Primero fueron 24 horas. Luego se extendió a dos días. Ahora se anuncia que el paro de actividades decretado por la Asociación de Empleados Municipales (Asoem) en la ciudad de Santa Fe podría extenderse durante la semana que viene a 72 horas, si desde la intendencia no acceden al reclamo de aumento salarial del 10 por ciento para todos los empleados.
Incluso, dirigentes sindicales advirtieron que, si no se produce una respuesta positiva a sus pedidos, continuarán las medidas de fuerza, incluso, una vez que las nuevas autoridades inicien su gestión.
Desde el municipio, se ofreció una suma fija de 300 pesos que los agentes cobrarían por única vez antes finalizar la actual administración -es decir dentro de las próximas tres semanas-, pero Asoem rechazó la propuesta.
Las razones que llevan al sindicato a impulsar estas medidas de fuerza son seguramente válidas. Se sabe que, a pesar de los dudosos índices de inflación oficial dados a conocer por el Indec, los precios crecen en forma incesante en el país, provocando la continua pérdida de capacidad adquisitiva de los salarios.
Sin embargo, estas medidas que consisten en huelgas cuyos alcances se profundizan semana tras semana pueden ser catalogadas de extemporáneas. Se sabe que no es éste el mejor momento para lanzar un plan de lucha gremial de semejante dureza, cuando a las autoridades actuales apenas les quedan unos pocos días de gestión.
Tampoco se pueden reclamar respuestas a las autoridades entrantes. De hecho, la responsabilidad les corresponderá recién a partir del 11 de diciembre, una vez que se hagan cargo de los destinos del municipio.
Asoem insiste en que el pedido de aumento salarial del 10 % comenzó a gestionarse en agosto, y se sabe que estas negociaciones suelen ser de largo aliento. Los dirigentes debieron prever que sus reclamos podían terminar en un callejón sin salida, en el que las autoridades salientes no pueden comprometer las arcas municipales para el año que viene y los funcionarios electos aún no tienen poder de decisión.
También llama la atención que la dirigencia de Asoem emprenda un plan de lucha progresivo y de semejante dureza, cuando durante los últimos años se caracterizó por su postura dialoguista con la actual gestión municipal. De hecho, la realización de dos días de paro y la amenaza de tres días de huelga es una situación inédita para estos dirigentes sindicales.
Mientras tanto, la prestación de los servicios municipales continúa resintiéndose, provocando una vez más innumerables inconvenientes para la ciudadanía en general.
Las próximas horas seguramente serán clave para determinar si este conflicto puede resolverse en un plazo razonable o si, por el contrario, la huelga se profundiza para la semana que viene.
De no variar sustancialmente el actual estado de situación, las nuevas autoridades recibirán un municipio paralizado. Lo que se debe comprender es que éste no será sólo un problema para el futuro intendente, sino para todos los viven en esta ciudad.