De la redacción de El Litoral
La felicidad en el rostro de David es indisimulable. La gratitud con Martín Jaite, también. Nadie sabrá con exactitud (ni siquiera si los mismos protagonistas cuentan pormenores) qué fue lo que le cambió la cabeza al cordobés para llegar a vivir este presente brillante, imparable.
"Nunca pensé que iba a ganar en Madrid y París de la forma en que lo hice, después de un año que no había sido el mejor. Jugué muy bien toda la semana. Hoy (por ayer) no lo hice tan bien como otros días y por eso me sorprendió que se me hiciera tan fácil en el segundo set", admitió Nalbandian.
Sobre el partido, destacó que "Rafael empezó jugando mejor. Sacó muy bien en el inicio; jugó profundo y con mucha intensidad y me complicó. Pero, después de quebrarle el saque por primera vez, sentí que podía ganarle de nuevo. Me relajé, empecé a meter winners desde cualquier sector de la cancha y creo que, a partir de ahí, se acabó todo", analizó.
El argentino admite que nunca hubiera imaginado ganar en Madrid y Bercy, pero reconoce que "desde el US Open sentía que mi tenis volvía poco a poco. No hay que olvidar que estuve lesionado toda la primera mitad de la temporada. Pero nunca hubiera imaginado acabarla tan fuerte", insiste una y otra vez, como extasiado por tanto y tan marcado éxito.
Es que en este deporte se convive con ciertas nimiedades (en apariencia) que cambian toda una historia. Nalbandian tuvo un quiebre que hoy por hoy no es tomado en cuenta, pero que puede ser reconocido como el punto de inflexión para este presente. En segunda ronda del Masters Series de Madrid, logró una victoria durísima, casi impensada ante el checo Tomas Berdych. Llegó a estar 4-6 y 0-4, con sus armas por el suelo. Pero sacó fuerzas quién sabe de dónde, dio vuelta ese segundo parcial y luchó hasta el final en el tercero, que recién pudo destrabar en el desempate. A partir de entonces y hasta el choque de ayer ante Nadal, sólo perdió dos sets en diez partidos: uno, ante Federer en la final de Madrid; otro, en cuartos de París ante Ferrer.
"Mi objetivo era terminar el año de la mejor manera... y mejor no me podía haber pasado", dijo el cordobés con una sonrisa inacabable.
Su cabeza ya piensa en el 2008, aunque todavía no se sabe si viajará a Shanghai o no. "El objetivo es ganar la Copa Davis y también un Grand Slam", admitió.
Consultado por los periodistas europeos, que quedaron encantados con su juego, si podría llegar a ser el número uno del mundo, respondió que "sería difícil; para sacarle ese lugar a Federer se necesita tener regularidad, y yo no la tengo. Es complicado mantener el nivel durante 12 meses", destacó.
El natural de Unquillo resaltó que no sabe si irá al Masters de Shanghai, al cual clasificó como primer suplente. "Veo muy difícil que alguno se baje, ya que pienso que todos lo van a jugar", dijo. Al respecto, un periodista le comentó la versión de que el norteamericano Andy Roddick no iría, y contestó que "no sé nada; en estas condiciones, hoy por hoy no iría". Habrá que esperar...
Sólo dos tenistas habían logrado ganarle un set por 6-0 al español antes que David Nalbandian. Ellos fueron el suizo Roger Federer (en la final de Wimbledon 2006 y en la de Hamburgo este año) y Guillermo Coria (en la final de Montecarlo 2005), aunque este último perdió ese duelo. El unquillense tiene una ventaja de juegos de 24 a 7, producto del 6-1 y 6-2 en Madrid y del 6-4 y 6-0 de ayer. Números atemorizantes para el mallorquín.
Luego de estos dos torneos fabulosos del cordobés, los medios periodísticos deportivos del planeta hablan maravillas del jugador argentino, fundamentalmente los españoles.
El diario Marca tituló con una frase elogiosa de Nadal ("Está en un momento dulce"), y después se desarrolla de la siguiente manera: "Nalbandian volvió a demostrar que es el tenista más en forma del momento al ganar el Masters Series de París a Nadal por 6-4 y 6-0. El argentino ha ganado en Madrid y París derrotando a Federer y Nadal".
Por otra parte, el diario As no le dio demasiada trascendencia y en un subtítulo muy pequeño se desenvuelve la noticia titulada "Nadal, arrollado por el toro Nalbandian". En un comentario firmado por Juan Mora (que lleva por encabezado "Nadal tiene otra bestia negra"), comenta que "la única explicación que cabe de tan demoledoras derrotas es haber tenido enfrente a un jugador en un estado de gracia como pocas veces se ha visto en el tenis. Un estado de gracia cuyas consecuencias también pagó Federer, a quien Nalbandian ganó la final en Madrid y eliminó en París. En el período de tres semanas, Nalbandian ha ganado dos veces a Federer, otras tantas a Nadal y una a Djokovic, jugador revelación del año. La transformación de Nalbandian en este final de temporada es difícil que tenga precedentes. De presentarse en Madrid con el más mediocre balance en 2007 -diecinueve victorias, diecisiete derrotas y los cuartos de Barcelona como mayor conquista- ha pasado a ganar dos Masters Series consecutivos en los que no faltaba nadie".
El periódico El Mundo tituló "Nalbandian aplasta a Nadal en París", como subtítulo destacó "Un tenista en trance", y desarrolló la nota de la siguiente manera: "Al día de hoy, batir a David Nalbandian en una pista cubierta se antoja imposible para cualquiera, incluso para el rey del circuito, Roger Federer, o para su delfín, el jugador balear. Es tal el estado de forma del argentino, tal la confianza en su juego, que no hay raqueta que se le resista. Su proceso de rehabilitación al lado de Martín Jaite comenzó a dar sus primeros frutos en Madrid. Dos semanas después, en París, donde sólo se ha dejado un set en el camino -ante David Ferrer en cuartos de final-, se confirma como el jugador más en forma del circuito".
En tanto, El País destacó que "es la segunda vez que el sudamericano supera al español. Nunca antes habían coincidido, y en menos de dos semanas le ha vencido una ocasión tras otra. Y las dos con solvente autoridad. Con la misma superioridad con la que batió, previamente, al número uno del mundo, al suizo Roger Federer. Nunca antes un tenista se había impuesto en dos ocasiones, en un mismo torneo, a los dos primeros del mundo".