Horacio Serafini
Una afirmación y una ratificación públicas, además de una reunión reservada en la Casa Rosada permiten arriesgar un pronóstico: a partir del 10 de diciembre, el polémico Guillermo Moreno seguirá en el gobierno, pero no en la Secretaría de Comercio Interior.
La declaración pública la hizo el reconfirmado jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consultor -con el también reconfirmado secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zanini- del matrimonio Kirchner en la conformación del gabinete que acompañará a la presidenta electa Cristina Fernández de Kirchner.
A propósito de la continuidad o no de Moreno, dijo ayer el jefe de Gabinete, en declaraciones periodísticas: "Hay que esperar (hasta ver) cómo se componen los elencos ministeriales y que cada ministro lo discuta con la Presidenta".
Si la regla es que cada ministro definirá su gabinete, no puede ser la excepción el caso de Martín Lousteau, designado titular de Economía, en cuya área está la Secretaría de Comercio Interior que hoy ocupa Moreno. Lousteau, además, ha dejado trascender en medio de su riguroso silencio mediático, una voluntad: ocupar las principales secretarías del Palacio de Hacienda con sus actuales colaboradores en el Banco Provincia de Buenos Aires.
Acaso también por esa definición de que cada ministro decidirá su gabinete, el propio Alberto Fernández habría dado un paso al costado en su intento por colocar a un hombre de su confianza en la estratégica Secretaría de Hacienda. Se trata de Juan Carlos Pezoa, interventor del Enargas (Ente Nacional Regulador del Gas) desde mayo pasado a raíz del caso judicial Skanska por presuntos sobreprecios en contratos y el cobro de coimas.
El viernes, un decreto presidencial publicado en el Boletín Oficial prorrogó hasta mediados de mayo próximo la intervención en el Enargas y ratificó a Pezoa en el cargo. En principio, esta decisión implica que este funcionario cercano al jefe de Gabinete no irá a la Secretaría de Hacienda, como había trascendido el miércoles.
"Hay que esperar un poco", dijo también ayer Alberto Fernández, tanto con relación al futuro de Moreno como a los demás cargos de segunda línea del gobierno de Fernández de Kirchner, incluidas secretarías de Estado. Entre ellos está el destino del también cuestionado secretario de Transportes, el cordobés Ricardo Jaime.
Los anuncios oficiales de los restantes funcionarios del próximo gobierno se harían la semana próxima, aunque en el cerradísimo círculo los Kirchner-Fernández-Zanini, las decisiones estarían tomadas.
Es en ese sentido que adquiere significación una reunión que se realizó en la Rosada. En el despacho que tiene en la casa de gobierno, la tarde del jueves la presidenta electa convocó a Moreno. El encuentro se extendió alrededor de media hora, según dijo a este diario una alta fuente gubernamental.
Allí Fernández de Kirchner le habría anticipado a Moreno que no seguirá en Comercio Interior, pero que en atención a los méritos que en la política de precios le reconoce Néstor Kirchner, tendrá un destino "de menor exposición mediática" en su gobierno. Moreno recalaría, según esa lógica, en la estatal Enarsa o en alguna otra empresa del mismo tipo.
Horas antes, por la mañana del mismo jueves, Kirchner había dado otra muestra de reconocimiento a Moreno cuando, a su lado, decidió el nuevo régimen de retenciones a las exportaciones de hidrocarburos que luego anunciaron el ratificado ministro de Planificación, Julio de Vido, y el descontinuado de Economía, Miguel Peirano.
El gobierno nacional dejó entrever algo de lo que podría hacer Martín Lousteau como ministro de Economía de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Pero el futuro ministro no habla y el gobierno sólo ofrece trascendidos -recogidos hoy por La Nación- sobre los lineamientos del plan, adelantados en un escrito a la presidenta electa, antes del anuncio de la conformación del futuro gabinete.
Allí se consigna que el país debe crecer a una tasa anual del 6 %, por debajo del 8,5 % o el 9 % de la actualidad, lo que alejaría presiones inflacionarias. Además, se buscaría llevar la tasa de inversiones del 21 % al 25 % del Producto Bruto Interno.
En el plano laboral, Lousteau tendría como meta un nuevo y ambicioso escalón hacia abajo en el desempleo, hasta el nivel "ideal" de contabilizar allí sólo a los desocupados transitorios.
En cuanto a los niveles de pobreza, la meta es bajar de 16,3 % al 5 % de los hogares de aquí al 2011, aunque para ello deberá afrontar la resistencia estructural a una mejor distribución de los ingresos.
Siempre de acuerdo a los trascendidos, el objetivo del futuro ministro es una inflación real por debajo del 10 % anual, para lo cual son decisivos el nivel de inversiones y las medidas que se adopten para favorecer el flujo necesario que haga crecer la oferta de bienes y servicios, por encima de la demanda.
El superávit fiscal para financiar la inversión privada es la primera de las estrategias esbozadas, a través de un banco de desarrollo que la gestión de Kirchner ya apunta con la reformulación del Bice (Banco de Inversión y Comercio Exterior), para el que además ya se gestionan fondos del BID.
El mercado de capitales es otra de las claves, aunque las AFJP -a las que se ha obligado a repatriar fondos- aún ven con recelo, las imposiciones del gobierno. La negociación de la deuda impaga con los bonistas que no aceptaron el canje y el arreglo de la deuda con el club de París también serán decisivos en el acceso al crédito internacional y a la inversión externa.
Lousteau propondría sostener un tipo de cambio competitivo para sustentar el superávit en la balanza comercial, pero en relación a una canasta de monedas y no sólo al dólar.
La producción y distribución de energía es otra de las áreas sensibles para el futuro inmediato, y el designado titular de Economía promovería la eficiencia en el uso y un impuesto sobre los sectores productivos más contaminantes.
La Nación revela que las propuestas de Lousteau fueron presentadas en parte durante el reciente encuentro de la Uia en Pilar, por parte del gobernador bonaerense Felipe Solá, aunque sin develar el nombre de su autor.
La continuidad de la política económica, a pesar del cambio del titular del Palacio de Hacienda, y los muy buenos balances presentados por la mayoría de las principales empresas son los ejes en los que se apoyan los mercados para esperar una nueva recuperación en los próximos días.
La constante inestabilidad de las principales plazas externas, especialmente de la Bolsa de Nueva York, fue el factor preponderante que frenó en los últimos días el crecimiento del mercado local, tanto de acciones como de títulos públicos.
Esta situación debería ser "superada" en breve, de acuerdo a la consideración mayoritaria de analistas y especialistas, quienes entienden que "sólo hay que despegarse del panorama externo".
"Lamentablemente, los inversores vuelven a caer en la confusión de pensar que nuestras empresas están insertas en el mundo y no es así, salvo en contadas excepciones; por eso, cuando tomemos un poco de distancia todo se normalizará", comentó Jorge Alberti, titular del Accionista Sociedad de Bolsa.
Los muy buenos balances presentados por las empresas son un voto de confianza para que mejore el panorama, especialmente en el tema accionario, ya que la operatoria de los títulos públicos está más emparentada con el rendimiento de otros mercados.
Entre los últimos resultados trimestrales enviados a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires hubo algunos excelentes, tal el caso de Mirgor, Molinos Río de la Plata o Telecom, los cuales "además de ser por lejos los mejores del mercado, creo que están augurando tiempos de récords para nuestro Merval", agregó Alberti.
"Pese a estas buenas noticias, todo lo que se hace se realiza con un ojo mirando hacia el primer mundo, desde donde llegan casi todos los días pruebas de un mercado financiero bastante golpeado. Habrá que despegarse para afirmarse definitivamente", comentó Luis Alvarez Nani, titular de Alvarez y Cía. Sociedad de Bolsa.
Los títulos públicos se sintieron más afectados por los cimbronazos internacionales, pero también deberían despegar debido a que no se vislumbran grandes modificaciones en la política económica, a pesar del cambio de timón en el Palacio de Hacienda.
Por su parte, el dólar se mantuvo al margen de los sacudones del resto del mercado y cotizó sin cambios durante los últimos días y con la sensación de que quizás se produzca algún reajuste hacia abajo previo al final del presente año.
El mercado laboral mantendría en los próximos años su crecimiento "a un ritmo menor", en tanto que el alza en la ocupación "no implicó una mejora en la calidad del empleo" como para "revertir el deterioro acumulado en los años anteriores". Así lo advierte un informe realizado por los especialistas del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Cenda), donde se consigna que "los salarios han quedado rezagados en los niveles del año 2001". "No está claro, en parte por las dificultades para medir la evolución del nivel de precios, si en el año 2007 continúan mejorando o si, por el contrario, están perdiendo poder adquisitivo", apunta el estudio.