CULTURA
La canción más hermosa del mundo
Meridies. El nombre desfiló el mes pasado por todos los medios. Se trata de un coro especial, formado por voces privilegiadas, que arma y desarma sus cuerdas de acuerdo a distintos proyectos. En setiembre ganó el Certamen Internacional de Coros de Trelew, con un jurado integrado por eminencias a nivel mundial. textos de Natalia Pandolfo.

El sweter celeste pálido parece querer competir con la luminosidad de los ojos de Virginia Bono. Sus manos se mueven, a veces rígidas, a veces suspendidas en el aire. Como si no pudiera desligarse un segundo de su profesión.

La directora del Estudio Coral Meridies asume que Trelew marca para el grupo, un antes y un después. "Es la confirmación de que estamos haciendo las cosas bien", explica. Un íntimo presentimiento que se fogoneó a fuerza de rigurosos ensayos, y que se ratificó en la decisión del jurado, cuando los eligió Mejor Coro Mixto entre los nueve de todo el mundo que participaron del VIII Certamen Internacional de Coros Trelew 2007.

"La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía". Quizá sea esa frase de Ludwig van Beethoven la que se acerca a una posible explicación, si es que resulta factible ponerle palabras a la pasión que hace vibrar a este puñado de personas.

Los reflectores, el extremo nerviosismo, las piernas temblorosas, la excitación de los instantes previos son vividos hoy, más de un mes después, como una sucesión de flashes, sonidos y sensaciones imposibles de reproducir.

"Tuvimos que competir dos días: el lunes, en la categoría Música Sacra, y el jueves, como Coro Mixto", cuenta la directora. Esa última instancia es la que los llevó a consagrarse como ganadores. Una palabra que no figuraba en las carpetas llenas de partituras que llevaban en sus bolsos y mochilas.

Ganar

La primera actuación dejó un sabor semiamargo. "Ese lunes sentimos que no habíamos cantado muy bien -asume Virginia-. Es complicado lo de los concursos. Hay una presión ligada a que los aspectos técnicos deben estar ajustados. Pero, además, tiene que haber un sonido apropiado al mensaje que la obra quiere transmitir. Y por último, tenés que poder disfrutar. Si no, nada de lo anterior tiene sentido", explica.

Esas tres variables se unieron sobre el escenario el jueves, en la competencia por Coro Mixto. "Bajamos satisfechos: habíamos dejado lo mejor de nosotros", reconoce la joven directora.

Esa sensación de triunfo va mucho más allá de lo que, más tarde, determinaría el jurado. "Sentimos que ya habíamos ganado. Ganamos lo que habíamos ido a buscar: hacer las cosas lo mejor posible", define.

Los 26 chicos que fueron lo hicieron con dinero de sus bolsillos. Dejaron sus trabajos, sus familias. El silencio del público durante las interpretaciones, la energía transmitida a través de los aplausos, el aliento de los compañeros de otros coros, quedaron grabados en la retina como un cálido reconocimiento a su entrega.

Música viva

El repertorio elegido para concursar esconde algunos tesoros. Para la categoría Música Sacra, debían llevar cuatro obras de diferentes estilos. Meridies participó con: "Sanctus Benedictus", de la misa para doble coro de Frank Martin, de principios del siglo XX; "Tristis est anima mea", de Johan Kuhnau, compositor alemán de principios del siglo XVIII; "Dror Yikra", del autor israelí moderno Yehezkel Braun, y "Lazarus".

"Esta última obra fue muy importante para nosotros, porque el autor, Rodrigo Asselborn, es uno de los integrantes del coro. Y uno de los objetivos de nuestro grupo es hacer no sólo música inédita, o poco conocida, sino también llevar el talento de los compositores santafesinos a otro nivel", sostiene la directora.

Para Rodrigo, fue un momento de mucha responsabilidad: "Más allá del gesto de ellos de cantar mi música, me importaba mucho que el coro se luciera con ella, que demostrara de lo que es capaz", cuenta.

El tenor asegura que "hubo un par de conciertos en los que la obra sonó realmente inspirada. Fue como si, finalmente, la música hubiese abandonado por completo mi cabeza (la versión ideal) para instalarse definitivamente en el plano real, el del dominio público, aquél en el que la música ya es parte de todos".

"Estoy agradecido de que mi música no se descubra dentro de 200 años, cuando yo ya no esté. Creo que ése es el máximo reconocimiento que puede tener un compositor contemporáneo. La música que no se ejecuta en vivo es música muerta y yo quiero música hoy, música viva", afirma Rodrigo.

La obra fue recibida con elogios. Directores de distintos lugares del mundo acudieron a Virginia para pedirle la partitura. Y el coro obtuvo por esta interpretación, un premio especial del Consejo Nacional de la Música.

Bandera santafesina

El otro compositor santafesino que integró el repertorio de Meridies fue Carlos Guastavino. En el concierto de gala, el coro presentó "Una pena nuevamente" y "Se equivocó la paloma". "El silencio, la atención que se generó en el auditorio, fueron muy conmovedores. Las obras que habían interpretado los otros coros eran tan complejas, que de pronto escuchar la simpleza de Guastavino fue muy fuerte", afirma Virginia.

"Yo me siento muy responsable de que un grupo de cierto nivel, como es nuestro coro, haga este tipo de cosas", dice la directora, para quien rescatar producciones locales es una premisa de trabajo. La pila de partituras de compositores jóvenes que se trajo de Trelew, ratifica sus palabras.

En la categoría Coro Mixto se debían presentar obras de distintos estilos, pero ya pautadas: una del Renacimiento ("Huyd, huyd o ciegos amadores", del compositor español Francisco Guerrero, de 1528); una Romántica ("O Heiland, reiss die Himmel auf", de Johannes Brahms). Después, había que hacer una obra de compositor del siglo XX ó XXI, preferentemente del país de origen del coro. El grupo local interpretó "Que no me encuentre llorando", del santafesino radicado en París, Eduardo Malachevsky. Luego, una obra impuesta, que todos los coros tuvieron que cantar: "Aquí te amo", de Modesta Bor, compositora venezolana. Finalmente, una obra a elección del coro. Meridies cantó "El Guayaboso", del cubano Guido López Gavilán.

Esta fue la selección con la que los santafesinos obtuvieron el primer premio. Además, el Consejo Nacional de la Música les otorgó un Premio Especial a la mejor interpretación de obra argentina, por la pieza de Malachevsky.

La previa

Preparar la participación en el certamen no fue fácil. "El hecho de que yo no haya estado en Santa Fe durante la primera parte del año, complicó un poco las cosas. El coro se reunió desde marzo, una vez por mes, con personas que se encargaron de cada cuerda: María Soledad Falcón con las sopranos, Laura Ibañez con las contraltos, Nicolás Fortunoff con los tenores y Matías Amicuzi, con los bajos", cuenta la directora.

"Cuando llegué, en julio, comenzamos a reunirnos los fines de semana, cuatro horas por día", recuerda. Mientras tanto, tuvieron cuatro actuaciones: en el ciclo Sábados Decorosos, en la Sociedad de Canto de Esperanza, en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez y en el Consejo de Educación de Paraná. Algunas de estas presentaciones les sirvieron para recaudar algo de dinero para el viaje.

Satisfacción

La directora piensa unos segundos y, finalmente, elige la palabra satisfacción para redondear un balance de la experiencia. "Antes de que anunciaran a los ganadores, varios de nosotros nos sentíamos totalmente despojados de todo. Pero esa sensación de liviandad fue barrida cuando recibieron el primer premio, el de Obra Argentina. "De repente, uno se empieza a poner nervioso", confiesa Virginia.

"Después, nos dieron el tercer premio en la categoría Música Sacra, en la que ni pensábamos ganar nada. Eran muchos los coros que habían elegido esa categoría, y el primer puesto había sido declarado desierto. Bueno, no lo habíamos hecho tan mal, entonces", relata.

"Y cuando empieza el premio mayor, que es la categoría Coro Mixto, pasaba el quinto premio, el cuarto, el tercero, y nada... Y yo pensaba: o entienden que somos muy malos, o los otros tuvieron menos suerte que nosotros. Cuando llegó el segundo puesto, que era el Orfeón de la Universidad de Los Andes, de Venezuela, con el que nos hicimos muy amigos, nos empezamos a sentir muy nerviosos, y la adrenalina subió, y la emoción... y bueno, después, la felicidad", evoca.

El coro fue invitado a realizar conciertos en distintos lugares del mundo, como una gira en Venezuela, el año que viene. Incluso, se acercó a ellos uno de los organizadores del Concurso Internacional de Coros de Cámara de Marktoberdorf, Alemania, y les sugirió que el grupo tiene nivel para participar de ese prestigioso certamen. "Son metas que jamás se me hubieran ocurrido", admite la directora.

Virginia Bono está ahora en Alemania, donde reside desde hace cinco años. El coro se recupera de la emoción y comienza a pensar en nuevos proyectos. En su haber queda el orgullo de cantar la canción más hermosa del mundo, aquella que sólo se logra despojándose de individualidades, ubicándose a la par del otro y posando la mirada en el mismo horizonte.

Tres voces tres

Melisa Budini, soprano:"el construir juntos nuestra propia voz, nuestro propio sonido, compuesto de cada individuo, de cada historia, de cada color, y llegar a recibir un reconocimiento por ello, es la mayor recompensa que me queda por el esfuerzo dedicado. Estando lejos, uno siempre trata de pintar su lugar de origen. Esto fue algo que nos identificó y que trajo muchos frutos en una maravillosa amistad con los integrantes de otros coros, en especial con el Orfeón de la Universidad de los Andes, de Mérida, Venezuela. El mayor premio fue compartir vivencias con gente que viene de tan lejos, pero con un mismo fin: contar nuestra historia mediante el canto y -lo que es más difícil- hacerlo en conjunto. Dejar el individualismo de lado, para así direccionar nuestras voces hacia un mismo objetivo, construir un sendero en común y caminarlo en cada obra, latiendo los corazones como si fueran uno".

Laura Ibáñez, contralto:"Me gusta pensar en la idea de que Meridies funcionó como la construcción de una vasija de barro. Entre todos fuimos levantando la pieza de barro torneada: el torno era el tiempo, las familias, los amigos, los sucesos que alentaban nuestro trabajo, como las inundaciones de marzo. Cuando Virginia llegó le dio forma, color, altura y temperatura a la pieza. También se agilizó la búsqueda de recursos económicos. Desgasta un poco el trabajo de producción artística, pero sabemos que en esta sociedad no está pensada la inversión para estos proyectos. Lograr una artesanía del sonido, de búsqueda de personas dedicadas a cantar, de estudio de obras de otras épocas, inéditas o casi inéditas; enfrentar ese desafío es el premio más grande que pudimos tener". •Giselle Fournier, contralto:"Todo intercambio de experiencias resulta siempre enriquecedor. Por encima del tema que convoca, se desprende el componente humano. Este certamen nos permitió conocernos, compartir y relacionarnos con los coreutas venezolanos. Espontáneamente surgió esta conexión con ellos. Por haberlos escuchado en su gira por Santa Fe conocíamos sus condiciones, las mismas que los llevaron a obtener el segundo premio de la categoría Coro Mixto. Realmente, no hubo competencia entre nosotros: el mutuo reconocimiento y la sinceridad con que nos relacionamos, fue nuestro premio común".

Coreutas

Son Meridies: Angélica Pardo, Felicitas Mántaras, Florencia Pieroni,María Soledad Falcón, María Virginia Farioli, Melisa Budini, Yanina Rossi y Claudia Ferreyra (sopranos). Carolina Daga, Débora Castillo, Emilia Wingeyer, Giselle Fournier, Laura Ibañez, Melania Severi y Tisi Aguirre (contraltos).

Alex Persoglia, Joaquín Rodrigo, José Rudolf, Nicolás Fortunoff y Rodrigo Asselborn (tenores). Cristian Vera, Juan Barbero, Manuel Rodrigo, Marcos Rella, Matías Amicuzi y Nicolás Ricci (bajos).

Qué voces

Está formado por directores de coros, docentes y estudiantes de música, pero también por personas que no están relacionadas estrictamente con la disciplina. "Realizo la selección en base al conocimiento de gente que trabajó conmigo en otros proyectos, y de acuerdo al tipo de repertorio de cada año", explica su directora, Virginia Bono.

Participantes

Participaron del certamen los coros de la Municipalidad de Hurlingham; de Cámara de San Nicolás; de la Escuela Universitaria de Música de Uruguay; de la Universidad de Los Andes Mérida, Venezuela; de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Colombia; de la Universidad de Magallanes de Punta Arenas, Chile; Municipal Femenino de Los Cardales y Grupo Vocal Kárpatia de Montevideo, Uruguay.