Señal de ajuste
"Cantando por un sueño", la primera noche
Por Roberto Maurer

El espectáculo musical como género de la tele, irónicamente, resucitó con los amateurs que convoca Tinelli, no con grandes profesionales, y en un show donde la otra estrella es el jurado. Con esta fórmula de un mundo al revés comenzó la edición 2007 de "Cantando por un sueño", y con un nuevo jurado formado por Patricia Sosa, Valeria Lynch, Oscar Mediavilla y Lucho Avilés, quien pisó un estudio de la televisión abierta por primera vez desde que fue arrinconado a un canal de cable: exhumaciones de esta naturaleza son otra astucia de los certámenes de Tinelli.

La irrefrenable Valeria Lynch entró cantando, innecesariamente, y las ondas expansivas de su vibrato hicieron temblar los cimientos de Canal 13. Superada la presentación de los jurados, los primeros competidores fueron Georgina Barbarrosa y un santiagueño de La Banda, que parecía un dominicano imitado por el gordo Casero. La actriz se desembarazó del tapado que la cubría, descubriendo un cuerpazo que surgió con la altivez de un camión brasilero. "De arriba estás más tetona", evaluó Tinelli. Ella ya le había dicho: "Todo el mundo sabe que estás caliente conmigo", y así se anticipó la altura de los diálogos que habrían de escucharse durante dos horas. En "El rock del gato", la Barbarrosa se jugó como re-potra y desafinó con gran seguridad, anunciando otra constante de la jornada: los solistas cantando un semitono más abajo.

ES VERDAD

Si a uno le dijeran que el periodista deportivo Tití Fernandez se anima a imitar a Sinatra en "New York, New York", dudaría de su interlocutor, así fuera su madre. Pero sucedió, y en pareja con una sanjuanina que resultó un fenómeno de soltura, gracia y belleza. Además, canta bien, y con esas dotes quiere cumplir con el sueño de reconstruir la casa de un tío viejo, cuyas paredes se han ido derrumbando, como la carrera de Lucho Avilés.

Es obvio que Lucho fue buscado para desempeñar el papel del maldito, pero debe sentirse tan golpeado que no cumple y trata de ser equitativo. Le ponen de fondo los primeros acordes de órgano de la Toccata y fuga de Bach, un efecto muy divulgado para provocar miedo, pero Lucho no reacciona. Si hubieran elegido una canción de Pipo Pescador, sería igual.

Siguió Brenda Gandini, cuyo mérito principal consiste en ser hija de Daniela Cardone, presente en el estudio, que cantó con un formoseño un tema de Fabiana Cantilo.

Al día siguiente, se informó que el pico de audiencia fue de 37 puntos y se produjo con Karina Jelinek, en lo que sería un indicio de los apetitos del público. Se ruborizó cuando tuvo que acomodarse el jean, y es posible que debajo no llevara casi nada, pero Tinelli, un caballero, la tranquilizó: "�Y qué? Graciela Alfano estuvo viniendo todo el año sin corpiño y bombacha".

Luego de la interpretación de "La fuerza del engaño", tal vez encendida por los celos, la jurada Patricia Sosa le dijo a la Jelinek que "parecía una mexicana mimosa, ésa es la onda que me tiraste". Fue peor el comentario amistoso de Valeria Lynch: "Pensé que iba a ser mucho peor".

Fue razonable el debut del diseñador Roberto Piazza, que cantó un tema de Lerner con una chica de Rosario, a quien había vestido como la madrastra de Cenicienta. El jurado lo halagó, con cierto temor: es un empresario.

ES LA MISMA

"Cada vez más pendeja", saludó Tinelli a Adriana Aguirre, en quien ya no se reconoce a la misma persona de hace treinta años, después de tantas transformaciones: podría ser una hija de sí misma nacida en 1970 (*).

Entre el público estaba su esposo Ricardo García, el imitador de Sandro que formó parte de la troupe de los llamados "mediáticos" en los programas de la tarde. Adriana Aguirre le ratificó su amor, ya que siempre se comenta que "lo caga a pedo al marido", dijo. "Es la mujer de mi vida, la que me trae paz y tranquilidad", soltó él, ya en el campo de lo inverificable. Adriana Aguirre y su soñador patagónico cantaron "El talismán", el jurado fue duro, y eso le abrió a la vedette la puerta para llorar en todos los programas de la tarde del día siguiente.

Cerró el ex oficial principal de la bonaerense Fabián Schultz, ahora en Miami, cantando un tema de Luis Miguel con una uruguaya. "Cantás bien, pero es mucho mejor escucharte que verte", le dijeron, sabiamente.

(*) Los interesados pueden buscar una edición de "Semanario" de 1980 en la cual la vedette muestra su DNI desmintiendo a su colega Zulma Faiad.