El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo un llamamiento hoy a los gobiernos de Argentina y Uruguay "a encontrar el camino del diálogo" y reiteró la disposición de su país a hacer "todos los esfuerzos para mantener la facilitación". Todo esto, después de que Uruguay cerrara la frontera entre ambos países, ante el anuncio de una movilización de pobladores de Gualeguaychú, el mismo día que comenzó a funcionar la planta procesadora de celulosa de la papelera Botnia.
Rodríguez Zapatero hizo estas declaraciones, las primeras sobre el conflicto que marcó uno de los puntos de mayor tensión durante la Cumbre Iberoamericana que se desarrolla en Chile, horas antes de su llegada a Buenos Aires.
En diálogo con la prensa en el marco la Cumbre Iberoamericana, el jefe del gobierno español afirmó: "Tienen que encontrar el camino del diálogo, España con esfuerzo va a mantener la posición facilitadora".
El conflicto entre Uruguay y Argentina alcanzó su punto más álgido con la puesta en marcha de la planta de la firma finlandesa y la decisión uruguaya de cerrar el paso fronterizo cercano a la fábrica.
La decisión de Tabaré Vázquez de autorizar de forma repentina la puesta en funcionamiento de la factoría de Botnia en su país provocó una airada reacción de Argentina.
En este marco, el gobierno convocó ayer al embajador de Uruguay en Buenos Aires, Francisco Bustillo, a quien le entregó una nota de "enérgica protesta".
Pocas horas después, Vázquez ordenó cerrar "el tiempo que sea necesario" la frontera en el puente General San Martín, que une Gualeguaychú con la uruguaya de Fray Bentos, donde fue construida la fábrica de celulosa, para "evitar problemas mayores".
Ese paso, que comunica a ambas localidades separadas por el río Uruguay, es el que está bloqueado desde hace casi dos años por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú en repudio a la instalación de la papelera.
El ministro uruguayo de Medio Ambiente, Mariano Arana, lamentó hoy la "arbitrariedad" del gobierno argentino de no ordenar el desbloqueo de los pasos fronterizos e impedir una solución al conflicto desatado por la construcción de la fábrica.
"Tras varias muestras de flexibilidad por parte de Uruguay, creímos que podía facilitarse un diálogo en la cumbre de Chile, pero, desgraciadamente, no pudo concretarse ante la insistencia (de los ambientalistas argentinos) de mantener los puentes cortados", apuntó.
El gobierno uruguayo también ordenó el cierre del espacio aéreo sobre la papelera de Botnia, indicaron fuentes de la Fuerza Aérea de ese país.
El cierre de la frontera y del espacio aéreo "es una provocación más, una provocación inútil" del gobierno de Tabaré Vázquez, dijo el integrante de la Asamblea de Gualeguaychú Gustavo Rivoiller.
"Mandar una camioneta con quince prefectos al medio del puente y con bastones es una provocación. Hay que contener a nuestra gente para que no reaccione", indicó.
El jueves por la noche la autorización uruguaya a la puesta en funcionamiento de Botnia tomó por sorpresa a los participantes en la Cumbre Iberoamericana, incluida la delegación española, como reconoció el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
Pese a la falta de resultados de las gestiones realizadas, fuentes del gobierno español aseguraron que Madrid "no ahorrará ni esfuerzos ni energías" para que Argentina y Uruguay puedan alcanzar finalmente un acuerdo.
Apenas unas horas antes, en la capital chilena había concluido sin avances una reunión auspiciada por España entre las cancillerías argentina y uruguaya sobre la planta de Botnia, de cuyas modernas chimeneas empezaron hoy a salir las primeras columnas de humo.
La Prefectura uruguaya montó un dispositivo sobre el puente general San Martín y cerró el paso que comunica las ciudades de Gualeguaychú y Fray Bentos, informó hoy un vocero del Ministerio del Interior de Uruguay.
El vocero Enrique Rivero remarcó que "no hay un cierre de frontera" entre Argentina y Uruguay, sino que "se trata de una acción tendiente a garantizar el orden interno y la seguridad en territorio uruguayo".
"Se está produciendo una acción coordinada entre la Prefectura y la Policía Federal que responde a la necesidad de que se garantice la seguridad tras haberse puesto en marcha la planta de Botnia", señaló Rivero.
En tanto, Gendarmería nacional impedirá la realización de la marcha prevista sobre el puente. La novedad fue conocida anoche, al comienzo de la reunión de la Asamblea Ciudadana Ambiental en el paraje de Arroyo Verde, donde se realiza el corte de la Ruta Internacional 136.
Los coordinadores de la reunión recibieron la notificación por parte de Gendarmería Gualeguaychú, de que los manifestantes no podrán subir al puente, como habían anunciado.
Para las 14 de hoy, la Asamblea anunció la realización de un cacerolazo sobre el puente -o al menos junto a él-, y al mismo tiempo una movilización acuática en el río Uruguay, frente a la planta de Botnia, como también la posibilidad de maniobras aéreas con aviones.
El conflicto
La fábrica de pasta de celulosa es rechazada por las autoridades argentinas y de pobladores de ciudades vecinas a Gualeguaychú por considerar que causará daños al medio ambiente de la región. Esa posibilidad ha sido negada por el gobierno uruguayo y por Botnia, cuya planta ha supuesto una inversión de 1.200 millones de dólares y tendrá una producción anual de un millón de toneladas de celulosa destinada a los mercados europeos y asiáticos.
Argentina elevó el contencioso con Uruguay a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, si bien hace un año solicitó la intervención del Rey Juan Carlos de España como "facilitador" del diálogo con su vecino.
Dirigentes de la oposición uruguaya criticaron la gestión del gobierno izquierdista de Tabaré Vázquez en el conflicto con Argentina por la papelera de Botnia.
El ex presidente Julio María Sanguinetti, del Partido Colorado, dijo al diario El País que, "en esta causa, teníamos toda la razón y terminamos de confundirla, de enredarla. Con esto, lo mejor es callarse la boca". Insistió que Uruguay pasó de "la marcha atrás a la sobreactuación".
El ex presidente Luis Alberto Lacalle, del Partido Blanco, cuestionó la labor diplomática del actual gobierno y consideró que este proceso de dos años de crisis con Argentina tuvo una gestión "equivocada en sus procedimientos, lo que muchas veces empeoró la posición de Uruguay".
Lacalle señaló que "ante el nuevo gobierno en la Argentina, lo indicado hubiera sido generar condiciones a (la presidenta electa) Cristina Fernández, para que se pudiera solucionar el conflicto".
El presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, en declaraciones al diario éltimas Noticias, calificó la situación con nuestro país por las pasteras como "preocupante y lo decíamos la semana pasada, cuando el episodio del aplazamiento y, ahora, después de la alocución de los dos presidentes en la Cumbre de Chile".
En tanto, el ex presidente Jorge Batlle fue el único que apoyó el proceder de Tabaré Vázquez de autorizar el jueves la entrada en funcionamiento de la papelera de Botnia. En su opinión, el actual gobierno "estuvo bien" cuando se aceptó el pasado 1° de noviembre la solicitud de la mediación de España de aplazar el permiso final a la empresa y justificar el jueves la autorización tras no surgir ningún entendimiento en Chile.
Para Batlle, la salida del conflicto "está muy clara" porque "la presidenta electa de los argentinos ha dicho que si la fábrica no contamina, el asunto está concluido, si no habrá que tomar las medidas de protestas o de reclamación por lo que el camino es éste, no hay otro, no tiene sentido".