisis existente", explicó Al Hachemi a los periodistas antes de abandonar Turquía.
En tanto, el presidente estadounidense, George W. Bush, llamó a Turquía hoy a evitar llevar a cabo ataques en el norte de Irak contra separatistas kurdos.
"Estamos dejando muy claro a Turquía que no creemos que sea de su interés enviar tropas a Irak", dijo Bush en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. "Hay una mejor forma de lidiar con el asunto a que los turcos tengan que enviar numerosos soldados al país, numerosos soldados adicionales al país", agregó Bush.
Por su parte, el presidente sirio, Basher al Asad, declaró hoy en Ankara su apoyo a una posible operación militar contra el PKK.
Asad aseguró que tanto Turquía como Siria son países que siempre han apoyado la paz, pero que Damasco respaldará cualquier decisión de Ankara en su lucha contra el terrorismo.
En Siria vive más de un millón de kurdos y Damasco rechaza -al igual que Ankara- cualquier intento de establecer un Estado independiente kurdo en el norte de Irak.
Sin embargo, Asad apuntó a otros culpables y señaló que "el origen del terrorismo en Irak son las fuerzas de ocupación", en referencia a Estados Unidos.
Una treintena de soldados turcos murieron en las últimas dos semanas en ataques del PKK, un grupo armado que inició su lucha armada contra el ejército turco en 1984 para reclamar más derechos para los 12 millones de kurdos que viven en Turquía.
Desde entonces, el PKK ha llevado a cabo una sangrienta campaña en pro del autogobierno kurdo en el sureste de Turquía. El conflicto se ha cobrado más de 37.000 vidas.
Turquía ha llevado a cabo varias operaciones transfronterizas en los últimos 15 años, concretamente en 1992, 1995 y 1997, siendo la última fue una operación a gran escala que llevó a 50.000 soldados del ejército turco al norte de Irak.
Por su parte, la prensa local calificó hoy de amenazas las palabras del general estadounidense Carter Ham, comandante operacional del ejército de EE.UU., quien dijo ayer que en caso de ataque turco "Irak se defenderá a sí mismo como nación soberana".
Inquieto por la perspectiva de nuevos disturbios en Irak, ya devastado por el conflicto, Estados Unidos ha urgido una y otra vez a Turquía contra cualquier acción militar unilateral.
Pero Washington ha perdido influencia frente a Ankara a raíz de un voto pendiente en el Congreso sobre una resolución que califica las masacres turco-otomanas contra los armenios de 1915-1917 de genocidio.
Turquía, que rechaza categóricamente la etiqueta de "genocidio", ha amenazado con represalias no especificadas contra su aliado en la OTAN.
El Pentágono evalúa nuevas alternativas para aprovisionar a las tropas estadounidenses en Irak ante la amenaza de Turquía de retirarle el crucial apoyo logístico si Washington adopta una resolución en la que se reconoce como genocidio la masacre de armenios a principios del siglo XX.
Las tensiones se incrementaron en los últimos días entre Estados Unidos y Turquía, que prevé una intervención en el norte de Irak para combatir a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). La Casa Blanca pidió el lunes a Ankara abstenerse de emprender ese tipo de acciones.
"Estamos elaborando planes alternativos", aseguró ayer un responsable del Ministerio de Defensa. "Se trata de estudiar las otras opciones de las que disponemos, porque el bloqueo turco del paso por su territorio de material militar estadounidense destinado a los cerca de 160.000 soldados desplegados en Irak tendría serias consecuencias operacionales", señaló.
Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía se tensaron a raíz de un texto adoptado por una comisión parlamentaria estadounidense la semana pasada, que podría ser aprobado por la Cámara de Representantes y que reconoce que los armenios fueron víctimas de un genocidio a inicios del siglo XX bajo el Imperio Otomano.
Turquía, que se niega a hablar de genocidio, amenaza con tomar represalias, que el secretario de Defensa, Robert Gates, considera muy en serio.
AFP-EFE