ANOTACIONES AL MARGEN
Pasión de la siesta urgente
Por Estanislao Giménez Corte

Yacer

... (veo) en la media sombra de la pieza el arrojo de tu cuerpo a la horizontalidad del mullido respaldo, tras la mañana grisácea en la que reptaron los coches, por la que agotamos en el asfalto las extremidades, durante la que recorrimos con infortunio los secretos parajes de las administraciones, nacida ésta apenas después de la madrugada de sueño entrecortado, más bien insomne, mero trámite moroso del cruzar la noche, (lo veo) una vez finalizada la ingesta de verduras, de aceites, de carne, (veo que cae) rendido de gravedad, de peso, tu cuerpo (que) se precipita; (siento lo que) exige a gritos, de afligida pesadez atormentado, suplica reposo; (percibo) ese zambullido que rápidamente devendrá levedad sobre las sábanas alteradas por la noche hirviente que no dejaron pasar las aspas; (disfruto) el estallido de la respiración en mi costado, la mano tuya, la mía, cerca; (disfruto) el deseo postergado de desconectar el organismo de lo diurno, aunque más no sea por los lentos minutos que siguen; (sé que) tras correr los niños, laborar, verbalizar, sustantivar, toda la calurosa larga jornada, (viene) al fin en esta hora el modesto antojo aferrado a lo uterino en que el cuerpo se repliega, (llega) la liberación de los lastres de la mente que lúdicamente se hunden en las fuerzas vivas del subconsciente, (se da) la sumisión, el desvanecimiento de las energías, el desmayo elegido; (entiendo) ahora que es toda pausa este momento, suspensión, la hora sin sombra, de pesado sol sin filtro, (es) celebración de la lentitud, minúsculo placer de los "baqueanos del alba" (*), hurto al sueño nochero de una metáfora suya a destiempo, recreo yaciente, (escucho que) dice tu boca "descansa"; "descansa" (dice casi) en un murmullo de agotamiento, antes de largar el aire; (siento algo así como) una expiación, una huida, una dulce pequeña muerte (en) este entrecerrar los ojos, (en) este abrirse de los sentidos, (en) esta imaginación libre de vigilia...

Despertar

Alumbro (en) la tarde. Despierto (muy) despierto. Me salgo (del abrazo) de la almohada. Retomo la verticalidad. Unas pocas decenas de minutos me distancian, nomás, del agobiado de recién. Un modestísimo milagro de profunda circulación intestina de aire, oxigenación de las células, ceguera voluntaria estallada de imaginarios colores, aplazamiento del todo circundante, extraordinaria quietud, se ha producido. Salgo a la calle. Soy otro.

(*) La expresión es tomada de la letra de "El gordo triste", de Horacio Ferrer y Astor Piazzolla.[email protected]