En la final de Hurlingham
Ellerstina se tomó el desquite
Derrotó por 15 a 12 a La Dolfina y conquistó la segunda gema de la triple corona, que espera completar en Palermo. En el perdedor, estuvo ausente durante cuatro períodos Adolfo Cambiaso por una lesión en una pierna.

César Roman

Extraño partido el de la definición del 114º Abierto de Polo de Hurlingham. Tal como lo adelantáramos en nuestra anterior entrega, dos estilos opuestos se enfrentaban, ratificando ambos por sus pergaminos, ser los dos más poderosos equipos que actuaron en ese certamen, el segundo en importancia en el país y en el mundo.

Velocidad y entrega en Ellerstina, el conjunto de los hermanos Facundo y Gonzalo Pieres y Pablo y Matías Mac Donough; elaborada táctica y sutil manera de plantear el juego en La Dolfina, especulando siempre sus integrantes Matías Magrini -reemplazante de Lucas Monteverde-, Mariano Aguerre y Bartolomé Castagnola con la presencia de su ""as de espadas" Adolfo Cambiaso, indiscutiblemente el mejor jugador de polo del mundo.

Destemplada tarde en Hurlingham, impecable organización y tribunas completas. Previo a la final, tres tropillas de caballos criollos de diferente pelaje y con sus respectivas yeguas madrinas, hicieron las delicias del público presente en pruebas de destreza.

El partido

Cumplidas las formalidades de la presentación de los equipos, el partido comenzó con una magnífica labor de La Dolfina. Toda la maestría y sutileza de Adolfito Cambiaso convirtiendo los dos primeros goles para su equipo, el segundo en una corrida espectacular, arrancando desde casi el fondo de su defensa. Desconcierto inicial en Ellerstina, seguido de una gran reacción, para concluir el segundo parcial igualado en cuatro goles.

Todo hacía prever un desenlace muy parejo; no fue así. Una preanunciada lesión de Cambiaso (probable distensión en un aductor), lo dejó afuera de su equipo promediando el 4º chukker, para no retornar hasta los dos últimos ( 7º y 8º ), siendo suplido por el brasileño Rodrigo Andrade (7 goles de handicap), de más que aceptable desempeño.

¿Cómo explicar lo que luego aconteció? Ellerstina es un equipo de actitudes cambiantes, pero siempre decidido a ir al frente; en los tres períodos siguientes ( 4º, 5º y 6º ) se transformó en un equipo arrollador, pero privado de orden y muy confuso por los sucesivos cambios y relevos posicionales entre Facundo Pieres y Pablito Mac Donough, con inmensos deseos de plasmar, con diferencia de goles, la aparente debilidad de su adversario; todo esto ante la desesperación de Gonzalito Pieres que con sus gritos intentaba rescatar el orden de los primeros períodos. Su ímpetu, tal vez, le jugó en contra a este equipo, que veía escapársele el triunfo tan trabajosamente elaborado.

Como tocado en su amor propio, creció el accionar de La Dolfina con la impecable tarea de Mariano Aguerre en su doble función de armador y conductor obligado, inclinando la balanza en su favor con la precisión que otorga el polo clásico de largas corridas y palos largos, para terminar el 6º período perdiéndolo por nada más que un gol: 10 a 9, en medio de la algarabía de sus simpatizantes.

En el 7º período apareció Adolfo Cambiaso, repuesto de su lesión, decidido a volver y montado en una de sus mejores yeguas, Cuartetera. Todo parecía presagiar el triunfo de La Dolfina, habida cuenta de ese añejo axioma que dice: ""caballo que alcanza, ganar quiere...", y el esperado retorno de su eximio gladiador.

Tampoco fue así. Notable recuperación de Ellerstina, que retomó las marcas, jugó un polo clásico y abierto, acertó en los mimbres y dejó en marcador final en 15 a 12 en su favor. Imparables Facundo Pieres y Pablo Mac Donough, con 10 goles en el partido y 4 de penal, el primero, sobria y acertada labor de su back, Matías Mac Donough y un final a ""toda orquesta" para este equipo que -ahora sí- se perfila como firme candidato a vencer en la Catedral del Polo: Palermo, tercero y último paso de acceso a la Triple Corona del polo argentino y... mundial.