Al márgen de la crónica
El exitoso modelo Rafaela

Con casi 100 mil habitantes, enclavada en plena cuenca lechera, a tan sólo 90 km al oeste de la capital santafesina, la ciudad de Rafaela siempre es noticia en los medios masivos de comunicación provinciales y nacionales.

Al margen de los elogios y consideraciones de la senadora nacional y ahora electa presidenta de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, quien la erigió como la ciudad modelo para la Argentina que sueña, Rafaela se ganó un lugar de consideración nacional básicamente por su esquema productivo, donde el desempeño del sector autopartista es descollante al igual que la industria lechera.

Con un fuerte entramado de Pyme, producto de una arraigada cultura del trabajo, coraje y empuje propio de las corrientes inmigratorias, fundamentalmente piamontesas, Rafaela forjó desde sus inicios pequeños talleres que surgieron en garages de las casas y donde el torno fue la herramienta que perfiló sus orígenes.

Ese espíritu emprendedor hizo crecer un incipiente sector metalmecánico que tuvo, hace décadas, la visión de mirar fuera de los límites del país y colocar su producción con valor agregado, lo que atenuó en Rafaela las sucesivas crisis que soportó el país.

Por esa razón no sorprende el reciente anuncio que hizo el Ing. José Luis Basso, presidente y CEO del Grupo Basso sobre una inversión genuina de 30 millones de pesos a partir del año próximo año y que concluirá en 2010.

Los nuevos contratos -en tratativas- con un par de terminales, determinan ampliar la capacidad instalada y en el caso de la autopartista rafaelina es emblemático, porque refiere a la necesidad de nuevas inversiones para conquistar más mercados.

Mientras tanto, quienes viven en Rafaela, si bien aceptan con orgullo los elogios que se multiplican desde diferentes puntos del país, consideran que la ciudad "no es el paraíso", aunque las condiciones de vida sean gratificantes.