De la Redacción de El Litoral
Más de 400 chicos que asisten a la escuela Monseñor Zazpe y al Jardín de Infantes N° 256 del barrio Santa Rosa de Lima se quedaron este mediodía sin recibir el almuerzo caliente de todos los días. El motivo: un acto de vandalismo suscitado en el sector sur del edificio durante el fin de semana.
Conmocionada, la directora del establecimiento, Ana María Salgado, manifestó a los medios de comunicación que tomó conocimiento del hecho cerca de las siete de la mañana de hoy, cuando luego de abrir la entrada principal que está ubicada sobre Monseñor Zazpe al 4400 se dirigió a la cocina y observó que un portón estaba abierto.
"Cuando veo el portón que da al patio sur, me imaginé que algo había pasado. Y cuando entré a la cocina sentí la misma impresión que cuando volvimos a la escuela después de la inundación: el aceite estaba todo desparramado por el piso, los escobillones dados vuelta, los anafes sin las parrillas, las ollas tiradas en el patio de atrás y algunas abolladas...", narró la directora. Y añadió: "Ese patio no linda con ninguna calle sino con un terreno que le pertenece a la escuela, en un sector, y al Jardín N° 256 que se está construyendo para trasladarlo de nuestro edificio, en otro".
Pero la cocina de la escuela no fue el único lugar que sufrió los destrozos. El albergue del casero, que en la actualidad es utilizado como un taller de panificación, también fue víctima del acto de vandalismo ya que quienes lo cometieron pudieron desmantelar el baño y llevarse, además de aberturas, el bidé, el inodoro, la ducha y el lavatorio. Cabe señalar que la misma situación se repitió en los baños del pabellón este.
Los daños materiales que sufrió la escuela fueron varios. Pero hay uno sentimental que a Ana María Salgado la afecta de manera particular: una casita que armaron los chicos de quinto grado en el patio sur. "En ese lugarcito que habían armado, ellos se juntaban en el recreo para tomar jugo y jugar. Habían establecido su propio código de convivencia y las pautas que existían allí no las había puesto ningún docente", manifestó. Y agregó: "Pero ese lugar también está destruido y tirado al suelo. Eso fue lo que más me dolió observar".
Consultada sobre la alarma que tiempo atrás resguardaba al edificio, la directora comentó que no funciona y que el único sector protegido es la sala de informática. "Después de la última inundación se hizo un expediente para conseguir la reparación integral del edificio. Y en ese marco se tiene que reparar toda la instalación eléctrica para que luego se pueda colocar la alarma general", indicó la directora.
La escuela Monseñor Zazpe de Santa Rosa de Lima no es la primera vez que sufre un hecho de estas características, aunque según indicó parte de su personal no docente "hacía mucho tiempo que no pasaba por algo así".
Convencida en que el daño más grande "lo sufren los alumnos porque son ellos los dueños del establecimiento", Salgado comentó que la de hoy fue una jornada de reflexión sobre lo sucedido ya que era imposible dictar clases en un estado de conmoción generalizado.
Asimismo, remarcó que frente a los daños suscitados en el sector de la cocina, a la mañana sólo pudieron darle a los chicos una factura y al mediodía una dieta fría debido a la imposibilidad de cocinar. "Esperamos que mañana podamos poner en funcionamiento el comedor porque reparar esto tiene que ser urgente. La gente del Ministerio ya vino y, de no normalizarse la situación hoy, pediremos presencia policial toda la noche", manifestó.
Aunque aún no está claro quién o quiénes podrían haber cometido el acto de vandalismo en la escuela Monseñor Zazpe, su directora hizo hincapié en que "desde la institución continuarán con el mismo proyecto de inclusión" y que "no bajarán los brazos". "Este tipo de situaciones, a nosotros nos ocupan; es que si nos preocuparan nos quedaríamos en el lamento", puntualizó Ana María Salgado.