El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, anunció hoy, bajo la presión de la sociedad civil y la comunidad internacional, que las elecciones legislativas, previstas inicialmente para enero, tendrán lugar antes del 15 de febrero, según la televisión estatal.
Pakistán TV (PTV) no dio más detalles, pero unas horas antes el fiscal general del país, Malik Mohamad Qayyum, había adelantado que las legislativas se celebrarían en febrero y que el estado de excepción, instaurado por Musharraf el pasado sábado, se levantaría antes de la cita con las urnas.
El general Musharraf también renovó hoy su promesa de abandonar el cargo de jefe de las fuerzas armadas antes de prestar juramento para su segundo mandato como jefe del Estado, según PTV, que no precisó fecha alguna.
Al mismo tiempo, la Policía advirtió a la ex primera ministra, Benazir Bhutto, sobre los kamikazes islamistas ya que se preparaban para cometer un atentado durante una reunión de su partido, el viernes en los alrededores de Islamabad.
Bhutto fue blanco en octubre del atentado suicida más sangriento de la historia de Pakistán del que salió ilesa.
Anoche, Bhutto, que hasta entonces negociaba un acuerdo de reparto de poder con el presidente Musharraf, dio un giro radical de actitud e instó a los paquistaníes a "protestar masivamente contra el estado de excepción".
Musharraf, que tomó el poder hace ocho años con un golpe de Estado incruento, decretó el sábado el estado de excepción invocando la multiplicación de los atentados islamistas y la injerencia de la justicia en la lucha contra los extremistas.
Pero la oposición y los países occidentales coinciden en que ha encontrado un pretexto para mantenerse en el poder cuando se acerca la fecha de las legislativas y en un momento en que su popularidad registra mínimos históricos.
El anuncio de PTV tiene lugar en momentos en que Musharraf se encuentra bajo la intensa presión de la comunidad internacional, incluido Washington, su principal aliado en la "guerra contra el terrorismo" y principal financiador.
Pero también la sociedad civil paquistaní ha expresado su descontento y celebró desde el sábado manifestaciones pacíficas, que la policía reprimió violentamente.
Más de 3.000 personas fueron detenidas o puestas bajo arresto domiciliario, en su mayoría abogados y magistrados, que desde hace ocho meses encabezan la oposición contra Musharraf, así como miembros de organizaciones de defensa de los derechos humanos y dirigentes de partidos de oposición.
Un tribunal antiterrorista ordenó hoy la puesta en libertad bajo fianza de 331 abogados detenidos en Lahore (este) acusados de "terrorismo" y "participación en disturbios", afirmó su defensor, Aftab Ahmed Bajwa.
En Karachi (sur), las autoridades acusaron de sedición a cuatro personas, tres políticos y un sindicalista, por haber criticado el estado de excepción en sus discursos. La sedición es un delito que puede acarrear la pena de muerte en Pakistán.
AFP