De la redacción de El Litoral
El puertorriqueño Miguel Cotto se mantuvo invicto al llevarse una decisión unánime en 12 asaltos ante el estadounidense Shane Mosley, para retener su título de campeón welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), en un pleito realizado en Nueva York.
En un fragoroso combate en la meca del boxeo, el Madison Square Garden de la "Gran Manzana", Cotto se confirmó como la nueva estrella de la categoría al llevarse dos tarjetas con votos de 115-113 y otra con puntuación de 116-113.
Con este triunfo, Cotto, de 27 años, mejoró su récord a 31-0, con 25 triunfos antes del límite, mientras que Mosley, de 36 años, tiene un palmarés de 44-5.
El boricua ganó su tercera defensa este año, luego de vencer en anteriores combates al alemán Okta Urkal y al estadounidense Zab Judah.
Mosley también le cedió a Cotto su faja interina del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que le había arrebatado en febrero al norteamericano Luis Collazo.
"Ahora estoy listo para otra gran pelea", dijo Cotto al finalizar el combate.
El púgil de Caguas podría enfrentar ahora, en un combate unificatorio, al ganador del esperado pleito entre invictos, el estadounidense Floyd Mayweather, quien arriesga su corona welter del CMB ante el británico Ricky Hatton.
Cotto y Mosley protagonizaron una pelea que seguramente calificará entre las mejores del año, con constantes intercambios y excelente técnico.
En el tercer asalto, Mosley sacó dos terribles derechas que hicieron tambalear a Cotto, pero el boricua asimiló el castigo y replicó con un gancho al cuerpo que frenó a su oponente.
Luego de desplegar una impresionante velocidad de manos y piernas en los cuatro primeros asaltos, Mosley salió más lento en el quinto y se vio atrapado en el estilo fajador de Cotto, quien conectó los mejores golpes del tramo.
En el sexto, Mosley comenzó a bailar alrededor del boricua, en un intento por bajarle el ritmo, pero Cotto no se desesperó; lo persiguió por todo el encordado y cerró el episodio con un volado de derecha que volteó la cara de Mosley.
Para el séptimo, Mosley ya tenía los pómulos inflamados, aunque seguía moviéndose y sacando golpes a distancia, lo que pareció frustrar un tanto a Cotto.
En el noveno round, el norteamericano frenó en seco a Cotto con un derechazo a la cara, y desde entonces comenzó a presionarlo, haciéndolo retroceder constantemente.
Al cerrar el décimo asalto se veía a un Cotto disminuido, buscando desesperadamente aire por su boca. Mosley no andaba en mejores condiciones, aunque sí, tirando más golpes.
El boricua, suponiéndose delante en las tarjetas, se dedicó a pasear los últimos dos cuadros, con Mosley persiguiéndole por el encerado.
"Sé que tenía que moverme porque tenía la victoria en mi bolsillo, pero creo que di un gran combate", aseguró Cotto.
Por su parte, Mosley reconoció en buena ley su derrota y dijo que Cotto le hizo pasar apuros.
"Él es un hombre muy poderoso y que te pone mucha presión. Es un gran boxeador e hizo un gran trabajo", manifestó el norteamericano.
El nuevo campeón WBA-WBC de cruceros, el británico David Haye, aseguró, tras su victoria sobre el francés Jean-Marc Mormeck, que había "un 95% de oportunidades" de que dejara vacantes los cinturones de campeón. "Hay un 95% de oportunidades de que deje los títulos vacantes. Mi categoría natural son los pesados", explicó. Para enfrentarse a Mormeck, Haye había tenido que perder casi 15 kilogramos en diecisiete semanas de preparación.
El puertorriqueño Félix "Tito" Trinidad y el estadounidense Roy Jones, dos ex campeones mundiales de boxeo que quieren dar marcha atrás al tiempo, tuvieron un primer asalto verbal antes de su enfrentamiento de enero próximo en Nueva York.
"Tengo mucho boxeo aún dentro de mí y quiero demostrar que aún soy uno de los mejores boxeadores del mundo", dijo Trinidad.
"Siempre deseé pelear con Roy Jones, uno de los más grandes boxeadores de esta era. Será un gran pleito", acotó el boricua.
"Tito es un gran campeón y sé que deja un gran legado detrás de él. �Si alguien como él le reta a usted, cómo obviar ese reto?", expresó Jones.