Señores directores: La cadena de hechos tras las declaraciones del Sr. Jefe de Policía de la provincia, comisario Gabriel Leegstra, fue tan rápida, como impensada. El ministro de Gobierno Dr. Rosúa nos dice que fueron las expresiones de Leegstra las que molestaron al Sr. gobernador, referidas al sumario a Franganillo, pero agrega que había diversos medios para solucionarlo y que se optó por el pedido de renuncia.
Llama la atención que una persona con la experiencia, habilidad, olfato y cintura política del Ing. Obeid optara por una decisión "sanguínea", sin medir las consecuencias. Las expresiones de la Dra. Cosidoy en acérrima defensa del comisario Franganillo ¿no significan una presión mediática al poder político?, ¿no es que los magistrados hablan a través de sus fallos?, ¿es casualidad que todo suceda en Rosario?: el jefe de Drogas investigado, la jueza que lo defiende y el medio que publica los dichos de Leegstra.
Las expresiones de Leegstra ¿no son acaso la conclusión de comparar hechos que surgen de actuaciones judiciales? La defensa a ultranza de la Dra. Cosidoy a Franganillo, ¿tiene la misma base o es su opinión personal? ¿Alguien escuchó hablar de la independencia de los poderes?
Queda la sensación de que no todo se mide con la misma vara. Cuando se nombra a la policía, (casi) siempre es con motivo de hechos delictivos. Desde hace años escuchamos -y compartimos como ciudadanos- que la policía debe estar más cerca de la sociedad.
Leegstra, Juan F. Ruiz en la Unidad Regional I y muchos otros encarnan esa policía que la sociedad demanda. El comisario Ruiz está siempre presente, en las buenas y en las malas, dando la cara, al frente de todo operativo, hablando con la gente.
Es notorio que para esta cúpula policial el uso de la fuerza es la última y extrema instancia. Y todo esto la gente lo vio, lo notaba, se estaba logrando una percepción de que la policía no es un ente abstracto, sino que la integran personas. La ovación con que fue despedido Leegstra no es contra el Sr. gobernador, es reconocimiento al primero por parte de subordinados. La enorme cantidad de llamados a los medios de comunicación nos dice que la sociedad está conteste con este agradecimiento.
No se mal entienda: no digo que está todo bien, simplemente que se estaba mejorando, algo estaba cambiando. La sanguínea decisión del Sr. gobernador deja huella a la administración que lo debe suceder, pues al corrimiento de oficiales de alto rango, le seguirá otro cambio cuando el Dr. Binner asuma sus funciones.
Tan grande es la mancha de aceite, que se solidarizan con la gestión e impronta profesional de Gabriel Leegstra y Juan Faustino Ruiz, que probablemente -por vía de exageración, obvio- el próximo Jefe de Policía de la provincia de Santa Fe sea un cadete de la Escuela. Entonces nos preguntamos: ¿la decisión de renunciar a Leegstra y sus consecuencias a futuro, fueron realmente impensadas y sólo fruto de una decisión "sanguínea" o..?
Ricardo Luis Weiss DNI. 11.903.804, Ciudad.