Tras más de un año y medio de la partida de las hermanas del Huerto del hospital Cullen -motivada por la falta de vocaciones religiosas y de monjas capacitadas en enfermería, además de la alta demanda de asistencia en ese establecimiento de salud- el pasado 11 de octubre fueron designadas oficialmente otras religiosas para la Pastoral.
Tres hermanas de la congregación Siervas de María Ministras de los Enfermos, Sor Soledad, Sor Luisa y Sor Teresa, son las encargadas de reemplazar a sus pares, por decisión del arzobispo santafesino, monseñor José María Arancedo. Al igual que sus antecesoras, viven en la casa ubicada al costado del hospital Cullen, por calle Lisandro de la Torre, junto a la capilla Nuestra Señora del Huerto.
Sor Teresa aclaró que "dos de las hermanas (Sor Luisa y otra que ya no está) estaban viniendo desde marzo al hospital pero nos hicimos cargo oficialmente desde el 11 de octubre pasado, cuando monseñor vino a rezar una misa".
Cabe mencionar que, durante este tiempo, esa labor apostólica estaba siendo realizada por el capellán Luis Miralles, las personas que asisten al voluntariado y el Grupo de Oración, de manera que los enfermos no quedaron abandonados.
La religiosa aseguró que "cuando se fueron las Hermanas del Huerto, el señor arzobispo pidió a nuestros superiores que nos hiciéramos cargo y con mucho gusto aceptaron, a pesar de la escasez del personal. Estamos muy contentas de estar en el hospital y quedaremos trabajando hasta que los superiores decidan otra cosa. La gente nos ha recibido muy bien, con mucho cariño y respeto, dispuesta a ayudarnos en lo que sea. También nosotras vamos a ayudar en todo lo que podamos".
Las religiosas tienen a su cargo la pastoral en el Cullen. En este sentido, Sor Teresa explicó que "recorremos el hospital, les damos un consejo, una ayuda espiritual. También repartimos ropa a los pacientes que necesitan. Las damas de la Sociedad de Beneficencia son las que se encargan de juntarla y a nosotros nos piden los enfermos o las enfermeras y se las procuramos. Estamos capacitadas para atender a los enfermos".
Al respecto, agregó que "viene mucha gente al hospital, donde la atención es muy buena y el personal está muy capacitado. Es excelente el trato humanista que dan a los enfermos y la alimentación también es muy buena. Estamos muy contentas y agradecidas a todos los que nos han ayudado para que pudiéramos estar aquí".
Cabe mencionar que la sede de la congregación a la que pertenecen estas hermanas está ubicada en Monseñor Zazpe casi Urquiza, donde ahora viven 10 religiosas. Éstas hacen guardias en clínicas médicas para dar este servicio y salen a cuidar enfermos a domicilio.
Por más de 100 años, la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto brindaron asistencia médica y espiritual a aquellos pacientes internados en el hospital Cullen de nuestra ciudad que así lo requirieran.
Esta obra apostólica -que responde a una de las misiones de estas religiosas, mandadas por el fundador de la congregación, San Antonio María Gianelli- se vino desarrollando desde entonces. Consistía en acompañar al capellán con el Santísimo, hacer acompañamiento de los enfermos, prepararlos para cuando van a recibir algún sacramento, entre otras. Además, junto a los voluntarios (que son alrededor de 20 personas) se rezaba el Rosario, se compartía la oración, y luego cada uno se distribuía entre las distintas salas del hospital.
Pero como consecuencia de que desde 2002 sólo dos hermanas (la Madre Superiora, hermana Salomé Ortiz, y la hermana María del Carmen Puche) estaban encargadas de tales tareas, desde la sede de la orden ubicada en Córdoba se decidió que las hermanas finalizaran su labor.
Antes de su partida, las religiosas explicaban a El Litoral que "se venía estudiando el tema de que no hay religiosas jóvenes hospitalarias. Este hospital es inmenso e implica mucho esfuerzo y pocas hermanas no dan abasto. Al menos necesitaríamos ser cinco como para salvar la situación en la parte espiritual y apostólica de los pacientes de este hospital".
Mariana Rivera