Enojado con Chávez, el de España dejó antes la Cumbre

Tras una monumental bronca protagonizada por Venezuela y España, en la que el Rey Juan Carlos abandonó el plenario, se clausuró hoy la XVII Cumbre Iberoamericana.

Las descalificaciones del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, al ex presidente del gobierno español, José María Aznar, provocaron una respuesta del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, en la que le recordó que "en una mesa en la que hay gobiernos democráticos, se tiene como principios esenciales el respeto".

El Rey Juan Carlos de España llegó a espetar en voz alta en el plenario al mandatario venezolano "¿por qué no te callas?", al ver que éste seguía replicando a Zapatero, y abandonó el plenario.

En la polémica también intervino el nicaragüense, Daniel Ortega, en apoyo de las tesis de Chávez y, que a su vez criticó la actuación en su país de la empresa eléctrica española Unión Fenosa.

La polémica

El presidente venezolano Hugo Chávez volvió a atacar duramente al ex jefe del gobierno español, José María Aznar, al que calificó de nuevo de fascista y sostuvo que en una conversación privada le respondió "esos se jodieron (sic)" al aludir a los países más pobres del mundo.

Chávez reveló detalles de una conversación mantenida con Aznar durante la visita oficial a Caracas que el entonces presidente del gobierno hizo en julio de 1999 para "invitarle" a incorporarse al "club del primer mundo".

En la sesión de clausura de la Cumbre Iberoamericana, Chávez reiteró su acusación a Aznar de que éste apoyó el golpe que intentó derrocarle en 2002. "Sabía del golpe y lo apoyó", dijo.

Chávez había pedido la palabra para replicar a la intervención del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, centrada en subrayar que un país nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso.

El presidente venezolano mostró su desacuerdo con los argumentos de Rodríguez Zapatero y dijo que "no se pueden minimizar" el impacto de los factores externos, paso previo a un largo discurso en el que volvió a atacar con dureza a Aznar.

"Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto", pudo decir Zapatero mientras Chávez intentaba interrumpirle defendiendo su derecho a opinar libremente.

La presidenta de Chile y anfitriona de la cumbre, Michelle Bachelet, tuvo que mediar para intentar evitar que la sesión se convirtiera en un cruce de acusaciones, y cedió de nuevo la palabra a Zapatero, quien insistió en la necesidad de no caer en la descalificación pese a que se discrepe radicalmente de las ideas o comportamientos de otra persona.

En la Cumbre se aprobó la "Declaración de Santiago" y un plan de acción, que incluye medidas destinadas a mejorar la cohesión social, lema del encuentro.

También se aprobaron una serie de comunicados especiales sobre la lucha contra el terrorismo y la corrupción, la reclamación por Argentina de la soberanía en las Islas Malvinas, el rechazo del bloqueo de Estados Unidos a Cuba y la cooperación para el desarrollo con países de renta media.

EFE