La Asamblea General de la ONU pidió ayer a Estados Unidos en una votación casi unánime poner fin al embargo comercial y financiero aplicado contra Cuba desde hace 45 años.
Una resolución que condena el bloqueo norteamericano recibió 184 votos a favor, 4 en contra (Estados Unidos, Israel, Palau e Islas Marshall) y la abstención de Micronesia.
El apoyo a Cuba fue incluso mayor al del año pasado, cuando 183 países votaron la resolución que pide "poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba".
En 2006, los mismos 4 países habían votado en contra y el pequeño Estado polinesio también se abstuvo, pero Nicaragua no había participado y este año el gobierno de Daniel Ortega aportó un respaldo adicional a La Habana.
De los 59 países que apoyaron el texto en 1992, la cifra ha ido aumentando a 179 en 2004, 182 en 2005 y 184 en esta ocasión.
En su primer discurso sobre Cuba desde 2003, el presidente estadounidense George W. Bush anunció la semana pasada que mantendrá el embargo, mientras no haya "cambio" político en la isla, bajo mando provisional de Raúl Castro desde que en julio de 2006 el líder Fidel Castro se alejó del poder por enfermedad.
El canciller cubano, Felipe Pérez Roque, se abstuvo de replicar al discurso de Bush ante la Asamblea general, aunque evocó al pasar "las amenazas de días recientes" y aseguró que "Cuba no se rendirá".
"Yo sí tengo derecho legítimo a decir: íViva Cuba libre!", fue la única referencia directa de Pérez Roque a las declaraciones de Bush, que una semana atrás pronunció esas mismas palabras en el departamento de Estado.
Pérez Roque evocó en cambio ejemplos precisos del impacto que tiene el "brutal" bloqueo para su país, evaluando en "no menos de 222 mil millones de dólares" desde su imposición en 1962.
"El gobierno de Estados Unidos prohibió a las compañías norteamericanas proveer servicios de Internet a Cuba", afirmó Pérez Roque, agregando que por culpa de esa medida los cubanos no pueden acceder, por ejemplo, a Google Earth.
"Los problemas de Cuba no se deben a ninguna decisión de Estados Unidos sino al embargo a la libertad que el régimen cubano le impone a su propio pueblo", replicó en la sala Ronald Godard, consejero para América latina en el departamento de Estado.