Los casos se incrementan cuando hace calor
Este mes el Alassia atendió 22 niños picados por escorpiones
Desde enero hasta hoy el nosocomio recibió 176 casos de chicos picados por alacranes. Ninguno falleció y los que fueron dados de alta quedaron sin secuelas. La prevención es clave para evitar accidentes. Aconsejan sacudir las sábanas, la ropa y el calzado, lugares donde pueden alojarse los arácnidos.

En primavera y verano, coincidiendo con las altas temperaturas, se incrementa el número de consultas médicas por picaduras de alacrán. Desde el 1º de enero hasta hoy fueron atendidos en la guardia del Hospital Orlando Alassia 176 niños. "La cifra ya superó los 172 casos de 2006 y todavía faltan 40 días para concluir el año. La curva es similar a la de todos los años: comienza a subir en setiembre o en octubre y alcanza el pico en diciembre y en enero. Desde ahora y hasta febrero inclusive es la época que más casos vamos a tener", adelantó el Dr. Juan Carlos Beltramino, coordinador del Área de Docencia e Investigación del nosocomio.

De los 22 niños que fueron atendidos por picaduras de alacrán durante este mes, 5 están hoy internados en la unidad de cuidados intermedios, en sala de terapia intensiva y en cuidados especiales.

Más del 90 % de los chicos que llegan al efector no requiere de cuidados específicos. "Se los tiene en observación en la sala de internación transitoria por unas horas para efectuar controles clínicos y atenuar el dolor", precisó el médico.

Aunque en la mayoría de los casos la picadura del alacrán sólo causa un dolor intenso, hay que consultar siempre al médico y ponerse al resguardo de la ciencia porque hay diagnósticos comprometidos. "Entre el 7 % y el 8 % de los chicos que tienen un accidente por alacranes son casos graves, requieren suero antiescorpiónico e internación en cuidados especiales o intensivos", afirmó.

Beltramino destacó que en la atención de los niños con accidentes escorpiónicos tienen especial participación todos los médicos y enfermeros de los Servicios de Urgencias y de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos "que continúan con el trabajo comenzado por los médicos de terapia en el viejo Hospital de Niños", sostuvo Beltramino, quien destacó que en la elaboración de la estadísticas contribuyeron Liliana Carballo, Celia Bosque y Miriam Estrubia.

Muertes

En lo que va del año, no se registró ninguna muerte por escorpionismo en el Hospital Alassia, pero sí en los seis anteriores. Entre 2000 y 2006, cuatro chicos de uno, dos, cinco y ocho años de Esperanza, San Francisco, Santo Tomé y López fallecieron como consecuencia de la reacción que generó el veneno en sus organismos.

¿Cuáles son los motivos que determinan que la mayoría se salve y un número muy reducido tenga consecuencias letales? La rapidez con la que se efectúa la consulta médica y la edad del paciente son importantes, pero no determinantes. "Si bien es cierto que los casos más graves se dan en pacientes pequeños, hemos tenido chicos de ocho años que fallecieron y lactantes que tuvieron accidentes leves", sostuvo Beltramino, quien aclaró que la gravedad de la picadura del arácnido no está relacionada con que el paciente sea alérgico, asmático o tenga déficit nutricional.

"Creemos que hay mucho de mala suerte (en las muertes) y se da cuando el veneno accede a un vaso sanguíneo y llega rápido al corazón. Conviene recordar que los casos más graves casi siempre han sido por picaduras en sitios muy vascularizados como los dedos de los pies y las manos o en la espalda", sostuvo el pediatra.

Síntomas

A diferencia de lo que sucede con otros arácnidos o insectos, el escorpión genera escasas o nulas reacciones a nivel local, siendo poco frecuente que se evidencie enrojecimiento o hinchazón de la zona afectada.

El dolor intenso y agudo es el síntoma característico que se desencadena tras la picadura del alacrán. "Es imposible que pase desapercibido porque la persona se retuerce de dolor", sostuvo Beltramino.

En los casos más severos también se producen vómitos, palidez intensa y "piel de gallina", y los más comprometidos tienen problemas respiratorios, arritmias cardíacas, agitación, lagrimean los ojos, gotea la nariz y se incrementa la cantidad de saliva.

Beltramino mencionó que los casos más graves se han registrado hasta ahora en menores de 10 años y, aunque el nosocomio no atiende adultos, han tenido oportunidad de observar que en éstos los efectos están asociados sólo al dolor intenso. En ocasiones, se pueden suceder lipotimias pero como consecuencia del susto y no de la acción del veneno.

"Sacudir", clave para la prevención

Beltramino sostuvo que "gran parte de la prevención está en la palabra sacudir". Los arácnidos suelen refugiarse en calzados, ropa de cama y en la vestimenta en su afán por huir de la luz. Por esta razón, resulta elemental tener el hábito de asegurarse de que no se hayan alojado allí.

"Los casos que llegan al hospital de mañana son de niños picados al colocarse las zapatillas, los que concurren de noche es porque el escorpión estaba en las sábanas y los que van en cualquier momento del día es porque el chico se colocó la ropa que alojaba un alacrán", describió Beltramino.

El escorpión nunca ataca, siempre se defiende e inyecta el veneno que posee en la punta de su cola. Por este motivo, es fundamental que los padres enseñen a sus hijos cómo son los escorpiones y por qué no hay que molestarlos. "Muchas veces los chicos ven algo curioso y lo tocan. Hay que mostrarles fotos y enseñarles que son peligrosos", afirmó Celeste Medrano, licenciada en biodiversidad e integrante del Área de Zoología e Invertebrados del Museo Florentino Ameghino.

Otras medidas de seguridad que recomendó son: tapar las rejillas con mallas metálicas o plásticas; controlar las cucarachas y grillos, alimento básico de los escorpiones; mantener los espacios libres de escombros y basura, limpiar el hogar para que no se formen criaderos y evitar las fumigaciones si en la casa hay chicos pequeños. Otra estrategia que da resultados es colocar las patas de las cunas dentro de frascos de vidrio porque es un material que el escorpión no trepa.

Costumbres del arácnido

En la provincia de Santa Fe conviven dos familias de alacranes: buthidae, dentro de la cual está el tityus trivittatus, que es el más venenoso de los que se encuentran en nuestra ciudad y los bothriuridae que revisten menor peligrosidad.

"El problema con tityus trivittatus es que, a diferencia del resto de los alacranes, prefiere vivir en nuestro domicilio. Allí arma su nido, se reproduce, crece y lleva adelante la cría del resto de los ejemplares", explicó Celeste Medrano.

Los alacranes o escorpiones pasan la mayor parte del invierno aletargados y recobran la actividad en primavera y verano. Cazan sus presas (grillos y cucarachas) de noche y se refugian en lugares húmedos, oscuros y donde encuentran alimento. "Muchas veces las parvas de escombros y los sitios donde uno tiene depositada basura como hierro o madera son ideales. También lo son las cañerías, sumideros, pisos de pinotea y cualquier lugar donde haya acumulación de objetos que no se muevan ni se ventilen y donde no haya luz", agregó.

A pesar de que el clima de la época estival favorece la aparición de escorpiones, Medrano destacó que "en muchos hogares suelen tener calefaccionada la casa durante todo el año y eso favorece la presencia de alacranes".

De la redacción de El Litoral