El pasado domingo 14 de octubre
Un emotivo encuentro tuvo lugar en la escuela N° 563 de El Laurel
Unas cuatrocientas personas se reunieron en las instalaciones del establecimiento, que permanece cerrado desde abril de 1998. Fue en respuesta a la convocatoria de una agrupación impulsada por ex alumnos. Reconocimientos para ex directivos, ex docentes y ex integrantes del personal.

El Laurel (De corresponsalía San Javier).- De pronto, la tranquilidad dominguera de este paraje del departamento Garay se vio alterada por el inusitado arribo de vehículos cuyo destino era la Escuela Nº 563 Don Tomás Guido, adonde acudían ex docentes, ex personal de servicio y de comedor, ex alumnos, ex cooperadores y colaboradores del establecimiento escolar, como también pobladores del lugar que actualmente residen en distintos puntos del país, que llegaban respondiendo a la convocatoria efectuada por la Agrupación Conciencia.

Para una mejor interpretación de lo que realmente ocurrió el 14 del corriente, hay que recordar que, mas allá del éxito, la fiesta ratificó nuevamente que, el rol de una escuela en el medio rural, por más humilde que sea, va mucho más allá de brindar educación a la niñez: también es el centro donde se desarrolla la actividad socio-cultural de la comunidad en la que está inserta.

Hace casi 10 años, El Laurel se quedó sin el establecimiento escolar, que había sido fundado en 1927. Si bien sus niños continuaron educándose, ello implicó realizar un gran sacrificio, por cuanto el local donde se dictan las clases dista 5 kilómetros al norte del paraje, hacia donde deben viajar diariamente en colectivo. A las familias del lugar se las privó de su ámbito de diversión y esparcimiento, mientras observan impotentes el magnífico local escolar cerrado, que se fue deteriorando con el paso del tiempo.

Sabido es que en una escuela de campo el vínculo entre maestra y alumno es muy profundo porque la primera, además de enseñar con vocación docente, actúa con espíritu maternal, lo que lleva al egresado a recordarla por toda la vida y a homenajearla periódicamente. Por ese mismo motivo, similar sentimiento debe experimentar la educadora de querer reencontrarse con quienes fueron sus discípulos.

Ésa fue la razón que impulsó al ex alumno Rubén Valdes, convertido en un pequeño empresario en la Capital Federal, a lanzar la propuesta de fundar la Agrupación Conciencia, idea que encontró inmediato eco en su par Oscar Bertoia y entre quienes habían pasado por la escuela: directores, docentes, alumnos, cooperadores y colaboradores.

Formalizada la constitución de la agrupación, se resolvió realizar un encuentro y homenajear a algunas personas. Por supuesto que el lugar elegido fue la escuela Nº 563, para lo cual se abocaron a la titánica tarea de dejar en condiciones el edificio, que se encontraba en un deplorable estado de abandono; eliminar las malezas de los alrededores y organizar el almuerzo y posterior baile.

Para esto, contaron con la colaboración de las comunas de Saladero Cabal y Helvecia, a través de sus presidentes Armando Pereyra y Víctor Hugo Flores, respectivamente. Además, los vecinos donaron vacas para el asado con cuero y efectuaron otros aportes importantes que permitieron hacer realidad esta fiesta que comenzó a media mañana con una cabalgata desde la ruta 1 hasta la escuela, portando banderas argentinas y de la provincia.

Acto protocolar

La contenida emoción que embargaba a los presentes se tradujo en lágrimas sobre la mayoría de los rostros cuando Blanca Ocampo de Vigo, de 93 años, hija de Gabriel Ocampo, que en 1927 donó el terreno para que se construyera el edificio escolar, después de haber transcurrido casi una década, elevó nuevamente al tope del mástil nuestra enseña patria.

A continuación, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y se le tributó el homenaje a la ex directora Sonia Vigo de Dovis. Además, recibieron presentes quienes habían ocupado la Dirección, Elma Bertoria y Olga Farioli, así como a ex docentes y ex personal del establecimiento. Una ofrenda floral al pie del mástil recordó a las dos cocineras fallecidas, Dora Dovis y Blanca de Valdes.

De esta manera, la comunidad recuperó parcialmente el funcionamiento de la escuela, tanto es así que el 5 de enero volverán a reunirse ahí mismo para recibir la noche de Reyes con regalos para los niños. No obstante, el deseo unánime es que el año próximo vuelva a sonar la campana para llamar a clase o anunciar el recreo y que el patio vuelva a poblarse de niños con sus blancos guardapolvos, como ocurrió entre 1927 y 1998.

Nostalgias del pasado

El ex alumno de la escuela de El Laurel, Omar Sergio Sabbadini, está radicado actualmente en Las Vegas, Estados Unidos. Sin embargo, su corazón sigue estando en la escuela N° 563: adhirió al encuentro a través de una extensa carta en la que describió su niñez en este lugar de la provincia, y recordó a las maestras que le brindaron educación.

Asimismo, Leónidas Ramona Ocampo, con sus 86 años a cuestas, integrante de una de las primeras promociones, tampoco quiso faltar a la cita. Así, entre anécdotas y nostalgias del paso por las aulas y mucha alegría, transcurrió el almuerzo y bailanta.

Presentes.

Acompañaron a los protagonistas del encuentro los presidentes comunales de las localidades de Saladero Cabal y Helvecia; el ex jefe de la Agencia de Extensión Rural San Javier del INTA, Agr. Carlos Medera; Mirta Vigo, hija de Haydeé Guy de Vigo y vecinos de la zona.

Carlos María Medera