Aunque las estadísticas oficiales indican mes tras mes que la construcción es uno de los rubros que más trabajadores formales incorporan, el índice de empleo en negro en el sector sigue siendo alto. Así lo confirmó a El Litoral el secretario general de la Uocra Santa Fe, Luis López, a propósito de la precariedad que se sigue dando en muchos vínculos laborales.
El dirigente admitió que es posible que un trabajador sea tomado por un breve período de tiempo -uno o dos meses, o en algunos casos, apenas algunas semanas-, pero aclaró que no es ése el aspecto más grave de la problemática, sino las condiciones en las que dicho trabajo se desarrolla.
"Nuestra ley, la N° 22.250, es distinta de la que rige a las demás actividades porque no puede implicar un empleo permanente -aclaró-. Como nuestro trabajo no tiene de por sí un tiempo definido, la situación es diferente. Entonces, se pensó en una normativa que no establezca un mínimo para el empleador; el patrón puede tomar al obrero por uno o dos días, pero, si lo despide, tiene que pagarle el día, más el fondo de desempleo que, durante el primer año, es el 12 por ciento de lo que percibía el trabajador, y el 8 % durante el segundo año", explicó.
Sin embargo, el principal problema, insistió López, no es la corta vinculación que pueda tener el trabajador con su empleador, sino la forma en la que se establece dicho vínculo. Porque, si el trabajador no es registrado, además de carecer de los beneficios sociales, también lo excluye de la posibilidad de tener una mínima cobertura económica en el caso de despido.
Sobre esta base, el dirigente sindical dijo que quienes presentan los mayores inconvenientes son "las subcontratistas chicas, que están trabajando en negro y que son muchísimas". López aclaró, por otra parte, que "son casi imposibles los controles" de este tipo de irregularidad, por la gran proliferación de obras públicas que se está dando en toda la provincia.
"El problema no son los grandes contratistas -insistió-; allí ingresamos a las obras con delegados y se hacen las averiguaciones, sobre todo si hubo un despido. Pero la cuestión está en los más chicos".
Para graficar, el titular de la Uocra contó que, sólo en esta ciudad, "hay en cada cuadra cuatro o cinco obreros trabajando. Y la Municipalidad entrega permisos de obra, pero no pide requisitos sobre trabajadores, cargas sociales y demás. Lo mismo pasa con el profesional (arquitecto)", denunció.
"Es imposible el control porque no hay medidas para inspeccionar tanta construcción -reiteró-. Y muchas veces, el empleado que está en negro ni siquiera se atreve a reclamar y denunciar, por temor de que no lo vuelvan a llamar". López advirtió, por último, a los propietarios de la construcción. "También ellos están en riesgo, si los obreros no están debidamente registrados y en regla", alertó.
De la redacción de El Litoral