Colón ha tenido muy poco gol en sus delanteros...
El arco rival, todo un problema
De los 17 goles convertidos hasta ahora, 8 fueron de los delanteros (o sea, menos de la mitad). Seis hizo Gandín y sólo dos fueron marcados entre los otros cuatro que alguna vez lo acompañaron en el ataque. No se contabiliza a Blanco, que jugó algunos minutos antes de ser vendido.

Enrique Cruz (h)

Queda bastante grande el trecho entre aquella pretensión protagónica de Astrada de pelear el campeonato, a este presente en el que por debajo de Colón hay muy pocos equipos. No obstante, la diferencia se agiganta por el solo hecho de ver la tabla y observar a Colón de la mitad para abajo, pero no tanto en la diferencia de puntos. A cuatro fechas del final, daría la impresión de que con 6 ó 7 puntos -que se pudieron conseguir-, el equipo habría estado en una posición más expectante y, además, mucho más desahogado en esa tabla de promedios, que al menos mueve a preocupación.

Ya llegará el momento de los análisis y conclusiones definitivas. Por lo pronto, lo único que no se le puede reprochar a Astrada es la convicción con la cual afrontó el torneo, y esa obstinación casi "enfermiza" para que su equipo sea protagonista, aún en los momentos de mayores debilidades.

Aun jugando mal el equipo, Astrada esquivó el cuestionamiento popular. Los hinchas se la agarraron con los jugadores y con los dirigentes, pero nunca con el técnico. Y más allá de que, como todos, Astrada cometió errores, fue lo más sano e imperturbable dentro de una campaña cuyos números no alcanzan a cerrar todavía.

Se quiere... �se puede?

La incógnita que a mí hoy me queda es saber qué pensará Astrada respecto de si en las decisiones que se tomaron a principios de la pretemporada, el técnico estuvo convencido de que se estaba armando un equipo que luego responda a aquella pretensión de pelear el campeonato.

Para pelear arriba se necesita un poderío que, evidentemente, Colón no tiene. Y acá no hablamos de ese tan mentado "hambre de gloria" que pareció faltarle siempre a los últimos equipos de Colón, abonados en todos los comienzos del torneo a despertar respetos y exaltar virtudes por parte de todos, que luego se iban diluyendo a medida que avanzaban los partidos y el equipo, irremediablemente, comenzaba a navegar en la intrascendencia casi total.Colón no tiene, por ejemplo, delanteros que asusten. Salvo Gandín, por quien muchos poco daban y que terminó convirtiéndose no sólo en el mejor punta sino que, además, fue de lo más regular que mostró el equipo a la hora de mencionar y evaluar rendimientos individuales.Astrada quiso que Colón juegue como a él le enseñaron a jugar en River: esquema clásico y básico, sin demasiados recaudos -sólo los indispensables a la hora de marcar- y muchas libertades para los del medio y los de arriba para buscar el arco de enfrente. Pero no sirve que el equipo se parezca ofensivo, sino que hay que serlo. Y aquí es donde Colón falló. �O acaso se puede tildar de ofensivo a un equipo que en sus delanteros apenas encontró 8 goles en 15 partidos? Y con un agravante: sacando a Gandín, que hizo 6 goles, los otros dos delanteros que marcaron (Quinteros y Cardetti, uno cada uno) fueron en circunstancias que no ayudaron en nada. El chileno Quinteros hizo un gol en un partido que estaba definido (el 3 a 0 con Olimpo), mientras que Cardetti marcó un golazo en la última jugada de la derrota ante Argentinos Juniors (2 a 1 en La Paternal), sin tiempo para nada. Astrada quiso que su equipo fuera protagonista, candidato y ofensivo. Apenas consiguió, en algunos partidos, concretar lo primero: el protagonismo. Nunca fue candidato (salvo en el arranque del torneo, cuando el mediocampo brillaba) y tampoco se puede tildar a su equipo de ofensivo. En todo caso, lo pretendió; pero se sabe que, en fútbol, una cosa es avanzar y otra es atacar. Y que un equipo se destaca cuando a las ambiciones le agrega contundencia, eficacia. Y sinceramente, Colón, en muchos pasajes del torneo, se transformó en un equipo "tierno" para atacar. Y si no, hay que fijarse en lo que pasó en esos primeros partidos que se perdieron y en los que se marraron situaciones en cantidades industriales.

Algo se recuperó

El sábado, en Rosario, Colón recuperó algo de lo bueno que mostró en otros momentos más gratos y no tan apremiantes. Por ejemplo, la confianza para manejar la pelota en el mediocampo. Acertó Astrada con Prediger y el pibe respondió de la misma manera que le había respondido Merlo (�era para sacarlo?). Ahora está bien, sólido. Y se ha entendido con Falcón, al menos se pararon correctamente y le dieron fortaleza al equipo en la contención, sobre todo en el primer tiempo.

Si Totono vuelve a ser el mismo que antes que lo convocaran para las eliminatorias, se puede pensar en un Colón capaz de alcanzar niveles futboleros interesantes. No consiguió Astrada que se recupere Centurión, pero lo tiene al "Maestrico" González (buen partido en Rosario) y a un Romero que si hubiese concretado en gol esa "obrita maestra" que hizo sobre el final, no sólo que le daba los tres puntos al equipo sino que, además, se transformaba en gran figura.

Astrada lo perdió a Gandín, que se lesionó. Ojalá encuentre gol en los que hasta ahora no aportaron casi nada, en estos partidos que faltan. Y si no, habrá que pensar seriamente en un refuerzo que garantice una cuota de eficacia a la hora de definir en el arco de enfrente. Porque hay que sacar puntos y con merecerlos no alcanza.