Salud
Cuidado con los lunares
Prevención. Es aconsejable autoexplorarse en forma periódica y acudir al médico si se observan cambios de coloración o un aumento en el tamaño de las manchas o protuberancias de la piel.

+ Ricardo Goncebat

Pueden mostrarse en cualquier punto de la superficie de la piel, solos o agrupados. Cada uno presenta un tipo o patrón de crecimiento diferente, aunque habitualmente se inician como una mancha o peca que progresivamente va aumentando de tamaño, y suelen ser de color marrón y de diferente tamaño.

Todos los tenemos en mayor o menor número y en distintas formas, dimensiones y colores. La mayoría nos acompaña desde que nacemos y otros aparecen durante nuestra infancia o adolescencia, aunque a veces surgen en fases tardías. Son más frecuentes en la cabeza, el cuello y la parte superior del pecho.

Los lunares o nevus, unos tumores benignos resultantes de la acumulación de las células que dan color a la piel llamadas "melanocitos", no presentan mayores problemas, salvo los estéticos, hasta que "despiertan" y comienzan a cambiar.

Algunos tipos de lunares pueden ser el origen de casi un tercio de los melanomas, uno de los cánceres de piel más agresivos.

Palabra de expertos

Además de extremar la protección solar y autoexplorarse de forma periódica, las personas con antecedentes de melanoma en su familia, piel y ojos claros o más de 50 lunares, deben efectuarse un control digital o dermatoscopia cada 6 meses. El resto de la gente debería controlarlos cada año.

Lo aconseja el dermatólogo Manuel Fernández Lorente, un reconocido experto europeo en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología, que advierte que "la prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo el mejor tratamiento para esta dolencia", que puede curarse si se diagnostica pronto y se trata mediante la extirpación quirúrgica del lunar malignizado.

Para detectar de forma precoz el melanoma y poder realizar una extirpación quirúrgica cuando el tumor todavía no ha invadido las capas profundas de la piel, recientemente se ha desarrollado la técnica dermatoscopia digital.

Detección precoz, curación exitosa

Esta técnica consiste en la visión de las lesiones pigmentadas de la piel con un sistema de luz polarizada que permite transparentar sus capas superficiales y analizar los distintos tipos de lunares, pudiendo identificar determinadas características de riesgo.

Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) -que periódicamente desarrolla actividades científicas y sociales en las que dermatólogos de España y Latinoamérica ponen en común los últimos avances de la especialidad- los lunares cambian de manera natural.

Debido a la exposición solar y durante la pubertad y el embarazo, es normal que los lunares pueden aumentar de tamaño, en número o de pigmentación, pero cuando existen cambios en un lunar conviene que lo revise un dermatólogo.

Según los expertos, para evitar el cancer de piel y que los lunares se tornen en malignos, conviene evitar la exposición solar excesiva y usar crema con factor de protección superior a 15.

�Cuándo un lunar es atípico?

Según la AEDV, cuando presenta unos cambios que lo hacen sospechoso, debido a una serie de signos denominados "ABCDE": Asimetría, Bordes irregulares, Coloración heterogénea, Diámetro mayor a 6 mm (como la parte de detrás de un lápiz) y Elevación de parte de su superficie.

La asimetría

ocurre cuando la mitad del nevus no coincide con la otra mitad.

Los bordes irregulares

son bordes poco definidos, parecidos a los de un mapa.

La coloración heterogénea

se refiere a diferentes tonos de color, especialmente azul, negro o rojizo, distribuidos de manera irregular.

Otros signos de alarma

son los que no se ven: por ejemplo, el rápido crecimiento, la picazón, el dolor o el sangrado.

Aparte de estos datos

es importante examinar los lunares que son muy diferentes de los demás, a los se les conoce como lunares tipo "patito feo".