Señores directores: Sin tener que ir muy lejos de lo que acontece a nuestro alrededor, sin alejarnos de nuestra propia realidad, nos preguntamos: ¿en qué momento un niño tuvo que cambiar un juguete por una palabra para trabajar?
No quisiera ser tan explícito, son cosas que no deberían pasar. Tenemos chicos en cada semáforo, pasando frío, calor, miedo, hambre y quién sabe, un sinfín de cosas. Sería bueno saber que hay una segunda opción para ellos, otra salida, una oportunidad.
En la escuela nos enseñan los derechos de los niños... ¿para qué? Para ver cómo no se cumplen en la sociedad. Tan sólo hace unos días, veía cómo se consumían las ilusiones de una mente pequeña que en el afán de escapar de esa terrible realidad que le toca vivir, se encierra en una adicción, un "faso" un "paco", cualquier cosa que lo mantenga al margen de esa situación. Entonces, yo pregunto: ¿dónde están esos derechos? ¿dónde se escondieron? ¿cuándo los perdimos?
Se acepta que en esta sociedad tan consumista y tan egocéntrica, sea fácil ver los errores, las incompetencias, pero es una actitud facilista no hacer nada para repararlos o corregirlos. Pareciera que nuestro raciocinio se basara en "la ley del mínimo esfuerzo".
Está claro que, desde el poder, se nos ilusiona por eso lo que recibimos son sólo promesas, promesas que no se cumplen y se las lleva el viento. Queremos creer que es porque no pueden o no está al alcance de ellos hacerlas realidad.
Es hora de que nos demos cuenta: si no hacemos algo nosotros, nadie lo va a hacer. Todos fuimos chicos alguna vez. Es por esto que escribimos esta carta para pedir a todos los integrantes de esta sociedad que ayudemos a crear conciencia y para eso debemos empezar por cada uno de nosotros.
Cuando uno era chico, leía esos cuentos hermosos con finales felices. Ahora no hay muchos finales felices, sino historias escritas en la oscuridad.
Comunidad querida: tenemos la goma de borrar, borremos esos finales tristes y ayudemos a escribir otros nuevos con la pluma de la verdad y al solidaridad.
Dario Abel Noriega, 2° Año Educación Polimodal Economía y Gestión de las Organizaciones, Esc. Ens. media Part. Inc. Santa Rita de Casia.
Señor director: Permítame felicitarlo, a la empresa y en particular al señor Rogelio Alaniz, por el artículo publicado el 20/10, pág. 7, que además de ser una cátedra de historia, es un mensaje de esperanza y regocijo del espíritu. Su lectura, que no es poco y común, nos transmite sinceridad, mesura, conocimiento y valentía, valores de los que hace años carecemos, necesitados de gratificar a nuestros oídos como aquella que en nuestra niñez nos llamaba a la escuela y nos convocaba para "desburrarnos".
Como anciano jubilado, digamos J.C.L.M. (Jubilado Con La Mínima) dispongo de algunas monedas para adquirir algunas ediciones, infaltables de los sábados, para regalarme algo que todos necesitamos. Así que son unas gotitas de fe y esperanza, bálsamo eterno que nos mantiene y aún nos hermana con el sentir universal de la humanidad, que ese día nos regala El Litoral.
Juan B. Colauti L.E. 6.200.606.